LA MUERTE DEL FISCAL.

Ana Paula Garfunkel ya había publicado una carta desgarradora a horas de la tragedia. Ahora cuenta por qué está segura de que al fiscal lo mataron.

 

Ya había sorprendido con una carta desgarradora, a sólo dos días de la muerte del fiscal Nisman. Entonces, hablaba de “Mi primo Alberto” y firmaba sólo con sus iniciales, APG. Ahora, Ana Paula Garfunkel llevó su testimonio a un libro, In Memoriam, que acaba de publicar la editorial del periodista Luis Majul.

El texto mezcla testimonios íntimos con acusaciones directas al “poder”. Hace responsable del hecho también a la presidenta Cristina Kirchner, a quien el fiscal justamente había denunciado días antes por supuesto encubrimiento a los iraníes acusados del atentado a la AMIA.

Estos son algunos tramos del libro:

– “Mi primo Alberto dormía con pijama. Al despertar cada mañana-como cualquier hombre-, se lo quitaba y lo dejaba tirado. Quien haya podido acceder a las imágenes de su dormitorio que constan en el expediente, descubrirá el pijama de mi primo doblado sobre una banqueta al costado de la cama. Ese detalle ‘intrascendente’ tiene una única explicación: mi primo Alberto, el sábado por la noche, no durmió en su cama. No hubiera podido. Agonizaba en el baño. Caso resuelto”.

– “Cuando el Poder está involucrado, la Verdad acaba siendo un nuevo desaparecido, un desaparecido más. No existe esclarecimiento posible si se actúa sólo con el ánimo de la obstrucción, que desvía irremediablemente el rumbo de cualquier caso en el laberinto intencional y malicioso de la irresolución y da la impunidad. Un nuevo caso de encubrimiento”.

– “Este magnicidio manifiesta la certeza y veracidad de la denuncia de mi primo Alberto; así como la voluntad misma de interferir a toda costa en su pronta resolución, reafirma esta hipótesis y, a la vez, devela el estado de desesperación que se vive en los confines del poder cuando se los ve actuar en su pico de torpeza y canallada, en plena campaña”.

– “Cristina se instala en la zona en donde se siente más cómoda, el conflicto cómo hábitat de confort, y allí se asienta porque salir de ahíimplicaría reconocer a otro que podría tener razón. […] Algunos políticos sostienen que es una argucia política; yo, sin embargo, me inclino por creer es no es más ni menos que un típico caso de personalidad delirante […]

– “Los delirios son irreductibles para quien los padece y no hay círculo íntimo capaz de revertirlos. Algunos buscan ayuda en un sabio, otros consultan el horóscopo chino o se alían con aquellos países que padecen el mismo delirio persecutorio para reforzar su alucinación. Lo grave aparece cuando, en nombre de esa realidad supuesta, se reacciona dándola por cierta y actuando con violencia contra aquellos que creen sus enemigos, llegando hasta cometer persecuciones incluso perpetrar o fomentar crímenes. El asesinato de mi primo Alberto es una clara secuela de su desajuste”.

 

Fuente: clarin.com

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