Un tribunal británico ordenó hoy a la agencia de inteligencia GCHQ -el centro de escuchas del Reino Unido- destruir el material que obtuvo de forma ilegal al interceptar las conversaciones protegidas entre un ciudadano libio, antiguo opositor al régimen de Muamar al Gadafi, y su abogado.

Esta es la primera ocasión en la que el Tribunal Investigador de Poderes (IPT), que atiende las reclamaciones sobre la conducta de los servicios secretos desde hace 15 años, ha avalado una queja presentada por un ciudadano contra una agencia de inteligencia, según la organización en favor de los derechos humanos Reprieve, cuyos abogados iniciaron el proceso.

La sentencia se refiere al caso de Sami al-Saadi, que en 2004 fue deportado a Libia junto a su esposa y sus cuatro hijos para ser entregado a las autoridades.

Al-Saadi y otro opositor libio, Abdul Hakim Belheaj, que alegan que sufrieron torturas una vez en Libia, argumentaron ante el IPT que la agencia británica espió comunicaciones protegidas por el secreto profesional entre abogados y clientes para llevar a cabo su detención.

El IPT rechazó la reclamación de Hakim Belheaj, que fue trasladado a Libia a través de la isla de Diego García, territorio de ultramar británico.

Pero, en el caso de Al-Saadi, el magistrado Michael Burton determinó hoy en su sentencia que el centro de escuchas debe “destruir o borrar” el material almacenado sobre él para evitar que “esa información sea accesible para la agencia en el futuro”.

En otro proceso, el Reino Unido ya había acordado con Al-Saadi una indemnización de 2,2 millones de libras (3 millones de euros) por su entrega ilegal al régimen libio.

El IPT ordenó que una copia en papel de las comunicaciones intervenidas a Al-Saadi y su letrado permanezca almacenada durante cinco años en previsión de que pueda ser requerida en futuros procesos legales o investigaciones.

 

Fuente: eldia.es

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