Una espectacular filtración de información de una firma italiana de vigilancia sacó a la luz los detalles de ciberataques lanzados por gobiernos de todo el mundo y compromete a los jefes de inteligencia de gobiernos que van desde Ecuador y México hasta Corea del Sur.

Londres. Una espectacular filtración de información de una firma italiana de vigilancia sacó a la luz los detalles de ciberataques lanzados por gobiernos de todo el mundo y compromete a los jefes de inteligencia de gobiernos que van desde Ecuador y México hasta Corea del Sur. Un jefe de inteligencia ha renunciado y se ha levantado el telón sobre el espionaje en la era del iPhone.

Más de 1 millón de correos electrónicos difundidos en Internet tras la filtración del 5 de julio revelan que la empresa Hacking Team vendió su software de espionaje al FBI y a la inteligencia rusa; colaboró con gobiernos autoritarios en el Medio Oriente e hizo publicidad entre departamentos de policía de los suburbios estadounidenses. Incluso trató de vender sus productos al Vaticano, al tiempo que elaboraba una app bíblica para infectar las computadoras de la gente devota.

México es uno de los usuarios más activos de la tecnología, de acuerdo con la lista filtrada de los clientes. En Ecuador, se ha producido un escándalo sobre que la Secretaría Nacional utiliza el programa. El caso “es un mini Snowden”, dijo el investigador de seguridad israelí Tal Be’ery, al comparar el impacto de la filtración con la difusión de documentos ultrasecretos de la NSA estadounidense. Be’ery, como muchos otros, sospecha que las agencias de seguridad del mundo se dedican a la ciberpiratería, pero lo notable, dijo, es “la ubicuidad: la usan en todos los continentes, tanto las democracias como las dictaduras”.

El software de Hacking Team fue utilizado por 97 agencias de espionaje o investigación de 35 países, dijo el jefe de inteligencia surcoreano Lee Byoung Ho, al dar explicaciones al Parlamento el martes cuando salió a la luz que su agencia era uno de los clientes de la empresa con sede en Milán.

Hacking Team no respondió de inmediato a los pedidos de declaraciones, pero la compañía niega que haya violado sanciones o cometido delito alguno.

Para investigadores como Be’ery, la filtración les ha permitido comprender como nunca antes cómo hackean los gobiernos. Para los defensores de los derechos humanos, confirma sus temores sobre la vigilancia estatal. Adicionalmente, para las víctimas del programa —como el conocido bloguero emiratí Ahmed Mansoor— ha sido una buena oportunidad para regocijarse con el mal ajeno. “Ahora comprenden qué se siente cuando alguien se entromete en tu vida privada”, dijo.

 

Por Raphael Satter (The Washington Post)

Fuente: eleconomista.com.mx

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