El fallo de la Sala I de la Cámara Federal fue festejado en la Casa Rosada. Para el Gobierno, significa la confirmación de que la denuncia de Alberto Nisman no tenía sustento ni pruebas. Como pocas veces en los últimos años, la decisión judicial genera desconcierto en la sociedad, que ve desfilar a denunciantes mediáticos por Tribunales y causas que se abren por hechos mucho menores que un supuesto pacto de encubrimiento del atentado terrorista más grave en la historia argentina.

Finalmente fue un fallo dividido. Dos de los jueces, Eduardo Freiler y Jorge Ballestero, se inclinaron por desestimar la denuncia, que había el 14 de enero había presentado Alberto Nisman y luego fue impulsada por el fiscal Gerardo Pollicita primero y el fiscal de Cámara Germán Moldes después. El camarista Eduardo Farah, en cambio, decidió votar en minoría. No es poco.

La decisión nuevamente se dio en tiempo récord, tal como había ocurrido cuando el juez Daniel Rafecas se tomó cinco días para desestimar la denuncia que le había presentado Pollicita. Ahora los camaristas necesitaron apenas una semana. “¿Para qué ibamos a esperar más si ya estaba resuelto?”, respondió una alta fuente judicial que minimizó las presiones.

La causa todavía no está cerrada, aunque le queda poca vida.¿Cómo sigue? El fiscal ante la Cámara Federal, Germán Moldes, puede presentar un recurso ante la Cámara de Casación. Si lo hace, los mismos tres jueces que fallaron hoy deberán convalidarlo. Recién en ese momento, se sorteará una sala de la Cámara de Casación. En Tribunales, donde últimamente parecen respirarse aires de “acuerdo” o de tregua de los jueces con el Gobierno, muy pocos auguran un volantazo de último momento.

 

Por Nicolás Pizzi

Fuente: clarin.com

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