Además de contar la historia de seis personas que se hicieron conocidas por entregar información confidencial a los medios, la película de Cyril Tuschi expone sus visiones acerca de “los peligros” de la Era Digital.

Traidores para unos, héroes para otros. Seis personas que a modo de denuncia difundieron información confidencial de gobiernos e instituciones a los medios de comunicación de todo el mundo.

Ellos no trabajaban en cualquier lugar. Edward Snowden, Thomas Drake y William Binney fueron delatores de la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos); Annie Machon era agente del MI-5 (el servicio de inteligencia interno británico); Daniel Ellsberg manejaba información del Pentágono, y Julian Assange es fundador de WikiLeaks. Los seis aseguran que hay una vigilancia total sobre la sociedad y se oponen a los gobiernos. Están en el exilio o perdieron sus trabajos.

¿Por qué lo hicieron? Esa es la pregunta que el cineasta alemán Cyril Tuschi trata de contestar con su nuevo documental “Disidentes Digitales”, que se estrenó esta semana en la 39ª Muestra Internacional de Cine de São Paulo. La obra ya estuvo en competencias de cine en Montreal y Berlín. También fue nominada al premio de mejor documental en el Raindance Film Festival, el certamen de cine independiente más grande en Europa.

En entrevista a “El Mercurio”, Tuschi dijo que la película busca “mostrar gente que hace algo distinto y se arriesga, independientemente de las consecuencias”. Cuenta que tuvo miedo al filmarla “porque todas las personas retratadas, o están exiliadas o son buscadas por sus gobiernos, porque son consideradas criminales”. La película ya está en YouTube y también puede ser descargada desde la página de WikiLeaks. Estos son algunos de los protagonistas del documental.

Snowden, Drake y Binney

Los tres trabajaron para la NSA y se decepcionaron de ella. El matemático Binney pasó más de la mitad de su vida en la agencia, ocupó la dirección técnica de análisis de inteligencia y fue el responsable por el desarrollo del programa de computador ThinThread, que dio origen al Prism y a otros softwares de espionaje. En la película de Tuschi, Binney admite que en 2006 tuvo su casa invadida por agentes del FBI, quienes lo acusaron de filtrar documentos confidenciales a The New York Times. “Los jefes de la NSA y de la CIA mienten a Obama”, afirma.

Drake tiene una historia parecida. Ocupó la dirección de inteligencia, realizó denuncias al Congreso y a The New York Times porque, según él, “el espionaje se volvió una necesidad obsesiva”. Ambos vieron su intimidad vulnerada.

Hoy, Binney vive de su jubilación. Drake fue declarado enemigo del Estado y vende computadores en una tienda de Apple. Si bien no conocen a Snowden, en el documental afirman que sus denuncias abrieron camino para que el ex técnico de la NSA y de la CIA filtrara documentos en 2013. Tal como dice la descripción personal de Snowden en Twitter, ambos afirman que antes trabajaban “para el gobierno, ahora lo hacemos para la ciudadanía”.

Annie Machon

Ex funcionaria de inteligencia del MI5, a finales de 1998 Machon dimitió junto a su marido, David Shaley, para filtrar documentos del servicio secreto interno británico.

“Hubo atentados del IRA que se podrían haber evitado. Había gente inocente en la cárcel, escuchas ilegales. Descubrimos que el servicio de inteligencia estaba detrás del intento de ejecución ilegal de Gaddafi (líder libio)”, afirma la ex espía en el documental. Diez meses después de su dimisión, los diarios Daily Mail y el Sunday Times publicaron las revelaciones de la pareja.

Actualmente, Machon trabaja como activista del proyecto Code Red Initiative, un grupo de investigación y presión pro derechos civiles y digitales que cuenta entre sus asesores con el ex director técnico de la NSA, el informante William Binney. Con el desarrollo de los medios digitales y de las redes sociales, Machon afirma que la ciudadanía debe estar atenta: “Facebook es el diablo, el sueño de consumo de cualquier espía”.

Julian Assange

“En este momento estamos en un estado de vigilancia universal, ¿te has dado cuenta?”. Esas fueron las primeras palabras de Assange, el periodista y programador australiano fundador de WikiLeaks al documentalista Tuschi cuando hablaron por primera vez. En el documental, Assange advierte al espectador que no ocupe el internet para la comunicación privada. “Puede parecer anticuado, pero el correo privado es más eficiente que el e-mail “, afirma.

Es que gracias al uso de internet, WikiLeaks reveló, en 2010, 91 mil documentos secretos sobre la invasión estadounidense en Afganistán. Ese mismo año, filtró más de 250.000 cables diplomáticos del gobierno de EE.UUU. a través de cinco medios: The New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País.

“Toda información puede ser filtrada. Te lo digo yo que soy hacker “, comenta Assange. Él recibió asilo de Ecuador y es reclamado como sospechoso de delitos sexuales en Suecia; está refugiado desde junio de 2012 en la embajada ecuatoriana en Londres.

 

Por Amanda Marton Ramaciotti

Fuente: economiaynegocios.cl

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