• El Departamento de Estado afirma que las redes ‘hawala’ musulmanas son una «laguna significativa» en la lucha antiterrorista

La Agencia Tributaria lo viene advirtiendo desde hace lustros, pero ahora el problema ha dejado de ser exclusivamente fiscal para convertirse en una cuestión central en la lucha antiterrorista, que incluso ha provocado la reprimenda formal de los servicios antiblanqueo de Washington.

España no logra controlar las redes ‘hawala’ de los inmigrantes musulmanes -un sistema de préstamo o transferencia informal entre particulares- y esta situación, más allá de causar un daño a las arcas públicas y facilitar el lavado de capitales de procedencia poco clara, está ayudando a que el país se convierta en uno de los principales focos de la financiación de la yihad mundial.

El aviso, de carácter oficial, lo hizo el ‘Bureau for International Narcotics and Law Enforcement Affairs’ del Departamento de Estado norteamericano el pasado marzo. En ese documento referido a España -que no era específico sobre la lucha antiyihadista sino que versaba sobre el lavado de dinero- las autoridades de Washington aseguraron que la ‘hawala’ ya se ha convertido en una «laguna significativa» en la seguridad nacional.

El Departamento de Estado, que no hacía esta advertencia en sus análisis sobre el resto de los países de la Unión Europea, insistía en que «puntos de venta» como «pequeñas tienda de conveniencia» (bazares y negocios de alimentación de barrio de amplio horario) y «centros de comunicación que a menudo ofrecen servicios de transferencias ‘online’» (locutorios) son el eje central de esa «vulnerabilidad financiera» que «mueve el dinero dentro y fuera de España, haciendo pequeñas transferencias internacionales para los miembros de la comunidad inmigrante».

En ese documento Washington reconocía los esfuerzos de España por «combatir siempre a organizaciones terroristas nacionales y extranjeras» y por poner en marcha un sistema nacional de «supervisión de los bancos robusto», pero afirmaba que las «lagunas» en la «identificación» de esos «operadores sin licencia» de la comunidad musulmana son una rémora en la lucha contra el lavado de dinero y la financiación yihadista.

Estados Unidos también lamentaba, en menor medida, la falta de control de la llegada de fondos a «organizaciones sin ánimo de lucro», a «asociaciones culturales» y «editoriales» que pueden encubrir actividades de promoción del terrorismo islámico. Mandos de los Servicios de Información, lejos de rechazar las críticas de Washington, reconocen abiertamente la existencia de estas redes, de funcionamiento tan simple y ancestral como difíciles de detectar. Básicamente -explican los expertos antiterroristas- se basan en que una persona entrega una cantidad en el país de origen a un ‘hawaladar’ (hombre de honor), que regenta un negocio legal. Éste, con una simple llamada o un correo electrónico, hace que otro ‘hawaladar’ en el país de destino pague esa misma cantidad a la persona convenida, a cambio de una comisión que nunca supera el 2%, mucho menor que la de una agencia legal. La deuda del primer intermediario con la del segundo se suele saldar con una transacción comercial legal. Todos los documentos se destruyen a las pocas horas pues todo se basa en la «confianza mutua» y la operación no deja el más mínimo rastro.

Este sistema ha sido profusamente usado en el mundo musulmán y en la cultura china desde hace siglos para evitar el transporte físico de moneda en los viajes y desde hace décadas se usa entre los inmigrantes musulmanes de España para enviar dinero a sus familias.

Sentido inverso

El problema -admiten recurrentes informes de los servicios de Información- es que, al menos, desde 2001 en España también se está usando, por su opacidad, para allegar fondos a organizaciones radicales. Un «trasiego de dinero sin control» que se ha intensificado con dirección a Siria e Irak desde que en junio de 2014 se autoproclamara el Estado Islámico, según mandos de la lucha antiterrorista. Pero también de vuelta. Los servicios de Inteligencia ya han detectado remesas enviadas a sus familias por algunos de los 115 muyahidines procedentes de España y que militan en las filas Estado Islámico.

Las cifras del dinero ‘hawala’ de ida o de vuelta entre España y las huestes terroristas que dirige Abu Bakr al-Baghdadi son desconocidas. Nadie en los servicios de Información se atreve siquiera a aventurar una cantidad, pero sí que hay estimaciones sobre cuánto mueven en España las redes informales de los inmigrantes musulmanes.

De acuerdo con varios informes, en España existen unos 250 o 300 negocios legales que funcionan como ‘hawaladars’ clandestinos que usan unos 150.000 inmigrantes. Uno solo de estos cambistas puede mover en un buen día de paga más de 100.000 euros y el volumen anual de toda la red ‘hawala’ nacional podría rondar los 300 millones de euros, totalmente opacos al fisco y a las fuerzas de seguridad.

 

Por Melchor Sáiz-Pardo

Fuente: larioja.com

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