La mayor asociación que los nuclea avaló los cruentos interrogatorios a sospechosos de terrorismo.

No sólo el Pentágono y la CIA protagonizaron los cruentos métodos de interrogatorio a los que fueron sometidos decenas de sospechosos tras los atentados del 11 de septiembre del 2001: altos miembros de la Asociación Estadounidense de Psicólogos –la mayor asociación de profesionales de esta especialidad en el país– apoyaron las torturas de los detenidos para “ganarse el favor” de funcionarios de Defensa, según reveló un documento de 542 páginas que elaboró el organismo.

Miembros y “altos directivos” de la APA (las siglas en inglés de la American Psychological Association) publicaron unas reglas éticas que se alinearon con las que proponía la administración del entonces presidente republicano George W. Bush, que contemplaba apremios ilegales.

Las conclusiones de este informe se difunden luego de que legisladores demócratas de la comisión de Inteligencia del Senado difundieran en diciembre un duro reporte de 480 páginas en el que se develaban y condenaban los métodos empleados en los interrogatorios de la CIA contra los sospechosos de pertenecer a la red Al Qaeda.

En aquel reporte –en el que se reemplazaba la palabra “tortura” por el eufemismo de “técnicas reforzadas de interrogatorio”– se precisaba que a los detenidos se los castigaba con el “submarino” (sumergir la cabeza en el inodoro para simular ahogamiento), golpes, privación de sueño, amenazas sexuales, alimentación a través del recto, encadenamiento, entre otros métodos aberrantes. A pesar de tamaña violencia, este informe concluyó que con los apremios ilegales no se consiguió ningún dato clave.

En los lineamientos de estos métodos participaron miembros y altos directivos de la APA, se supo ayer. Las agencias gubernamentales “querían supuestamente unas directrices éticas permisivas de modo que sus psicólogos pudieran seguir participando en los severos y abusivos interrogatorios que realizaban esas agencias tras los ataques del 11 de setiembre”, asegura el informe encargado por la APA.

“El principal motivo de la APA para actuar de esa manera fue ganarse el favor del departamento de Defensa. Pero hubo otros dos importantes motivos: crear una buena respuesta de relaciones públicas y mantener el ilimitado crecimiento de la psicología en ese ámbito”, agrega el documento.

Según el informe, cuya investigación duró siete meses, el director de la APA para cuestiones éticas, Stephen Behnke, trabajó con un psicólogo militar para elaborar los comunicados públicos sobre la política de la organización y también suscribió un contrato con el Pentágono para entrenar a los interrogadores.

En respuesta al documento, la APA prometió que revisaría sus políticas y pidió que se prohibiera a sus psicólogos participar directamente en interrogatorios.

“El propósito de la organización no fue permitir que se aplicaran métodos abusivos de interrogatorios o contribuir a violar los derechos humanos, pero esos fueron los resultados”, admitió Nadine Kaslow, quien preside la comisión investigadora independiente a la que se le encargó el informe.

“Lamentamos profundamente, y pedimos perdón por la conducta y las consecuencias que tuvo”, agregó.

 

Por Paula Lugones

Fuente: clarin.com

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