Ciberbullying, grooming, pornografía infantil, acoso y ataques a las cuentas bancarias son cada vez más comunes en la era digital y el boom de las redes sociales. LA CAPITAL habló con el fiscal federal Horacio Azzolin, especialista en investigar los ciberdelitos.

Una cuenta de Twitter que publica fotos robadas de chicas desnudas. Un pedófilo detenido en un cibercafé por tener pornografía infantil. Chicas que son seducidas por adultos ocultos detrás de falsas cuentas de Facebook.

En los últimos años en la ciudad aparecieron los ciberdelitos, una nueva modalidad que usan los delincuentes para captar a sus víctimas, difamar o amenazar a través de las redes sociales. Como sucede en gran parte del país, en Mar del Plata no hay estadísticas confiables sobre los ataques que se producen. Pero los especialistas no tienen dudas: el crecimiento de los delincuentes informáticos no para de crecer en toda la Argentina.

El fiscal de la Procuración General de la Nación, Horacio Azzolin, es especialista en ciberdelitos de la Justicia Federal.

Además es punto de contacto en materia de cibercrimen de la IberRed, una red de cooperación iberoamericana de jueces, fiscales y organismos estatales para perseguir a los delincuentes informáticos. En exclusiva con LA CAPITAL, Azzolin analizó la situación de los ciberdelitos en el país.

-¿Cuáles son los mayores riesgos que se corren con el boom de las redes sociales y el uso de la informática?

– El uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) implica un enorme beneficio potencial para los ciudadanos: comunicaciones ágiles, sencillas y baratas, acceso a la información en tiempo real, facilitación de los trámites de la vida diaria, etc. Sin embargo, también encierran peligros potenciales. En ese sentido, así como el ciudadano común utiliza cada vez más la tecnología, se calculan 2.000.000.000 de usuarios en todo el mundo, también lo hacen las organizaciones delictivas, a pequeña, mediana y gran escala ya que aprovechan el anonimato que les brinda la red. El incremento de los delitos cometidos a través de internet ha generado que la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) preste atención al fenómeno, cifras de ese organismo indican que actualmente hay más de 431.000.000 de víctimas de esta modalidad delictiva.

-¿Cómo han ido evolucionando los delitos informáticos?

– Los delitos informáticos han evolucionado de la mano de la tecnología. Originalmente lo que se cometía principalmente eran estafas electrónicas, aprovechando los recursos existentes (por ejemplo, modificando los sistemas bancarios para transferir dinero de una cuenta a otra). Con el correr del tiempo las organizaciones delictivas aprovecharon plataformas como internet para distribuir imágenes de pornografía infantil, cuando antes esa distribución era física (por correo común), afectar derechos de propiedad intelectual (ofreciendo descargas gratuitas de obras que están protegidas por derechos de autor), cometer nuevas modalidades de estafa. Actualmente el eje está centrado en el robo de identidad, los ataques de denegación de servicio.

-¿Hay estadísticas sobre lo que ocurre en el país?

– Como ocurre en todos los lugares del mundo, las estadísticas son dispares. Las empresas privadas que brindan seguridad informática (por ejemplo las de anti-virus) tienen algunas estadísticas en base a los reportes de los clientes. Pero la realidad es que mucha gente no denuncia los delitos porque a veces ni siquiera se dan cuenta de que fueron víctimas de algo. Es necesario trabajar en campañas de concientización y prevención, para tener estadísticas confiables.

-Si tuviera que definir la situación en Argentina de los ciberdelitos, ¿cómo lo haría?

– A nivel legal la situación es buena, tenemos muchos delitos sancionados en el Código Penal (la principal iniciativa fue de 2008, pero hubo legislación posterior también). Necesitamos reforzar la parte investigativa y, como dije antes, la prevención ciudadana.

-¿Cuál es la situación en las grandes urbes como Mar del Plata?

– Como en toda gran urbe, la concentración de gente implica un mayor uso de las tecnologías de la información, lo que genera una mayor cantidad potencial de delitos.

– ¿Los padres deben preocuparse por el ciberbullying o el grooming? ¿Es más habitual de lo que se cree?

– Más que preocuparse, los padres deben ocuparse. Estar atentos de qué hacen sus hijos en internet, como antes cuando nuestros padres estaban atentos de lo que hacíamos en la calle jugando con nuestros amigos. Es fundamental, por un lado, generar confianza con los hijos para que ellos nos puedan contar lo que les pasa. Y por el otro lado los padres tienen que ser responsables y conocer mínimamente las herramientas informáticas que usan (aplicaciones para tabletas o teléfonos, juegos en red, consolas de juegos, etc.) para saber cuales son los riesgos potenciales. El lema ?no hables con extraños? aplica tanto para la vida real, como para la vida digital.

-¿Qué debe hacer una víctima de ciberacoso?

– En principio, intentar bloquear al acosador. Luego, llegado el caso, hacer la denuncia.

– ¿Cómo comienza una investigación de un ciberdelito, ya sea acoso, captación de mujeres para la prostitución o el robo de la identidad?

– En principio con la denuncia de la víctima y la reunión de evidencias del acoso (capturas de pantalla, registros de conexión a internet, etc.) De ahí se intenta localizar al autor del hecho mediante sus propias conexiones de internet y se intenta secuestrar en poder del imputado evidencia de las comunicaciones, que de ordinario pueden estar en sus equipos electrónicos ya sean computadora, teléfono, etc.

– ¿Está preparado el país para investigar estos delitos? ¿Las leyes están acordes para combatir lo que ocurre?

– Como dije antes, a nivel legal nuestro Código Penal tiene buenas previsiones. La mayoría de las conductas más conocidas son delito en nuestro país. Podría haber reformas en el futuro, pero estamos mejor que otros países de la región.

Necesitamos mejorar las normas de cooperación internacional y las normas de obtención de prueba digital, ya que actualmente usamos analógicamente las reglas de obtención de evidencia física y no siempre es lo mismo.

– ¿Por qué las policías locales no tienen áreas destinadas a este tipo de delitos?

– Creo que es por falta de recursos y por falta de conciencia acerca de la importancia de este fenómeno criminal.

Cuentas bancarias y pruebas

-El uso del home banking es cada vez más habitual. ¿Hay muchos delitos en esta área?

– Sí, por lo general se utiliza el phising. Es una técnica de ingeniería social que genera que uno ingrese en un portal sus credenciales (usuario, contraseña y datos de tarjeta de coordenadas) que son utilizadas por delincuentes para acceder al home banking de la víctima y hacer transferencias de dinero o pagos de servicios. Esto empieza cuando la víctima recibe en su correo electrónico un mensaje que simula ser de su banco y lo alerta que, por una razón de seguridad, debe colocar sus credenciales. No hay que caer en esos trucos. Ningún banco pide esos datos por correo o por teléfono. Si alguien recibe un mail así no tiene que ingresar nada ni responder el correo, simplemente debe borrarlo. Es muy importante tener antivirus actualizados y no usar redes inalámbricas públicas (de bares, restaurantes, etc.) aunque tengan claves, para hacer operaciones bancarias.

– ¿Cómo se preserva una prueba de un delito cibernético?

-Por lo general, si es prueba digital (por ejemplo el disco rígido de una computadora), se hace una copia forense (con un programa especial) y esa copia se preserva en un dispositivo de almacenamiento (disco rígido) con un código (hash) que permite saber que esa prueba no fue modificada.

– ¿Qué ocurre cuando el ciberdelito se comete desde el exterior?

– Una de las características principales del cibercrimen es que hay conexiones internacionales: la víctima puede estar en un país y el autor en otro, y la prueba del hecho en un tercer país. Ahí se recurre a mecanismos de cooperación internacional. No todos los países cooperan de la misma manera y esa es una de las mayores dificultades para la investigación.

 

Fuente: lacapitalmdp.com

Anuncios