El Gobierno turco judicializa la campaña con acusaciones de conspiración

La campaña electoral turca para las elecciones del 7 de junio se desarrolla en un creciente clima de restricción de la libertad de expresión, con acusaciones del Gobierno de conspiración y traición para acallar a sus oponentes, denunciaron hoy intelectuales y grupos de derechos humanos.

Los tres partidos de la oposición “están conspirando contra el Gobierno”, aseguró el primer ministro, Ahmet Davutoglu, durante un mitin ayer martes.

Según el jefe del Gobierno, tanto los socialdemócratas del CHP, como los nacionalistas del MHP como los izquierdistas prokurdos del HDP parecen coordinarse para arremeter contra el partido en el poder desde 2002, el islamista AKP.

Pero aparte, aseguró, los tres han formado una alianza con los seguidores del predicador islamista Fethullah Gülen, con la guerrilla del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), retirada en las montañas iraquíes de Kandil, y con el DHKP-C, un grupúsculo marxista responsable de atentados y secuestros.

La acusación de “conspiración” podría ser retórica, pero es un cargo cada vez más frecuente en el sistema judicial turco, empleado a menudo contra cualquier disidente.

Incluso la red de Gülen, firme aliada del AKP hasta el verano de 2013, ha sido calificada recientemente de “organización terrorista” por la Fiscalía, y no pasa semana sin que se arreste a personas supuestamente vinculadas a ella, a menudo ex altos cargos de la propia policía.

“Espionaje” y “propaganda a favor de una organización terrorista” son también los cargos de la Fiscalía de Estambul contra el periodista Can Dündar, a los que se suma el de “intento de derrocar el Gobierno”, en una denuncia interpuesta por el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que pide una doble cadena perpetua.

El delito de Dündar: publicar en su diario, Cumhuriyet, fotografías y vídeos que supuestamente muestran cajas con armamento en unos camiones que los servicios secretos turcos escoltaban a Siria en enero de 2014.

La Fiscalía turca había procedido a registrar estos camiones, pero la acción policial fue abortada tras advertir el Gobierno que se trataba de envíos de “ayuda humanitaria” bajo protección de los servicios secretos, que no podían ser inspeccionados.

La reacción de Erdogan contra Dündar, advirtiéndole de que “pagaría caro” su osadía, ha desencadenado una oleada internacional de comunicados de respaldo al periodista.

“La investigación criminal y las amenazas contra el periódico son parte de una actitud preocupante del Gobierno, que arremete contra todo intento de vigilar sus actos”, lamenta la organización Human Rights Watch en un comunicado emitido hoy.

Decenas de intelectuales turcos, entre ellos el premio Nobel Orhan Pamuk, han firmado mensajes de solidaridad con Dündar y el diario.

“No debemos sacrificar la democracia y la libertad de pensamiento en la agitación y pasión electoral”, dijo Pamuk en su mensaje, mientras que el filósofo esloveno Slavoj Zizek calificó a Dündar de “héroe de la libertad” y lo comparó con Julian Assange, Bradley Manning y Edward Snowden.

El discurso del Gobierno, sobre todo de Erdogan, pero también el de Davutoglu, limita cada vez más el espacio del disenso legítimo y tilda de “traición a la patria” toda opinión contraria al Gobierno, se queja la prensa opositora.

Davutoglu “no ha aclarado cuál es el papel de los partidos de la oposición, si no deben oponerse al Gobierno”, señala el diario Hürriyet Daily News.

Con cada día que pasa, el ambiente se ha vuelto más tenso, porque por primera vez desde que el AKP llegó al poder en 2002, se dibuja la posibilidad de que pierda la cómoda mayoría absoluta que renovó en 2007 y en 2011.

Dado que todo depende de si el HDP supera el umbral electoral del 10 por ciento, una opción probable pero no asegurada, es difícil predecir el reparto de escaños en el Parlamento.

Si lo consigue, el AKP tendrá, o bien una minoría exigua, por lo que debería moderar su estilo y buscar cierto consenso social para su política, o bien buscar opciones de coalición.

En vistas de conseguir ese objetivo, los partidos de la oposición han dejado de lado sus propias diferencias y se centran en el AKP como adversario.

Fuente: eldiario.es

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