Mañana se votan las directivas #TradeSecrets y las enmiendas al Informe Reda sobre reforma del Copyright en la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo.

Son muchas las razones por las que decenas de grupos de la sociedad civil en Europa llevamos meses alertando de lo que nos pretenden colar bajo la excusa y la vaga definición de “secreto comercial” y “derechos de autor”.

Una definición de “secretos comerciales” incomprensiblemente amplia que permite que prácticamente cualquier cosa pueda ser considerada como tal y que impediría resultados como los obtenidos con los Correos de Blesa y Tarjetas Negras en el caso Bankia.

El derecho a la libertad de expresión e información podría verse seriamente dañado dado que la propuesta #Tradesecrets no garantiza la protección de periodistas e informantes.
Dentro de los sectores sanitario, medioambiental y de seguridad alimentaria, las empresas podrían utilizar la directiva para negarse a acatar las políticas de transparencia, incluso en casos en que el interés público está en juego.

Por otro lado, las enmiendas del Informe Reda reciben presiones de todo tipo. Hace unos meses pillamos a la SGAE haciendo lobby en Europa intentando tumbarlo. En un delirante y anacrónico texto que la SGAE estaba haciendo circular entre europarlamentario y que publicamos aquí: https://xnet-xnet/responde-a-la-sgae-en-europa/. Sostenían que los únicos que representaban los intereses comunes en este tema eran los monopolios de gestión como el suyo y no un informe avalado por una de las cuotas de participación ciudadana más altas.

Es importante que mañana los eurodiputados noten que estamos vigilantes y que recuerden que deben defender los intereses de los ciudadanos, periodistas, denunciantes de corrupción, trabajadores, consumidores, investigadores, los creadores que se han adaptado a los nuevos tiempos en beneficio de todos… por encima de de las grandes compañías y de los monopolios.

Una coalición de varios sectores de la sociedad civil exige mayor protección para
consumidores, periodistas, informantes, investigadores y trabajadores.

Nos oponemos firmemente al apresurado impulso de la Comisión Europea y el Consejo Europeo por aprobar una nueva directiva de la Unión Europea (UE) en materia de secretos comerciales, ya que comprende:

  • una definición de “secretos comerciales” incomprensiblemente amplia que permite que prácticamente cualquier elemento dentro de una empresa pueda ser considerado como tal;
  • recursos jurídicos de amplio alcance para las empresas cuyos “secretos comerciales” se hayan “obtenido, utilizado o divulgado de forma ilícita”, entre los que se incluyen medidas provisionales y cautelares, derechos a indemnización y secreto a lo largo del proceso judicial; así como
  • medidas de salvaguarda inadecuadas que no garantizan que los consumidores, periodistas, informantes, investigadores y trabajadores de la UE dispongan de acceso fiable a información importante de interés público.

La propuesta debe ser enmendada para garantizar que, en virtud de esta directiva, únicamente se proteja la información obtenida, divulgada y utilizada por terceros con la intención de obtener un beneficio comercial.

En particular, compartimos una gran preocupación por el hecho de que en el borrador de la directiva:

  • El derecho a la libertad de expresión e información podría verse seriamente dañado dado que la propuesta no garantiza la protección de periodistas e informantes. Según la propuesta de directiva, los periodistas e informantes deben demostrar que “… la presunta obtención, utilización o divulgación del secreto comercial [eran] necesarias para dicha revelación y que el demandado [ha] actuado en interés público”. Lamentablemente, a menudo solo es posible juzgar con posterioridad si la divulgación era necesaria. Asimismo, la limitación del derecho a divulgar y utilizar los secretos comerciales para revelar una “irregularidad”, un “comportamiento impropio” o para proteger un “interés legítimo” permitiría la aplicación de sanciones incluso en ocasiones en que la información debiera ser de dominio público, como en el caso de proyectos de despido y de efectos perjudiciales para la salud o el medio ambiente. La propuesta de directiva debería ser enmendada para que se excluya la información obtenida, utilizada o divulgada por el interés público.
  • La movilidad de los trabajadores de la UE podría verse coartada. La propuesta de directiva supone un peligro de bloqueo para los trabajadores. Podría propiciar situaciones en las que un empleado eludiese trabajar en el mismo campo que su anterior empresa por no poder aplicar sus propias destrezas y competencias, así como para evitar que se le haga responsable de daños. Esta situación limita el desarrollo profesional, además de la movilidad profesional y geográfica dentro del mercado laboral.
  • Dentro de los sectores sanitario, medioambiental y de la seguridad alimentaria, las empresas podrían utilizar la directiva para negarse a acatar las políticas de transparencia, incluso en casos en que el interés público está en juego. La propuesta de directiva debería ser enmendada para garantizar que (1) no encubre información que, por ley (incluida la legislación internacional), debe ser difundida por las autoridades de acuerdo con la legislación en materia de acceso público a la información y (2) excluye datos reglamentarios de interés público que son necesarios para el escrutinio público de las actividades de las autoridades reguladoras.

Salud: Las empresas farmacéuticas sostienen que todos los aspectos del desarrollo clínico se deberían considerar secreto comercial; sin embargo, el acceso a los datos de la investigación biomédica por parte de las autoridades reguladoras, los investigadores, médicos y pacientes en particular cuando se trata de datos sobre la eficacia de los fármacos y sus reacciones adversases fundamental para proteger la seguridad de los pacientes y para poder seguir efectuando investigaciones y análisis independientes. Esta información también impide que se gasten recursos públicos escasos en terapias que no mejoran los tratamientos existentes, no funcionan o resultan más dañinas que beneficiosas. Además, la divulgación de la investigación farmacéutica es necesaria para evitar la repetición poco ética de ensayos clínicos en personas. La propuesta de directiva no debería obstaculizar los recientes avances de la UE para aumentar la divulgación y la transparencia de estos datos.

Medio ambiente: La directiva se debe modificar para adecuarla a las obligaciones internacionales de la UE en virtud del Convenio de Aarhus de Naciones Unidas, que impide a las autoridades públicas proteger el secreto sobre la información acerca de emisiones al medio ambiente y obliga a la divulgación activa de la información para permitir a los consumidores realizar elecciones medioambientales informadas. Por tanto, la definición de “secreto comercial” se debería modificar para eliminar del alcance de la propuesta de directiva la información sobre las emisiones. Asimismo, se debería evitar que las compañías utilicen la directiva para negarse a divulgar información sobre productos peligrosos, como sustancias químicas de plásticos, ropa, productos de limpieza y otras actividades que puedan provocar un serio daño a la salud medioambiental y humana, incluidos los vertidos de sustancias químicas y fluidos del fracking.

Seguridad alimentaria: Con arreglo a la legislación de la UE, todos los productos alimentarios, los organismos modificados genéticamente y los pesticidas son evaluados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). La EFSA evalúa los riesgos asociados con estos productos basándose en estudios realizados por los propios fabricantes. El escrutinio científico de las evaluaciones de la EFSA solo es posible a través de un acceso completo a dichos estudios; por tanto, esta información se debe eliminar del alcance de la directiva.

A pesar de que la Comisión desee una “varita mágica” que mantenga a Europa dentro del juego de la innovación, si no se produce una modificación, esta propuesta de directiva puede dificultar más a la UE la participación en formas de investigación abiertas y colaborativas. De hecho, existe el riesgo de que las medidas y remedios estipulados en esta directiva socaven la competencia legítima e incluso promuevan comportamientos contrarios a la competencia. No es de extrañar que el texto cuente con el pleno apoyo de empresas multinacionales.

Las coaliciones de la industria de la UE y Estados Unidos están presionando a través de una Coalición de Secretos Comerciales unificada para que se adopte la protección del secreto comercial. En Estados Unidos hay dos nuevas propuestas de ley pendientes en el Congreso. De ser aprobados, estos textos permitirían la inclusión de la protección del secreto comercial en la Alianza Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) –algo que sería extremadamente difícil de derogar a través de procesos democráticos en el futuro–. Dado que se espera que el TTIP establezca una nueva norma global, la potencial inclusión de la protección del secreto comercial en ella podría tener consecuencias devastadoras.

Instamos al Consejo y al Parlamento Europeos a enmendar la directiva limitando la definición de lo que constituye un secreto comercial y reforzando las salvaguardas y excepciones para garantizar que la información de interés público no pueda ser protegida como un secreto comercial. El derecho al acceso y la divulgación de la información debería ser la norma; la protección del secreto comercial, la excepción.

Nota para la comprensión:
Además de nuestra campaña contra la directiva de Secretos Comerciales, integrada por organizaciones de varios sectores de la sociedad civil, ha surgido poco después otra campaña promovida por sindicatos europeos y con la que estamos en contacto dado que nuestro compañero Falciani apoya la misma.
Más info de interés:
La UE prepara una directiva ‘antifiltraciones’
Appel à protéger les donneurs d’alerte dans les domaines de sécurité nationale (fr)
Fuente: https://xnet-x.net/directiva-secretos-comerciales/
Anuncios