(7/4/2015) – El Parlamento de Malasia (Dewan Rakyat) aprobó esta madrugada, por 79 votos a favor y 60 en contra, la controvertida Ley de Prevención del Terrorismo considerada por la oposición y por las ONG un atentado contra las libertades civiles y los derechos básicos.

La nueva ley, conocida en el país asiático como POTA por sus siglas en malayo, reintroduce el concepto de detención indefinida sin juicio tres años después de ser revocado. Gracias a la actual legislación, aquellos sospechosos de mantener vínculos con organizaciones terroristas podrán ser encarcelados durante dos años, renovables por periodos de otros dos, por una Junta de Prevención de Terrorismo independiente del Poder Judicial. Los jueces no tendrán poder alguno sobre las decisiones de la citada Junta. El Colegio de Abogados de Malasia ha calificado la ley como “repugnante para los principios de Justicia natural”.

Durante 12 horas de acalorado debate, los parlamentarios del Frente Nacional -coalición en el poder desde su formación, hace 21 años- defendieron la necesidad de medidas preventivas como las incluidas en la polémica ley para abordar la “extraordinaria” amenaza que implican grupos como el Estado Islámico mientras que la oposicion presentaba enmiendas a casi todas las 35 claúsulas de la misma, argumentando que la legislación representa un atentado contra los Derechos Humanos y puede ser esgrimida para perseguir también a disidentes políticos o críticos con el Gobierno.

Las enmiendas propiciaron ocho votaciones previas que no se tradujeron en ninguna modificación sobre el proyecto de ley presentado por el Gobierno, finalmente aprobado a las 02.25 AM hora local.

Algunos diputados del Frente Nacional se mostraron airados por las críticas de la oposición. La parlamentaria Azalina Othman aseguró ante la cámara que no existe nada llamado “libertad absoluta” y afirmó que la ley protege los derechos de todo el mundo. “¿Qué hay de los derechos de nuestras jóvenes cuyos cerebros son lavados por los militantes?”, se interrogó. Por su parte, el también oficialista Anuar Musa aseguró que los crímenes cometidos por organizaciones como el Estado Islámico no son crímenes normales.

Desde la oposición, N. Surendran (vicepresidente del Partido de Justicia Popular, liderado por el encarcelado Anwar Ibrahim) cuestionó la necesidad de los arrestos de dos años cuando países con una amenaza terrorista potencialmente mayor como Estados Unidos o Gran Bretaña tienen por ley periodos mucho menores e incidió en que, a diferencia de la revocada Ley de Seguridad Interna, en vigor hasta 2012, la actual ley carece de provisiones que garanticen que no será empleada para detener a críticos.

“Aunque POTA establece que nadie podrá ser detenido por sus opiniones o actividades políticas, también contempla que las decisiones de la Junta de Prevención de terrorismo no puede ser impugnadas salvo que sea por una cuestión de procedimiento”, recordó. El ministro del Interior, Ahmad Zahid, descartó que nadie pueda ser detenido por sus ideas políticas bajo la nueva ley.

Para organizaciones como Human Rights Watch, la aprobación de esta ley supone “un gigantesco paso atrás para los Derechos Humanos de Malasia”, lamentaba hoy su vicedirector para Asia, Phil Robertson. “Cuestiona el compromiso del Gobierno con derechos básicos fundamentales para el Estado de Derecho en una democracia en funcionamiento”. Robertson añadió que “al restaurar la detención indefinida sin juicio, Malasia ha vuelto a abrir la caja de Pandora de los abusos”. “La aprobación de esta legislación hace temer que Malasia retome prácticas del pasado, cuando agentes del Gobierno utilizaban con frecuencia el temor a la detención indefinida para intimidar y silenciar a críticos”.

La aprobación de la ley se produce dos días después de ladetención de 17 personas, de entre 14 y 49 años, acusadas por las autoridades de estar vinculadas al Estado Islámico. Según el inspector de Policía Khalid Abu Baqar, citado por el diario local The Star, el grupo planeaba instaurar un emirato islámico en Malasia para lo cual planeaba ejecutar secuestros de personalidades, asaltar bancos para obtener financiación y tomar depósitos militares y arsenales de la Policía para lograr armas.

Dos de los detenidos habrían regresado recientemente de Siria, donde junto a Irak las autoridades han identificado a 39 ciudadanos combatiendo en las filas del IS. Desde febrero de 2012, 92 malasios han sido detenidos por presuntos lazos con el IS.

 

Por Verónica G. Prieto

Fuente: elmundo.es

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