En medio de un auge de este campo de la ciencia, académicos de renombre y candidatos a doctorados están en alta demanda

Cuando el departamento de ciencias informáticas de la Universidad George Washington quiso robarse al experto en inteligencia artificial Carlos Guestrin de la universidad Carnegie Mellon, acudió a Amazon.com Inc. AMZN -0.42%

El gigante de tecnología con sede en Seattle aportó US$2 millones para financiar dos cátedras: una para Guestrin y otra para su esposa, quien también trabaja en ese campo científico. Para sellar el acuerdo, el presidente ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, se reunió con el académico durante una visita al campus.

“(Bezos) es un hombre muy inteligente. Tiene una risa loca”, dijo Guestrin, un brasileño que ahora es “profesor Amazon de aprendizaje automático” en la Universidad de Washington. “Nos metimos en cuestiones técnicas con rapidez: ¿en qué estaba trabajando a gran escala en aprendizaje automático? ¿Cómo podía impactar a Amazon? ¿Qué podría significar esto para el negocio de los datos?”.

Google Inc., GOOGL -1.24% Facebook Inc., FB +0.10% Amazon y otras empresas de tecnología se esfuerzan por extender las fronteras de la inteligencia artificial, o IA, y en ese intento están llenando sus propios centros de investigación de académicos de renombre y candidatos a obtener un doctorado.

Las empresas de tecnología también están volcando fondos a las universidades con experiencia en esta disciplina. La Universidad de Washington, con sede en el mismo estado donde están las operaciones centrales de Microsoft Corp. MSFT -0.04% y Amazon, es desde hace mucho tiempo un centro de excelencia en las ciencias informáticas, incluida la inteligencia artificial. Microsoft, Intel Corp. INTC -1.35% y Google, así como Amazon, financian parte de la investigación en IA de la Universidad de Washington.

Este centro académico también se ha convertido en una base de reclutamiento para Silicon Valley. Antes de convencer a Guestrin —quien cultivó una reputación al crear herramientas relacionadas con la inteligencia artificial para desarrolladores informáticos— la universidad perdió a siete profesores que trabajaban en IA, a manos de Google.

“Hay una batalla enorme por los profesionales talentosos”, dijo Oren Etzioni, quien se encuentra en licencia de su trabajo como profesor en la Universidad de Washington y ahora dirige el Instituto Allen para Inteligencia Artificial, con sede en Seattle, una organización sin fines de lucro establecida por Paul Allen, el cofundador de Microsoft. “Virtualmente todos los profesores del departamento de ciencias informáticas de la Universidad de Washington han sido llamados muchas veces para trabajar en estas empresas, y francamente es una propuesta muy atractiva”.

Las empresas están al acecho no sólo de grandes nombres en este campo, sino también académicos que acaban de obtener su doctorado. Amazon promociona más de 50 vacantes en IA en Estados Unidos y Europa, en busca de graduados de doctorados en disciplinas tales como aprendizaje automático, ciencia de la información y estadísticas.

El año pasado, Google compró DeepMind, una empresa nueva fundada por graduados de la Universidad de Cambridge. Luego del acuerdo con Google, DeepMind absorbió dos firmas afiliadas a la Universidad de Oxford, especializadas en IA. Como parte de la transacción, Google acordó establecer una sociedad de investigación con el programa de ciencias informáticas de Oxford.

Google y Amazon prefirieron no hacer comentarios sobre sus ambiciones en IA.

La inteligencia artificial es un campo académico amplio, que abarca técnicas que buscan darles a las computadoras la capacidad de tomar decisiones de la misma forma que lo haría un humano, a partir de análisis de datos. El aprendizaje automático y otros subcampos son disciplinas más específicas.

Los usos comerciales de la IA aún son limitados. El predicción de texto y Siri, la función de reconocimiento de voz del iPhone, son manifestaciones tempranas. Pero el potencial de la IA ha explotado a medida que desciende el costo del poder de procesamiento y aumenta la capacidad de conectar y procesar datos. Las grandes empresas de tecnología como Facebook y Google ahora absorben la enorme cantidad de datos que deben ser procesados para ayudar a las máquinas a tomar decisiones “inteligentes”.

“La IA se ha convertido en algo que deslumbra en Silicon Valley actualmente”, dijo Akli Adjaoute, fundador y presidente ejecutivo de Brighterion, una empresa de software que usa técnicas de aprendizaje automático para detectar fraudes financieros para clientes de tarjetas de crédito.

Microsoft está trabajando para entender el contexto de la interacción humana. La empresa ha conseguido la patente de unas gafas conectadas a Internet que pueden detectar e interpretar las emociones de personas dentro de su campo de visión en tiempo real y darle información al usuario. La patente de “un sistema para vestir de detección de emociones” fue solicitada en octubre de 2012 y otorgada a fines de abril.

Cuando le preguntaron recientemente por las principales prioridades de Google en una conferencia, Eric Schmidt, el presidente de la junta, dijo que el trabajo central de su empresa por estos días es el aprendizaje automático. Habló de progresos en reconocimiento de imágenes y voz. Sobre lo último, dijo que es “doloroso” que Siri, deApple Inc., AAPL +0.14% “se quede con todo el crédito”.

La relación entre los gigantes tecnológicos y la academia puede ser difícil de navegar. Algunos profesores se quejan de que las empresas de tecnología no hacen lo suficiente en los varios esfuerzos conjuntos que están en marcha actualmente. Una gran queja: las empresas no están dispuestas a compartir la gran cantidad de datos que pueden recolectar.

Los que están a favor de la relación dicen que puede brindar un incentivo en el mundo real para conseguir avances científicos.

 

Por Amir Mizroch y Rolfe Winkler

Fuente: lat.wsj.com

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