La apelación al cierre de la causa contra Cristina

Ahora el Gobierno le sacó el auto oficial que le había asignado hace 10 años, mientras salen a criticarlo y recusarlo.

El Gobierno redobló en las últimas horas las presiones sobre el fiscal general ante la Cámara Federal, Germán Moldes, quien debe definir si pide reabrir la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner y otras personas. Ayer, el fiscal tuvo que entregar el auto oficial que le habían asignado hace más de diez años, en los comienzos del kirchnerismo, tras un reclamo inédito que le hicieron llegar desde el Ministerio de Justicia. Moldes tenía plazo hasta fin de mes, pero prefirió no dejar pasar más tiempo, pudo saber Clarín de fuentes judiciales. El auto lo utilizaba para sus traslados habituales y era conducido por los dos custodios de la Policía Federal que le asignaron. Además, el piquetero Luis D´Elía, uno de los acusados por Nisman, anunció que también recusará al fiscal, tal como habían hecho otros dos acusados. Las recusaciones deben resolverse antes de la audiencia prevista para el 19 de marzo, en donde Moldes debe ratificar o rechazar el recurso del fiscal Gerardo Pollicita contra el fallo del juez Daniel Rafecas. Por el derrotero de la causa, todo indica que la fecha de la audiencia ante la Cámara Federal se postergará.

“Moldes no puede intervenir en la causa porque encabezó una marcha opositora, está inhabilitado moral y políticamente para poder trabajar en esta causa”, dijo ayer D´Elía en declaraciones a radio América.

Moldes ya había sido recusado por otros dos acusados: el diputado Andrés “Cuervo” Larroque y el supuesto espía Allan Bogado. Este último, patrocinado por la abogada Mariana Erramouspe, planteó al menos tres argumentos para apartar a Moldes: una denuncia en su contra del 4 de marzo donde lo acusa de ser parte de un plan para suspender el juicio AMIA, por sus manifestaciones públicas sobre el caso Nisman, y porque “fue denunciado por Cavallo como uno de los fiscales integrantes de la servilleta de Corach”. Bogado también pidió que la audiencia para resolver la recusación sea pública.

Moldes, según él mismo admitió ayer públicamente, todavía no se notificó del contenido de las dos recusaciones hasta ahora presentadas. Sin embargo, puertas para adentro, definió a la recusación de Larroque como “seria” y a la de Bogado como “humorística”.

Moldes quedó envuelto en una situación inusual porque casi no registra antecedentes de recusaciones. Una sola vez le tocó defenderse de un pedido de la mujer del ex titular de la Asociación Bancaria, Juan José Zanola, en la causa de la mafia de los medicamentos. Paula Aballay no logró apartarlo.

Moldes ayer habló con varias radios para aclarar que recién en la audiencia prevista para el 19 definirá si mantiene el recurso de Pollicita. Sobre las recusaciones dijo que le “roban tiempo para poder ponerse a estudiar el fondo de la causa”. Se descarta que Moldes rechazará todas las recusaciones y deberán definir los integrantes de la Sala I de la Cámara Federal. Aunque su situación es inestable, Clarín pudo saber que Moldes ya comenzó a estudiar la causa de Nisman y a leer las desgrabaciones de las escuchas autorizadas por el juez Rodolfo Canicoba Corral.

Consultado en radio Mitre sobre supuestas del Gobierno a través de sus emisarios, las minimizó: “Presiones, sugerencias, llamados se tienen todos los días, pero a esta altura de la tormenta uno ya tiene el cuero duro”.

 

Por Nicolás Pizzi

Fuente: clarin.com

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