“Obsesión” es el término perfecto para expresar la visión que tiene Arabia Saudí con respecto a la República Islámica de Irán, según los cables diplomáticos desvelados por Wikileaks. Una obsesión que le lleva a considerar todas las actividades diplomáticas, culturales y mediáticas llevadas a cabo por Irán como “un peligro inminente” que hace falta paliar a toda costa.

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En todas partes del mundo, y no sólo en los países árabes, que los saudíes consideran como su “patio trasero”, cada vez que los iraníes normalizan sus relaciones con un estado o con algunos de sus componentes políticos, Arabia Saudí muestra su alarma: ya sea en Yemen o en Egipto, en Argentina, Tailandia, Malasia, México, Rusia o Burkina Fasso.

En otra evidencia suplementaria que ilustra la obsesión saudí, el Ministerio de Exteriores saudí exige un “informe diario sobre Irán” por parte de su Embajada en Teherán que recoja toda alusión hecha a Arabia en ese país. Un informe que no se exige a ninguna otra misión diplomática en el mundo.

Según los cables de esta misión diplomática, publicados por Wikileaks, la embajada sugirió suscitar divisiones internas en respuesta a la publicación por el periódico iraní Keyhan de una fotografía sobre torturas realizadas en Arabia Saudí. El reino, señala el cable, “debe aprovechar la diversidad de las razas y religiones en Irán para fomentar las diferencias y la puesta en marcha de medidas represivas del gobierno iraní para hacer frente a los problemas, sin olvidar las disensiones políticas y religiosas…” escribe la embajada en una proposición enviada al ex ministro saudí de Exteriores, Saúd al Faisal, la cual éste reenvió al rey saudí.

Se sugiere asimismo una coordinación y unificación de esfuerzos entre los Estados de la región para reducir el impacto que Irán pueda producir, sobre todo entre los países del Consejo de Cooperación del Golfo.

Las pautas sugeridas en relación a los medios financiados por Arabia Saudí son las siguientes:

1 – Hablar de una “injerencia iraní” en los estados árabes.
2 – Intentar crear nuevos canales y contratar expertos en temas iraníes para transmitir mensajes hostiles hacia Irán.
3 – Crear nuevos canales de información en farsi, dirigidos hacia Irán.
4 – Utilizar los canales salafistas y orientar a sus predicadores en contra de Irán.
5 – Pedir ayuda a grupos de la oposición iraní para obtener informaciones sobre el interior de Irán y reclutarlos para afrontar el “plan iraní” para la región.

En el caso egipcio, tras la caída de un aliado de Arabia Saudí, Hosni Mubarak, Arabia Saudí puso de manifiesto sus intenciones en varios cables.. En uno de ellos, fechado el 21 de enero de 2013, la Embajada saudí en El Cairo propone un programa de acción para luchar contra la “influencia iraní”.

Un reflejo de este plan vino recogido en una entrevista realizada por el periódico Al Ahram con el intelectual kuwaití Abdulá al Nafici, el cual pretendió en ella que Irán quiere arrebatar las ciudades santas de Meca y Medina al gobierno saudí. Él propone medidas prácticas como contactar con la presidencia, el gobierno y las élites influyentes de Egipto para ponerles en guardia en contra de toda apertura hacia Irán.

En relación a Yemen, Arabia Saudí buscó fomentar las divisiones internas para expandir la idea de que los huthis eran peligrosos y que había transformado  la región de norteña de Saada (su bastión del norte del país) en un campo de entrenamiento para apoderarse de Sanaa y de la provincia saudí de Yizan.

Contra los shiíes

Los cables saudíes hablan también reclutar a periodistas con el fin de “contrarrestar y desvalorizar las ideas shiíes”, que curiosamente comparte el 15% de la población saudí.

Hay que señalar que los diplomáticos saudíes evalúan a Irán únicamente en términos comunitarios, como se ve a menudo en sus informes..

Durante una visita del ministro iraní de Exteriores a Burkina Faso, un cable diplomático saudí menciona el hecho de que existe una mezquita shií allí y un instituto que enseña la escuela shií y cuyos profesores son nativos del país que estudiaron en Irán.

Estos diplomáticos ven el shiísmo en todas partes, incluyendo los países donde no hay una comunidad islámica muy grande, como es el caso de Tailandia. Un cable diplomático habla de la necesidad de que Arabia Saudí“intensifique las actividades de propaganda en todas sus formas organizando conferencias, foros y actividades de formación para predicadores con el fin de contener la “expansión shií” en Tailandia y en todos los estados del Sudeste Asiático.

 

Fuente: factoria21.com.es

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