Su rápido crecimiento genera tensión a las autoridades en México y Estados unidos.

Hay un nuevo nombre de un cártel que preocupa en la guerra contra las drogas que agita constantemente a México. Se hacen llamar Jalisco Nueva Generación, y recientemente realizaron uno de los ataques más audaces y violentos en años contra las autoridades mexicanas.

A principios de la semana pasada en una carretera solitaria de Jalisco, entre Puerto Vallarta y Guadalajara, sicarios del cártel con rifles de asalto y lanzagranadas emboscaron a un convoy de la policía estatal, matando a 15 de ellos e hiriendo a cinco más. El número total de policías muertos por el grupo en el estado sumó 21 en tres semanas, según cifras de El Universal.
Esto no es sólo un ataque a la policía, “es un ataque a la seguridad del Estado, un ataque a la seguridad de la gente, provocando una crisis en el estado”, expresó José Guillermo García Murillo, profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara.

Los cárteles mexicanos se levantan y caen, pero los analistas dicen que éste está creciendo más rápido que cualquier otro. De acuerdo con el Departamento del Tesoro de EU, que acaba de añadir a los líderes de Jalisco Nueva Generación en la lista de capos de la droga, el cártel ya trabaja en varios estados de la República Mexicana y forja lazos con grupos del hampa en todo el mundo.

Este cártel y su grupo aliado, al que apodan Los Cuinis, “han expandido rápidamente su imperio criminal en los últimos años a través del uso de la violencia y la extorsión”, expresó en un comunicado John E. Smith, director interino de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos. “Ahora ya se encuentran entre las más poderosas organizaciones del narcotráfico en México”, agregó.

El cártel es relativamente nuevo. Surgió hace cinco años a partir de los restos de otro grupo, el cártel del Milenio, tras la captura de uno de sus líderes, de acuerdo con funcionarios de EU. Su líder es Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Según informes, es un ex oficial de policía. Más allá del comercio de droga, analistas aseguran que el cártel hace dinero con la venta de armas, el robo de gasolina, la extorsión y el secuestro.

Con el levantamiento de milicias en Michoacán en los últimos dos años contra el cártel de Los Caballeros Templarios, el cártel Jalisco Nueva Generación fue ampliamente acusado de infiltrarse en facciones de los guardias comunitarios, proporcionando dinero y armas para que combatieran a sus rivales templarios, que han desaparecido en la zona como Los Zetas, un cártel relevante ahora en declive, tras la captura de muchos de sus principales jefes. A Jalisco Nueva Generación se le vincula con decenas de cadáveres encontrados hace dos años en una fosa común en La Barca, Jalisco.
Es el grupo de más rápida expansión. Podría rebasar al de Sinaloa como el cártel más importante en el país”.

Ahora el cartel ha comenzado una sistemática matanza policial, obligando a las autoridades estatales a tener reuniones de emergencia para hacer frente a la amenaza. La semana antepasada, hombres armados intentaron sin éxito matar al comisionado de Seguridad de Jalisco, Alejandro Solorio. Después de enfrentar una emboscada en una autopista, el jefe de la policía de Zacoalco de Torres fue encontrado muerto.

“El cártel se está extendiendo como un cáncer en México”, afirmó Mike Vigil, ex funcionario de la Administración de Control de Drogas de EU al Global Post. “Es el grupo de más rápida expansión que en un futuro próximo podría rebasar al cártel de Sinaloa como el grupo del crimen organizado más importante en el país”, sostuvo.

Las autoridades mexicanas dijeron que creían que la emboscada de la policía en Puerto Vallarta podría ser una venganza por el asesinato de uno de los líderes del cártel, Heriberto Acevedo Cárdenas, o El Gringo, ocurrido en marzo pasado. Pero hay quienes sospechan que su activismo tiene que ver con influir en las próximas elecciones de junio.

“No es una coincidencia que el enfrentamiento haya ocurrido este fin de semana (05 de abril), fecha en la que comenzaron las campañas electorales”, explicó Gerson Hernández Mecalco, profesor de ciencias políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México. “Es un mensaje muy negativo por parte del crimen organizado sobre el impacto y la fuerza que siguen teniendo”, aseguró.

 

Por Jushua Partlow / The Washington Post

Fuente: eleconomista.com.mx

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