En el combate al narcotráfico en México, falta atacar a la red política y sus fuentes de financiamiento que son los empresarios, ya que sólo se está afectando muy superficialmente la capacidad operativa de esos grupos del crimen organizado, señalaron expertos.

Las declaraciones de analistas en materia de narcotráfico se producen a sólo dos días de realizado un operativo fallido de las fuerzas federales en el estado de Jalisco (oeste), en el cual la parte más dañada resultó ser el Ejército mexicano, con saldo de tres militares muertos, tres desaparecidos y 12 lesionados.

Para colmo, un helicóptero militar fue derribado por miembros del crimen organizado.

Las fuentes consultadas por Xinhua califican de trágicos y muy preocupantes los sucesos de violencia registrados los pasados viernes y sábado, cuando presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva generación (CJNG) realizaron 39 bloqueos en carreteras de Jalisco y estados vecinos -con lo que afectaron a 40 municipios- e incendiaron bancos y estaciones de gasolina.

Para el investigador Edgardo Buscaglia, los operativos del gobierno federal en contra de los cárteles no conducen al desmantelamiento de esas organizaciones, porque ello implicaría las detenciones de políticos y empresarios.

El principal investigador de la Universidad de Columbia dijo, en entrevista con el diario “El Universal”, que las aprehensiones de líderes sólo se traducen en la sustitución del jefe y la continuidad del grupo que mantiene intacta su operación, así como su financiamiento.

Desmantelar a la red equivale a detener a políticos y empresarios; es ahí donde México no se ha decidido a tomar el paso histórico de irse contra la clase política empresarial que forma parte de esas redes. Hasta que eso no suceda, todo operativo Jalisco, Tamaulipas o Michoacán “va a caer en saco roto”, consideró.

“La restricción que impide que México pueda pacificar su territorio es política, no es un problema técnico, de armas, helicópteros, de entrenamiento, de los agentes de inteligencia. Es un problema de un pacto de impunidad que no permite que las agencias de inteligencia penetren a las organizaciones, obtengan información de políticos y empresarios que sean llevados a tribunales”, explicó Buscaglia.

Si los operativos se fueran contra toda la red nacional e internacional que alimenta a los cárteles, los delincuentes no tendrían la capacidad logística para derribar helicópteros, tomar caminos o poner en jaque al Estado mexicano, por lo que la estrategia está mal planteada, falta atacar a la parte empresarial- económica y a la política, especialmente porque están financiando a políticos y candidatos, consideró el experto.

Para Buscaglia, con los operativos actuales que buscan detener a jefes en turno, las organizaciones reaccionan como en Jalisco, porque no se está atacando la logística de transporte, del financiamiento, y sólo se está afectando muy superficialmente la capacidad operativa de esos grupos, porque -acotó- “no se está atacando el motor”.

“Un grupo criminal que se quiere consolidar en un mercado tiene que captar el ámbito político y el ámbito empresarial, este último es muy fácil de capturarlo, pero el político es un poco más complicado, porque tiene que asesinar o comprar a muchos actores políticos en Jalisco y estados aledaños”, explicó.

Eso sucede, indicó, cuando un grupo criminal como el CJNG se está consolidando políticamente ocupando espacios institucionales y políticos con vistas a las elecciones de junio, donde tiene que colocar a sus candidatos para poder proteger sus mercados, mientras que el cártel de Sinaloa está consolidado y no necesita hacer ruido.

El próximo 7 de junio, en México se renovará el Congreso nacional, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF, Congreso local), así como casi dos decenas de gubernaturas estatales y varios municipios.

ESTADO MEXICANO ENFRENTA A CRIMEN BIEN ORGANIZADO

Lo ocurrido el viernes pasado en Jalisco confirma que el Estado mexicano no sólo enfrenta a un crimen bien organizado, sino que libra una verdadera guerra, opina el analista de derecha Ricardo Alemán.

En su columna “Itinerario Político”, el experto en temas de seguridad nacional, narcotráfico y política señala que el CJNG es hoy el grupo criminal más poderoso del país, y que en su momento se presentó como exterminador del Cártel de Los Zetas, y es producto de distintos desprendimientos de otros grupos mafiosos.

Señala que hoy ese es el grupo criminal mejor organizado; con la más avanzada disciplina táctica y estratégica de los grupos criminales mexicanos y obedece a un mando vertical que sorprende por su rigidez militarizada.

Por eso -añade Alemán- especialistas suponen que su disciplina y organización se deben a que algunos de sus cuadros medios y altos pudieran ser desertores de las Fuerzas Armadas del país; capaces de efectuar una emboscada como la que sufrió la policía estatal de Jalisco en semanas previas, con un resultado de 14 elementos muertos.

El columnista se pregunta qué si no será que mientras el crimen bien organizado deriba helicópteros, grupos políticos y sociales mejor organizados tratan de derribar gobiernos.

“Si no, entonces porqué no protestan contra contra el CJNG y contra el asesinato de policías y militares -mediante plantones, marchas y caravanas al extranjero-, los promotores de culpar al Estado y a sus instituciones por los casos de Iguala, Tlalaya, Apatzingán y otros?”, plantea el autor de la columna “Itinerario Político”.

MEXICO ENFRENTA “INEDITO PROCESO” ADVERSO

El propio secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos Zepeda, reconoció la víspera que el país enfrenta un inédito proceso de transformación en un contexto claramente adverso.

Durante la conmemoración del aniversario del sitio de Cuautla de 1812, el titular de la Sedena llamó a “romper los sitios actuales que impiden el desarrollo de México.., a romper con los cercos que como negativos paradigmas obstaculizan el progreso… con la desunión, la intolerancia, la impunidad, la ilegalidad, la irresponsabilidad…”.

El responsable de las fuerzas armadas del país señaló que es crucial terminar con los cotos de ilegalidad o impunidad existentes en todos los niveles de la cúpula política del país.

“Hacer esto implicaría tomar un paso histórico, y para ello -reconoció- tal vez tendrían que pasar muchos actos de violencia como los ocurridos en Jalisco y en otros estados de la República mexicana.”

 

Fuente: spanish.peopledaily.com.cn

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