Después de los atentados terroristas perpetrados por Al Qaeda el 11-S del 2001 en EEUU, investigaciones periodísticas e informes oficiales revelaron que aquella barbarie se podía haber evitado si los distintos servicios y agencias de inteligencia que operan en el país hubieran puesto en común toda la información que estaba en sus manos. Todos los datos estaban ahí, pero cada organismo tenía solo unas piezas del puzle que se revelaría letal.

Tras los atentados de hace una semana en París emerge una foto bastante parecida. Los ministros de Justicia e Interior de la UE han tenido que admitir que ha habido serios errores en el intercambio de información entre los servicios de inteligencia de los gobiernos. Como alertaba el responsable de la lucha antiterrorista europea, Gilles de Kercheve, no servirá de nada controlar las fronteras exteriores de la Unión Europea si la información de la que dispone cada uno de los miembros de la UE no es compartida por todos. Eso es lo que ha ocurrido hasta el fatídico 13 de noviembre. Muchos de los terroristas responsables de los atentados estaban fichados, pero se habían podido mover libremente por varios países europeos.

COMPARTIR Y COLABORAR

Ciertamente en las circunstancias actuales de gran alarma social la presencia en la calle de agentes uniformados y los masivos dispositivos de control en lugares públicos dan seguridad a la ciudadanía, pero lo verdaderamente importante es un trabajo que no es visible, es el trabajo compartido de inteligencia.

Esta tarea debe ser impulsada conjuntamente y disponer de los medios suficientes para ser llevada a cabo. Y también es fundamental la colaboración con países terceros, como Marruecos o Turquía, por citar solo dos ejemplos próximos, una colaboración que puede ser muy compleja porque los intereses y las agendas no son siempre coincidentes, pero cuyo resultado sería muy beneficioso para todos.

Nunca existe el riesgo cero, y menos todavía cuando el terrorismo islamista cuenta con la importante baza de la inmolación del asesino, pero una buena inteligencia debe ser capaz de reducir el riesgo.

La mejora del flujo de información es solo uno de los muchos elementos en la lucha contra el terrorismo, pero debe servir para mejorar tanto la seguridad interior como la exterior de la Unión Europea.

 

Fuente: elperiodicodearagon.com

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