Nada más parecido a la «chica y el chico plásticos» de Rubén Blades que ese «dinero plástico» que en algunos sitios de Europa, con fuerza en Países Bajos y Suecia, está sustituyendo al dinero de verdad: el dinero en efectivo.

La pretensión de sustituir las transacciones en efectivo con el pago virtual mediante el celular o la tarjeta de débito-crédito no es más que una forma sinuosa de tener todavía más controlada a la población.

Así, en la relación secreta entre cliente y comerciante (secreta porque sólo ellos saben cuál es el objeto de compraventa) aparecería un tercero (entidad bancaria o crediticia) que, debido a la ausencia de efectivo, sabría sobre la compra o venta, llegando al extremo incluso de decidir si se va a realizar o no.

Recordemos que MasterCard, Visa y PayPal (Amazon también) bloquearon los donativos particulares que estaba recibiendo el periodista australiano Julian Assange. No fue hasta dos años después que un tribunal islandés sentenció que el bloqueo de estas ayudas era una violación unilateral de las leyes contractuales islandesas.

Pero esta sentencia apenas fue una victoria pírrica. MasterCard y Visa declararon que habían bloqueado la cuenta de donativos pues estaban destinados a las actividades «ilegales» de Wikileaks, mientras el vicepresidente de PayPal declaró que habían bloqueado la cuenta debido a presiones del Ministerio de Interior estadounidense.

Esto es una muestra más que clara del futuro de las transacciones «plásticas» que pretenden las grandes entidades financieras, y entonces sí se cumplirá la letra de la canción de Rubén Blades y tendremos no sólo a los chicos, la pareja y la ciudad plástica, sino a la sociedad totalmente en manos de no sabemos quién y en la que próximamente… «en vez de un sol, amanece un dólar».

 

Por Xurxo Martiz Crespo

Fuente: aporrea.org

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