(02/03/2015) – El fiscal Alberto Nisman investigó durante una década la supuesta conexión iraní en el atentado a la mutual judía AMIA en 1994. Diez años en los que Nisman se nutrió básicamente de las grabaciones telefónicas que le proporcionaban los servicios secretos, bajo la supervisión de Antonio “Jaime” Stiuso, el ex espía ahora célebre, jubilado y clandestino.

Todas esas escuchas con las que Nisman armó su denuncia contra el Gobierno, al que acusó de encubrir a Irán en el caso AMIA, han salido este lunes a la luz a través del portal de noticias Infobae.Son unos 40.000 archivos de audio sin filtrar, al más puro estilo Assange. El “NismanLeaks” acaba de nacer.

Según Infobae, Nisman le entregó el material a uno de sus colaboradores días antes de su muerte. En lugar de procesar la información y publicarla, el portal de noticias argentino ha preferido seguir los pasos de Julian Assange y actuar como mero transmisor de información sensible. “Pudimos haber retenido este material hasta procesarlo, filtrarlo y clasificarlo. Pudimos haber hecho una selección de lo más impactante. O darlo por entregas. Pero preferimos no imponer un criterio sino honrar el derecho de cada uno a acceder libremente a la información, que es uno de los pilares fundamentales de una sociedad libre”, asegura Infobae en la presentación del material.

Las escuchas solicitadas por Nisman fueron autorizadas por el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, encargado del caso AMIA, y realizadas por los agentes de los servicios de Inteligencia.

En su denuncia de 290 páginas, Nisman reproducía extractos de algunas de esas escuchas, en las que varios personajes afines al Gobierno defendían el memorándum de entendimiento firmado entre Argentina e Irán en 2013, un acuerdo que para el fiscal abría la puerta para desvincular a Teherán del atentado a la AMIA. Sin embargo, en esos extractos no aparecía ni la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ni su canciller, Héctor Timerman, los dos principales dirigentes acusados por Nisman.

Después de analizar la denuncia de Nisman, muerto en extrañas circunstancias el pasado 18 de enero, el fiscal Gerardo Pollicita, que heredó su acusación, solicitó la imputación de Kirchner y Timerman, pero unos días más tarde el juez Daniel Rafecas desestimó la denuncia y echó por tierra, de momento, la acusación de Nisman contra el Gobierno. A la espera de la apelación de Pollicita, que se materializará esta semana, y del posterior pronunciamiento de la Cámara Federal, Kirchner y Timerman respiran tranquilos. El canciller ha declarado hoy a la agencia Reuters que el Gobierno argentino “no cometió ningún delito” en el caso AMIA.

Rafecas analizó la denuncia de Nisman y el dictamen de Pollicita durante ocho días, en los que se supone que también escuchó, con la ayuda de sus colaboradores, esas grabaciones telefónicas en las que algunos personajes de segunda fila intercambian opiniones sobre la relación con Irán y, en ocasiones, dicen hablar en nombre de funcionarios del Gobierno kirchnerista. El juez, sin embargo, no vio ningún “elemento” que sustentara la apertura de una causa penal contra Kirchner, su ministro y otros dirigentes del oficialismo, de lo que se deduce que en esos 40.000 archivos de escuchas no aparecen ni la presidenta ni su canciller cerrando acuerdos secretos con Irán.

Paralelamente, anoche se difundieron en un canal de televisión una decena de escuchas telefónicas de la denuncia de Nisman. En una de las grabaciones se oye la voz de uno de los imputados iraníes, Moshen Rabbani, agregado cultural de Irán en Buenos Aires en 1994, el año del atentado a la AMIA, que dejó 85 muertos. En mayo de 2013, cuatro meses después de la firma del memorándum entre la Casa Rosada y el régimen iraní, Rabbani le dice a un líder de la comunidad árabe en Buenos Aires que algunos sectores del gobierno iraní están preparados para “vender petróleo a la Argentina, tractores y acero, y comprar armas”. Y concluye: “Nosotros estamos al lado de (Hugo) Chávez (que había fallecido dos meses antes); vamos a estar al lado de la Argentina”. Sin embargo, esa relación comercial que aventuraba Rabbani nunca se materializó en la práctica.

El caso Nisman ha convulsionado a la sociedad argentina y ha trastocado la agenda política del país cuando faltan pocos meses para las elecciones presidenciales de octubre. La muerte del fiscal, que apareció con un balazo en la cabeza sin que todavía se sepa si se suicidó o lo mataron, ha abierto una guerra entre la Casa Rosada y el poder judicial. Kirchner, que ayer calificó de “bochornosa” la denuncia de Nisman, volvió a arremeter en el Parlamento contra un sector de la justicia que, a su juicio, se quiere arrogar poderes al margen de la Constitución. Se espera que mañana esas acusaciones sean rebatidas por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, en la inauguración del año judicial.

 

Fuente: elmundo.es

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