Su efectividad representa una clara amenaza para la 7ª Flota en el Pacífico.

En medio del desfile militar con que China conmemoró los 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, dos proyectiles acapararon las miradas, ya que fue la primera vez que se mostraban en público: el DF-21D, llamado “asesino de portaaviones”, y el DF-26, conocido como “asesino de Guam”.

Dos misiles con los que China sale al paso de la hegemonía naval de Estados Unidos y que le permitirían alterar el balance del poder militar en el Asia Pacífico, zona donde tradicionalmente ha estado desplegada la 7ª Flota estadounidense.

El DF-21D es un Misil Balístico Antibuque (ASBM, por su sigla en inglés) capaz de salir de la atmósfera antes de reingresar a velocidad hipersónica e impactar su blanco (ver infografía). Y habría sido construido para atacar los portaaviones nucleares clase Nimitz de EE.UU.

Por su parte, el DF-26 es un proyectil de alcance intermedio cuyo apodo surge de los analistas occidentales en armamento, porque tiene un alcance de 4.000 kilómetros, la distancia entre China y la base estadounidense de Guam, en el Pacífico.

Dos armas clave en la estrategia china de Anti-Acceso/Negación de Área (A2/AD), que consiste en bloquear o disuadir el despliegue aeronaval de EE.UU en el Asia Pacífico a través de vigilancia electrónica, los ASBM, armas antisatélite y submarinos, entre otros. Y cuyo objetivo no es igualar fuerzas, sino aumentar el costo de una intervención estadounidense en la zona, forzando a EE.UU. a un despliegue militar más lejos de China.

Pero existen opiniones que ponen en duda su poder real.

“Hace cinco años el almirante Robert Willard (ex comandante de la flota del Pacífico de EE.UU.) dijo que el ASBM de China había alcanzado la capacidad operativa inicial. Pero hasta donde sé, nunca ha sido probado en el mar y mucho menos contra un blanco en movimiento”, afirma a “El Mercurio” James Holmes, profesor de Estrategia en el Naval War College de EE.UU. Beijing revela estos nuevos proyectiles en un momento en que está fortaleciendo su poderío naval en Asia, por ejemplo, a través de su portaaviones “Liaoning”, y reafirmando sus reclamaciones territoriales en el Mar del Sur de China.

Una estrategia que choca con el “giro hacia el Pacífico” anunciado en 2012 por el Presidente Barack Obama y cuyo objetivo es desplegar el 60% del poderío naval estadounidense en el Pacífico para 2020.

En su discurso por el aniversario de los 70 años de la capitulación de Japón, el Presidente Xi Jinping, fue claro al prometer que “China no buscará jamás la hegemonía, como tampoco buscará extenderse. Nunca impondrá sufrimientos trágicos a otras naciones”.

También el Mandatario recalcó el “desarrollo pacífico” como meta nacional, pese a que lo hizo al encabezar la mayor demostración de poderío militar chino.

Los líderes occidentales fueron los grandes ausentes de la jornada, donde por primera vez China conmemoró una victoria que le permitió volver “a ser un gran país en el mundo”.

 

Por Alberto Rojas Moscoso

Fuente: economiaynegocios.cl

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