A pesar de los esfuerzos por distorsionar la realidad sobre el conflicto del Sahara Occidental, lo cierto es que este problema se resolverá cuando Argelia lo desee

Un catedrático de sociología afirmó que el Sahara occidental es un invento español, pero el mito parece estar más arraigado entre los miembros de los comités de ayuda y las ONG y fundaciones que lucran con el conflicto que con los gobiernos que se instalan en Madrid.

Ni siquiera los gobiernos de la izquierda española, que busca con entusiasmo identificarse con la “causa saharaui”, han sido consecuentes con el supuesto apoyo que le da la “sociedad civil” a través de las ONG. Ya sabemos que estos disputan la representatividad popular a los políticos, aunque su respaldo democrático sea muy débil ya que se eligen siempre ellos mismos.

Con frecuencia los “saharauis” hablan de las filtraciones de Wikileaks como refiriéndose a un argumento que juega a su favor. En realidad, lo que se descubre al investigar estos archivos es deprimente para la causa que defienden-

Cuando los socialistas de España llegaron al Gobierno, en 2004, se esforzaron por mantener en público una postura equidistante en el conflicto del Sáhara Occidental, pero bajo cuerda apoyaron e incluso se ofrecieron a asesorar a Marruecos sobre cómo elaborar su propuesta de conceder a la antigua colonia española una autonomía, pero bajo soberanía marroquí.

Decenas de cables de las embajadas de EE UU en Madrid, Rabat y París ponen de relieve una aparente ambiguedad de la posición española sobre el Sáhara -algunos la describen como “confusa”-, pero, en última instancia, España se alinea, con matices, con las tesis de Marruecos.

Según un representante diplomático del reino de Marruecos, el problema del Sahara Occidental es un litigio que se resolverá simplemente el día que Argelia lo desee. La preocupación de los líderes argelinos por la suerte de los “saharauis” lo confirma.

“Los socialistas españoles no han sido honestos con los saharauis” dijo en agosto 2005 el presidente argelino Abdelaziz Bouteflika, ilustrando el malestar de Argelia con la política exterior de los sucesivos gobiernos socialistas españoles.

Argelia tiene mucho que ver con la prolongación del conflicto, pues aunque inspira, sufraga, financia y hospeda a los “saharauis”, pretende fingir que no puede negociar en nombre de ellos. Según Wikileaks, cuando España propuso a Argelia negociar con Francia y Marruecos para resolver el conflicto del Sáhara, los argelinos señalaron que “no negociarían en nombre de los saharauis”.

Pecando de sensato, el entonces canciller Miguel Angel Moratinos elaboró un borrador que entregó a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. En él les propuso abandonar los términos de “descolonización, soberanía e independencia” y sustituirlos por el vocabulario de la “globalización” con palabras como “regionalización, autonomía y autogobierno”. Sugería para el Sáhara “una solución similar a la que España ha dado a Cataluña”.

Sin hacer juicios de valor, Moratinos reconocía la inviabilidad del reclamo “saharaui”, descubrimiento que debe ser muy deprimente para los partidarios de la “causa” del Sahara Occidental. Más deprimente quizás que la indiferencia rusa y el fin del cerco estadounidense a Cuba, que compartía con el problema sahariano el dudoso honor de ser uno de los últimos resabios de la guerra fría.

Leyendo los cables filtrados por Wikileaks se descubre también que en el fondo, todos los diplomáticos españoles incluídos los de izquierda, consideran a la idea de independizar el Sahara Occidental como poco realista.

Más decepcionante debe ser enterarse que Jacques Chirac, presidente de Francia, era considerado por la diplomacia española “más promarroquí que el rey de Marruecos”. Se deduce de las filtraciones que Chirac y Nicolas Sarkozy fueron aliados incondicionales de Marruecos, al punto que los mismos marroquíes se avergonzaban.

Hasta Yassin Mansouri, jefe del más poderoso servicio secreto marroquí (DGED), reconoció ante Christopher Ross, enviado personal de Ban Ki-moon para el Sáhara, que Rabat había indicado a Sarkozy que “sería preferible para Francia no ser percibida como tan pro marroquí con relación al Sáhara Occidental”.

Un descubrimiento más, que quien escribe esto presentía leyendo las filtraciones de Wikileaks, es que en realidad la derecha fascistoide española es más partidaria de las saharauis que la izquierda. Como botón de muestra, basta citar que el líder español que más respaldó los exabruptos de George W. Bush fue el que más criticó un posible apoyo estadounidense a los planes marroquíes. A principios de 2007, cuando Rabat empezaba a presentar al mundo su plan de autonomía, José María Aznar declaró “rotundamente” al embajador estadounidense en Madrid que la política de EE UU de acercarse a Marruecos “era una mala idea”. Si Washington hace concesiones a Rabat y le proporciona asistencia, Marruecos “abusará de estas cosas”, le advirtió.

François de La Rochefoucaul dijo que estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos. Quizás ello explique porqué muchos de los defensores de la causa del Sahara se proclamen y busquen en Latinoamérica el apoyo de los incautos militantes de la izquierda.

 

Por Luis Agüero Wagner

Fuente: diariosigloxxi.com

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