Salta.Ocurrió en Orán. Detuvieron a tres socios que son investigados por tráfico de drogas y lavado de dinero.

El teléfono sonó en el despacho del juez federal de Orán, Raúl Juan Reynoso. El magistrado atendió: “Te vamos a matar”, le dijo entre otras cosas una voz anónima desde el otro lado de la línea. La conversación estaba siendo escuchada por los custodios del juez, que de inmediato rastrearon la llamada. Todo terminó con varios allanamientos y la detención de tres socios investigados por narcotráfico.

“Las amenazas fueron de muerte, muy graves. Por eso Gendarmería y la Policía se pusieron en contacto inmediatamente con el juez para reforzar su seguridad”, explicó anoche Alejandro Daher, secretario penal del juzgado federal de Orán, que tiene jurisdicción sobre una de las zonas calientes del narcotráfico en Argentina. Reynoso no fue el único apuntado: el fiscal federal José Luis Bruno, un alto funcionario de la Aduana y un contador que sería de la AFIP también recibieron llamadas muy parecidas.

Tras el cruce de información entre el juzgado, Gendarmería y la Policía, se logró identificar al autor de las llamadas, que tiene antecedentes por narcotráfico, y que pertenece a una organización que viene siendo investigada desde hace cuatro años por “lavado de activos, evasión y narcotráfico”. Esa organización también está ligada a otra causa que lleva dos años de seguimiento. Con todos esos datos, el juez Reynoso ordenó allanamientos en Tucumán, Chaco y Salta. En total se realizaron 34 operativos.

En la ciudad salteña de Tartagal, los procedimientos se concentraron en los locales de una reconocida cadena de carnicerías, que tiene sede central en la localidad de General Mosconi. Simultáneamente se allanó la casa de los tres socios -que serían hermanos-, dueños de las carnicerías. Uno de ellos vive en un country de la ciudad de Salta, otro en Tucumán, y el tercero en el Chaco, donde también hay sucursales de la misma empresa. Además, se allanaron estudios contables y casas de familiares de los tres detenidos, cuya identidades no trascendieron.

No es la primera vez que el juez Reynoso es amenazado de muerte. Hace tres años, uno de los choferes del juzgado logró abortar un atentado contra el magistrado, cuando se dio cuenta que había resto de azúcar en la tapa del tanque de combustible del vehículo oficial. Creen que buscaban descomponer el auto para poder atacarlo.

 

Fuente: clarin.com

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