Oscar Parrilli dio detalles del funcionamiento del organismo y de la Nueva Doctrina de Inteligencia Nacional.

La Agencia Federal de Inteligencia creada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dedicará parte de su tarea a combatir los ataques contra el orden democrático provenientes de grupos económicos o financieros.

Así lo establece la “Nueva doctrina de inteligencia nacional” publicada hoy en el Boletín Oficial que explica cuáles serán las atribuciones del organismo creado por ley en febrero en reemplazo de la vieja y cuestionada Secretaría de Inteligencia del Estado.

Uno de los puntos de la doctrina establece que la Agencia Federal de Inteligencia tendrá que evitar “los atentados contra el orden institucional y la vida democrática, ya sea que se trate de grupos políticos y/o militares… o se trate de grupos económicos y/o financieros”.

Son nombrados como posibles agresores las “empresas, bancos, compañías, financieras” que “lleven a cabo acciones tendientes a la desestabilización de gobiernos democráticos mediante corridas bancarias y cambiarias, desabastecimientos, golpes de mercado”.

La mandataria ha acusado en distintas ocasiones a corporaciones financieras nacionales y extranjeras y a grandes medios de comunicación de intentar desestabilizar su gobierno. Sus mayores diatribas en los últimos tiempos fueron dirigidas a los fondos de cobertura que reclaman a Argentina el pago de unos 1.500 millones de dólares por títulos públicos en cese de pagos desde la crisis de 2001.

Al explicar los alcances de la doctrina, el titular de la agencia de inteligencia Oscar Parrilli dijo en rueda de prensa que estará dirigida contra “terrorismo, atentados contra la vida democrática, la criminalidad organizada, el narcotráfico… la delincuencia económica y financiera y el tráfico de armas”.

A su vez destacó la decisión de pasar las intervenciones telefónicas de los servicios secretos al Ministerio Público Fiscal. Pero la medida fue criticada por los opositores que sostienen que la jefatura de ese organismo judicial responde al gobierno y que dichas intervenciones deberían estar a cargo de la Corte Suprema.

La Agencia Federal de Inteligencia fue creada tras la crisis política que generó en enero la muerte del fiscalAlberto Nisman.

La reforma de los servicios secretos era una asignatura pendiente desde la restauración de la democracia en 1983 tras siete años de dictadura militar.

La reforma fue resistida por la oposición por considerar que no resolverá las falencias del sistema de inteligencia que quedaron al descubierto con la muerte de Nisman.

El fiscal fue hallado muerto el 18 de enero en su departamento de Buenos Aires de un tiro en la cabeza cuatro días después de acusar a Fernández de haber encabezado un plan para encubrir a los iraníes acusados del atentado contra un centro judío de Buenos Aires en 1994.

Por su parte, Oscar Parrilli, afirmó que el nuevo organismo tiene por objeto “cuidar y no espiar a los argentinos”, al presentar detalles de la doctrina oficial para el sector que se dio a conocer en el Boletín Oficial.

El funcionario, además, aseguró que quedará atrás la “autonomía” con que se manejaban los agentes de la antigua “SIDE“, ya que “habrá una conducción que determinará acciones sobre las que se hace inteligencia. Se deja atrás la SIDE de la dictadura militar que tanto daño hizo a la democracia”.

“Tendrá directivas precisas sobre qué inteligencia habrá que hacer, no según el interés de un agente, sino direccionado en función de las necesidades estratégicas del Estado, como problemáticas criminales o militares, con fundamentación en tiempo y espacio, ámbito, dirección concreta y asignación presupuestaria”, puntualizó el ex secretario general de la Presidencia.

Las tareas de inteligencia serán “decididas en función de los objetivos de la agencia, programadas y planificadas sobre el objetivo y problema que se pretende abordar”, añadió.

“Hay una estructura totalmente distinta (a la SIDE), mucha más transparencia y control de lo que llevamos adelante. Sin perjuicio de que las instituciones son los hombres que las conducen, creemos que con la ley sancionada y el decreto, creamos las herramientas para que no ocurran” desvíos de las tareas previstas oficialmente, consideró Parrilli.

Tras mencionar que la normativa prevé la constitución de un capítulo sobre cyber-inteligencia, ya que la Argentina “no tenía una política que previera, estudiara, analizara e hiciera inteligencia” en ese campo, el titular de la AFI destacó que la preselección de quienes integren el organismo se hará a partir de “convenios con universidades públicas, que van a hacer una preselección en función de las necesidades”.

“Habrá una capacitación que se va a llevar adelante en la Escuela Nacional de Inteligencia, y todas las incorporaciones van a pasar por una selección, un curso y recién después van a ingresar a presentar servicios. Es una etapa que puede ir de cuatro a siete meses, con capacitación rentada mediante una beca”, precisó.

Quienes ingresen lo harán a las “áreas de inteligencia, seguridad o de tareas de apoyo” y “deberán presentar declaraciones juradas de bienes como el resto de los funcionarios del Estado”, prometió Parrilli.

El director de la AFI, finalmente, instó a que la UNASUR genere un organismo “que contemple a todas las agencias de inteligencia” del bloque, para abordar de manera conjunta desafíos regional.

 

Fuente: losandes.com.ar

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