La posibilidad de ser vistos en tiempo real y por todo el mundo era uno de los puntos que las agencias de investigación galas buscaban controlar.

Ataques simultáneos y una toma de rehenes, perpetrados por varios hombres armados y al menos un kamikaze. Este, era el escenario que temían hace meses los servicios antiterroristas pero que se volvió realidad la noche del viernes en París.

Durante las últimas semanas, responsables y expertos había advertido que atentados islamistas de envergadura sin precedentes se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible.

“El termómetro ha subido. Hoy (los yihadistas) buscan acciones prolongadas, para que los medios las difundan en directo y les den un máximo de publicidad”. Al menos 120 personas murieron en los ataques con armas automáticas y explosivos en siete lugares, entre ellos la sala de conciertos el Bataclan y el Stade de France, en el norte de la capital, donde se jugaba un partido amistoso entre la selección local y la campeona del mundo, Alemania.

En el Bataclan, donde los atacantes abrieron fuego contra la público al grito de “Alá Akbar” (Dios es grande), la policía lanzó el asalto poco después de medianoche, el que dejó un centenar de muertos y al menos cinco atacantes “neutralizados”.

Cinco ejes muy frecuentados del centro de París fueron además blanco de ataques en barrios cercanos a la Plaza de la República, una zona cercana al semanario Charlie Hebdo, blanco de un sangriento ataque en enero pasado.

Es exactamente lo que temían desde hace meses las autoridades: una copia en la capital francesa, y en versión más dura, del ataque perpetrado en septiembre de 2013 por un comando islamista en el centro comercial Westgate de Nairobi, con saldo de 68 muertos, tras cuatro días de asedio bajo la mirada de las cámaras del mundo entero.

“Si se encierran en una gran tienda, resulta una pesadilla dar con ellos”, había explicado el responsable. “Sólo para saber cuántos atacantes había, y luego hallarlos, neutralizarlos, se necesitaron horas. El día que nos toque un par de veteranos con experiencia de combates en Siria, vamos a estar en problemas”.

Tras los ataques contra Charlie Hebdo y el supermercado kósher en enero pasado, los servicios antiterroristas, de inteligencia, policiales y de socorros se preparaban para la eventualidad de un ataque simultáneo. Ensayaron respuestas, modos operativos y de cooperación para hacer frente.

Los atentados de Bombay, en noviembre de 2008, cuando diez atacantes causaron 173 muertos en cinco puntos diferentes, habían sido cuidadosamente estudiados por todos los servicios antiterroristas del mundo.

Sin embargo, los responsables interrogados admitían que era inevitable que, llegado el día, el modo operativo de los atacantes incluiría detalles que no habían anticipado.

 

Fuente: publimetro.cl

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