El director de la AFIP ratificó su denuncia contra el HSBC por fuga de capitales. Los banqueros la pasaron mal.

Ricardo Echegaray concurrió al Congreso para reiterar la denuncia contra el HSBC por “armar y diseñar” una mecanismo que le habría permitido a 4040 argentinos abrir cuentas en la sede de ese banco en Ginebra por 3.500 millones de dólares sin declararlas en el país.

En la reunión con legisladores, esquivó preguntas de la oposición sobre otras posibles cuentas offshore vinculadas a amigos del Gobierno.

El director de la AFIP abrió la segunda segunda reunión de la bicameral creada para investigar el contenido de estas cuentas, que llegaron a manos de Echegaray a partir de un convenio de cooperación recíproca con Francia.

El gobierno galo accedió a las cuentas a través del ex empleado Herve Falciani, quien fue denunciado por Suiza pero protegido por Francia, que lo acobijó y le dio empleo en un Instituto de Informática. Antes que llegara Echegaray, la bicameral, presidida por el diputado Roberto Feletti, decidió citar a Falciani vía Cancillería.

Ayudado de un didáctico powert point, que incluyó un infantil spot sobre la fuga de capitales, el director de la AFIP reiteró que el Hsbc “generó una gran operación de cabotaje para lavar y limpiar dinero a través de facturas apócrifas. Hay datos concretos de empresas que fugaron capitales de Argentina, perjudicaron las reservas del Estado y evadieron impuestos”.

Se guardó para el final un video con la dura reprimenda de la Cámara de los Comunes de Inglaterra al CEO de Suart Gulliver, quien culpó al representante del Banco de Ginebra sobre las cuentas offshore.

Reseñó que las 4040 cuentas de argentinos en Ginebra habrían ocasionado una evasión de más de 60 mil millones de pesos y no menos de 2500 tenían otra cuenta en la sucursal local.

Según su descripción, los depósitos en Suiza estaban en 2005 con los argentinos como titulares pero luego muchos mutaron a sociedades offshore. “Cuando averiguamos, algunos apoderados de esas sociedades eran sus anteriores titulares”, explicó.

Para comprobarlo, el director de la AFIP desplegó un mapa con los países que tienen convenio de asistencia recíproca con Argentina y celebró que hasta paraísos fiscales como las Islas Caiman hayan facilitado información.

Además, se jactó de su conversación con Falciani en Lyon y de otra con la francesa Stephanie Gibaud, ex empleada del banco suizo UBS y otra de las “arrepentidas” que distribuyen cuentas offshore en Europa.

Pero no un festejo oportuno. Roberto Basualdo, senador sanjuanino del peronismo federal, le preguntó porqué no había aprovechado su contacto con Gibaud para solicitar información de Nevada, donde los fondos buitres investigan 123 empresas adjudicadas a Lázaro Báez y Cristóbal López, que habrían sido creadas con fondos públicos. En una de las últimas audiencias, el UBS se negó a dar información sobre Báez. Echegaray tuvo más suerte con la ex empleada de ese Banco.

“Ya expliqué que no tenemos convenio de asistencia recíproca con Estados Unidos. No fue ratificado por el Congreso”, se escudó Echegaray. El diputado radical Ricardo Buryaile le recordó que tampoco Suiza hizo ese trámite y sin embargo se le requería información.

“El administrador está acá por un tema concreta y con información”, lo defendió Feletti, presidente de la Bicameral.

Sin embargo, como explicó LPO, la ley también habilita a pedir información de otros bancos para identificar un “mecanismo sistémico” de lavado de dinero que no se restrinja al HSBC.

Buryaile y el senador Mario Cimadevilla avisó que pedirá convocar al presidente de la UIF José Sbatella y a autoridades del Banco Central, quienes deberían haber evitado el explícito caso de lavado de dinero y fuga de capitales que está denunciando el Gobierno.

La mayoría de las cuentas denunciadas fueron creadas antes de la llegada de Sbatella, quien en 2010 reemplazó a Rosa Falduto por pedido de Cristina Kirchner y no tuvo reparos en criticar su gestión.

Ante un pedido del senador Pablo González, oriundo de Santa Cruz, Echegaray informó que no brindará el detalle de las 4040 cuentas porque el convenio con Francia se lo impide y, además, podría ser contraproducente para su tarea de recaudar.

Feletti recordó que el Congreso no tiene esas prerrogativas y podría acceder a esa información vía judicial.

El mal momento de los directivos

Las autoridades del HSBC de Argentina concurrieron a la bicameral para rechazar la denuncia de Echegaray pero se negaron a contestar preguntas, soportando una tortuosa insistencia de los legisladores kirchneristas.

El CEO de la operación en Argentina, Gabriel Martino, leyó un descargo en el que negó haber facilitado la fuga de divisas. “Se califica como asociación ilícita fiscal pero no se describen los hechos. Se pone el caballo atrás del carro”, parafraseó, asesorado por el ex juez Oscar Salvi, sentado siempre a su lado.

Al igual que el ex CEO del Banco ante el parlamento británico, Martino se escudó con que su entidad es “una entidad distinta al HSBC Suiza y al HSBC USA. Son entidades financieras constituidas en tres países y alcanzadas por regulaciones diferentes”, señaló.

Respecto al incendio del depósito de Iron Mountain, que quemó información del HSBC que sería clave, Martino dijo que “no tiene ninguna imputación en la causa. Al contrario, nosotros ayudamos al Juzgado para que la AFIP pueda acelerar la causa”.

Martino concurrió junto al vicepresidente del HSBC Argentina, Miguel Ángel Estévez, mientras que no asistió el director titular, Antonio Losada, quien también había sido citado.

Los legisladores kirchneristas quisieron interrogarlo a la fuerza. Nervioso, casi temblando, Martino repitió una y otra vez que no respondería preguntas para proteger el secreto bancario, aunque muchas consultas no se referían a información confidencial.

“¡A ver si nos entendemos. Hay una ley que crea esta bicameral y lo obliga a dar información. Si usted se niega podemos pedir un allanamiento!”, le gritó Luis Cigogna.

Feletti y Carlos Heller sacaron chapas de ex banqueros para hacer preguntas finas, como cantidad de sucursales o si tenían habilitación para trabajar en banca privada.

“Se lo puede pedir al Banco Central”, fue lo único que decía Martino. “¿Cuáles son los 10 mayores tomadores de préstamos del Banco? Eso no es confidencial”, aclaró Feletti.

“No vamos a responder preguntas”, insistía Martino. “Buenos, yo si tuviera plata en su banco la sacaría, porque no sabe ni a quien se la presta”, lo atacó.

Feletti y González le exigieron precisar si la información quemada en Iron Mountain contaba con un back up y lograron que un momento dijera que sí. “Vamos avanzando”, ironizó el diputado.

“¡Esto es insólito! ¿Lo vamos a torutrar?”, protestó Cimadevilla. Los directivos se fueron a las apuradas casi sin despedirse. Feletti les recordó que los volverá a invitar.

 

Fuente: lapoliticaonline.com

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