Dos razones atan aún a Julian Assange con la Embajada de Ecuador en Londres: en Suecia todavía es investigado por un supuesto caso de violación y en Estados Unidos, por espionaje. Así, aunque hoy prescriban tres de las cuatro investigaciones en su contra sobre presunto abuso sexual, su salida de la Embajada significaría un arresto seguro.

En un comunicado publicado el 13 de agosto, la Fiscalía sueca reconoció que para este día tres de las acusaciones ya habrían prescrito. Sin embargo, se recordó que la más grave estará abierta hasta el 17 de agosto del 2020 y aún se lo requiere para ser entrevistado.

Baltasar Garzón, coordinador de su defensa, explica que “la verdadera preocupación de Assange es que se clarifiquen las razones por las cuales está siendo sometido a una clara persecución por razones políticas”, en referencia a la acusación de espionaje. Dice que esa causa “acumula más de 42.000 folios a los no se ha tenido acceso”.

Sobre los tres casos ahora sin vigencia, Garzón dice que Assange ha mostrado reiteradamente su voluntad de colaborar, pero que la Fiscalía no ha actuado con suficiente rapidez. La ley sueca establece un tope de cinco años para investigar esos casos y la Fiscalía no puede presentar cargos sin primero entrevistar al acusado.

Según Garzón, el activista no fue entrevistado por desidia de la fiscal encargada del caso. “Marianne Ny ha tardado siete meses en contactar al Gobierno de Ecuador expresando su intención” de interrogarlo. Se sustenta en una queja del Tribunal de Apelaciones sueco. En ella, según la web de la Fiscalía sueca, el Tribunal reclamaba que la Fiscalía no haya cumplido su deber en promover los avances de la investigación.

Para realizar la entrevista en la Embajada de Ecuador en Londres, la Fiscalía necesitaba tres autorizaciones: El consentimiento de Assange, solicitado formalmente a sus abogados el 13 de marzo; la confirmación de asistencia legal por parte del gobierno británico; y el permiso de la Embajada ecuatoriana, las dos últimas solicitadas el 15 de junio. La Fiscalía admitió tener el consentimiento de Assange (concedido el 17 de abril) y del Gobierno británico, pero remarcaron que no han recibido el permiso ecuatoriano.

En su comunicado del 13 de agosto la Fiscalía sueca explicaba que “la comunicación entre Suecia y Ecuador es manejada por el Ministerio de Justicia” y que “recientemente, Ecuador ha aceptado la propuesta sueca de abrir diálogos” para explorar posibilidades de un acuerdo general con relación a asistencia legal en temas criminales.

La Cancillería ecuatoriana respondió que Ecuador “ha manifestado hasta en 31 ocasiones durante los últimos tres años su disposición a facilitar el proceso jurídico abierto en Suecia” y que “si bien se felicita por la reciente receptividad demostrada por Suecia para entablar conversaciones con Ecuador, destinadas a concretar la cooperación judicial entre ambos Estados, deplora la inacción continuada de las autoridades británicas y suecas durante casi mil días de permanencia en la Embajada del asilado”. (I)

Cuestionamiento
Reino Unido anunció una queja formal. Su ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Swire, dijo: “Ecuador debe reconocer que su decisión de albergar a Assange hace más de tres años ha impedido el curso de la justicia”, ve “inaceptable” que sus contribuyentes paguen por un “abuso de las relaciones diplomáticas”. Su Policía estima que resguardar la Embajada desde el 19 de junio del 2012 hasta el 31 de marzo del 2013 ha significado $ 5,15 millones.

 

Por Andrea Espinoza Carvajal

Fuente: eluniverso.com

Anuncios