Aristegui en la libertad electrónica

¿Por qué el pánico del poder a la libertad de expresión y al respeto a la labor indagatoria del periodista que es inherente a su profesión?. La respuesta no puede ser otra que el temor a ser descubierto en actos contrarios al interés público que es el valor supremo a resguardar y, para lo cual, se otorgan poderes a personas determinadas que no lo pueden desviar a otro fin. Si se pone uno del lado del servidor público podría parecer exagerado ese rigor y exigencia de pulcritud y probidad en el desempeño del cargo pero, entonces… ¿Por qué y para que acepta la responsabilidad, si existen otras actividades remuneradas menos comprometedoras que puede libremente ejercer. Luego entonces, no aceptar ni cumplir obligaciones de honestidad, no es optativo, es obligatorio sin excepción para el servidor público.

Es el caso que en el México del PRI y del PAN el desempeño de la labor periodística corre el mayor riesgo que cualquier otra profesión. Lo único cierto es que ésta labor desempeñada con vocación y honestidad, es la que más altos servicios ha prestado al pueblo, a la libertad y a la democracia. Los partidos cuando son auténticos, de oposición y proposición, también cumplen esa gran tarea, el problema es cuando estos se trastocan y prefieren el beneficio de sus líderes y no la representación popular genuina.

En las últimas épocas en nuestro país ha habido muchísimos casos de persecución, regresión y hasta asesinatos de periodistas. En la estadística mundial estamos en el lugar 168 de 192 países en cuanto a mayor índice de muertos o desapariciones de periodistas. El medio se ha vuelo más peligroso que en otras épocas porque ahora, no solo los políticos enfermos de poder lo hacen, sino también han seguido esa escuela algunos capos del crimen organizado sobre todo en diarios o estaciones de radio en la franja fronteriza del norte.

Sin embargo, los casos más emblemáticos de violencia institucional contra periodistas de radio-televisión en las últimas épocas han sido los de Paco Huerta hace 10 años, la de José Gutiérrez Vivó hace 7años y la más reciente, de la gran Carmen Aristegui en los últimos 3 años. En los tres se identifica el poder político presidencial con el de los concesionarios de medios de comunicación. En estos casos la particularidad es que la operación restrictiva e intimidatoria supuso la concertación de un ente privado que tiene la concesión para el uso de las ondas radioeléctricas para transmitir noticias y, de un ente público que se la concede y después la condiciona.

Paco Huerta fue el primero en abrir el micrófono a la sociedad civil e iniciar los debates políticos en la radio. El año pasado el Senado de la República le negó, por un trueque partidista entre el PRI y el PAN, la medalla Belisario Domínguez. Vivió el mismo viacrucis que Aristegui. Radio ABC con quien comenzó sus transmisiones lo despidió por orden de presidente López Portillo, después igual lo hizo la W, y más tarde Radio Fórmula por instrucción de Vicente Fox. Acabó víctima de un infarto unos días después de que la empresa radiofónica ordenó el cese del empleo a su equipo de trabajo.<

José Gutiérrez Vivó fue también un innovador y sus foros y debates alcanzaron máxima proyección. Víctima de Radio Centro al servicio de Martha y Vicente Fox que se incomodaron con el nivel crítico y de libertad por el que acrecentaba su audiencia. La represión fue directa. El concesionario le canceló el contrato a su empresa noticiosa y lo puso a litigar y todavía después de haber ganado un juicio arbitral internacional, este fue desconocido en los tribunales mexicanos, dándole la razón al hoy nuevo concesionario de un canal de televisión abierta.

Lo de Carmen Aristegui es todavía más burdo. Un pretexto como el de haberle dado espacio a plataforma México-leaks, que es la nueva conquista electrónica mundial de la libertad de investigación, protegiendo la identidad del informador para preservar a los pueblos de los abusos de poder y del enriquecimiento cínico de sus autoridades; fue suficiente para que Joaquín Vargas de MVS corriera a dos de sus más brillantes reporteros, sabiendo que Carmen no aceptaría el precio de esa ignominia para quedarse con el programa. Lo de siempre, se cree que el pueblo, es retrasado mental cuando los casos de denuncias de Aristegui del lenon Cuauhtémoc de la Torre y la casa palaciega de la gaviota y la residencia campestre de Videgaray, no tuvieron que ver con la súbita decisión de terminar con el programa noticiero de mayor relevancia e influencia de la historia de la radio en México.

El poder está extraviado, no reconoce límites, es torvo y despiadado. La complicidad de los poderes políticos y facticos confirman la red delictiva contra la democracia y la libertad. No es nuevo, pero por ello tampoco podemos resignarnos a aceptarlo. El mundo entero está en pie de lucha por la información veraz. Julian Assange abrió con su propio sacrificio el nuevo camino al derecho humano al conocimiento. Edward Snowden lo siguió. Hoy, en Holanda, la sociedad civil traslada al mundo esta garantía para una lucha final contra la corrupción. Plataforma México Leaks, espanta a nuestros poderes públicos y privados.

 

Por Jesús González Schmal

Fuente: enlacemexico.info

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