La frase de Ángela Merkel, cuando se supo que la NSA interveno su celular, parece extraña luego de que Wikileaks revelara archivos que reafirman que a través de Alemania, EE.UU. espió a Europa.

Wikileaks publicó este martes más de 1.300 archivos que corresponden a las sesiones dedicadas al proceso por el espionaje de la NSA —la principal agencia de inteligencia estadounidense — en Alemania.
La investigación, que comenzó en mayo de 2014, llegó a su punto de quiebre cuando fue confirmado que el celular de la canciller alemana Ángela Merkel había sido interceptado. Por entonces, Merkel dijo que “espiar entre amigos es inaceptable” y que comenzarían la búsqueda de los responsables. Sin embargo, un año después, los archivos revelados por Wikileaks confirman los datos que otros diarios alemanes obtuvieron semanas antes: que la BND —la agencia de inteligencia alemana— ayudaba a la NSA para conseguir información de empresas y particularesen ese país y en el resto de Europa.
La semana pasada, el diario alemán Der Spiegel había dicho que la BND tenía en la mira a numerosos empresarios y servidores públicos de varios países europeos, entre ellos Francia. La lista, que no ha sido revelada por el gobierno Merkel, sería el punto de conexión entre la BND y la NSA, que llevan una relación de más de 10 años de colaboración mutua (desde una serie de pactos firmados en 2002).
Una de las pruebas esenciales de esta investigación es una carta que el gobierno alemán dirigió a Kai-Uwe Ricke, entonces CEO de Telekom AG en Alemania, en la que se solicitaba un acceso a las comunicaciones telefónicas y de internet de numerosos puntos. La operación, llamada Eikonal, permitiría transmitir esos datos desde la Cancillería al BND y de allí a la NSA. Dicho de otro modo: los servicios de inteligencia de Alemania y Estados Unidos estaban entrelazados para “combatir el terrorismo” y descubrir supuestos contratos ilegales de defensa en empresas de Europa. El permiso fue concedido aunque en las sesiones, Ricke ha declarado que nunca vio dicha carta.
El diario Süddeutsche Zeitung aseguró hace unas semanas que este sistema permitió también interceptar a servidores públicos de Francia y que incluso llegó hasta las oficinas de la presidencia de ese país. El gobierno francés ha dicho que “se reestableció la confianza” entre ambos países después de las revelaciones.
El centro de inteligencia de la BND en Múnich, de acuerdo con ese diario,permitió que la NSA obtuviera acceso a archivos y conversaciones de los miembros de la Comisión Europea. Las acusaciones van más allá: el diario Bild, de circulación nacional, presentó en una edición reciente pruebas de que la BND pasó grabaciones y transcripciones de correos y conversaciones de empresas en Alemania, Europa y el Medio Oriente.
Los documentos de Wikileaks, en línea desde este martes, revelan que había un plan selectivo de colaboración entre ambas agencias de inteligencia para no sólo espiar en los archivos privados de países vecinos, sino también utilizar esa información para objetivos geopolíticos y diplomáticos.
Al respecto, Austria ha sido uno de los primeros en demandar legalmente explicaciones a través de su Ministerio del Interior. En las sesiones llevadas a cabo en Alemania, algunos de los testimonios resultan contradictorios en privado y en público y no ha existido un acceso total por parte del público a los archivos.
Quedan, sin embargo, numerosas preguntas: ¿Quién autorizó ese tipo de relación ente la BND y la NSA? ¿Qué parte de responsabilidad le corresponde a la cancillería alemana? ¿A qué información tuvo acceso la NSA y con qué propósitos? ¿Hasta qué punto creció esa relación y cuáles han sido sus corolarios?
Fuente: elespectador.com
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