Prácticamente en nada ha variado la situación de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, quien se encuentra asilado desde hace más de tres años, en la embajada ecuatoriana en Londres, donde por invitación de la Cancillería de nuestro país, en un gesto que trajo polémica, planteó a Assange a refugiarse en dicha sede diplomática para evitar ser trasladado de Gran Bretaña a Suecia, y desde allí a los EE.UU. donde  enfrenta cargos que eventualmente pudieran llevarle a la pena capital por supuestamente filtrar a través de sus cuentas informaciones reservadas del gobierno norteamericano.  Nada ha cambiado, por lo tanto, en su situación tras el pronunciamiento de la ONU en el sentido de que su detención es ilegal, ya que ni Gran Bretaña ni Suecia tomaron en cuenta este pronunciamiento de la comisión respectiva de la Organización de Naciones Unidas, que teóricamente deberían acatar.
Para el Ecuador es evidente que la prolongación de la permanencia de Julian Assange en la embajada de nuestro país es una situación incómoda y sin una salida a corto plazo, una vez que ni siquiera la intervención de la ONU ha podido modificar el status de asilado en la embajada ecuatoriana de Assange, y eventualmente hallar una solución.  De hecho, los cargos por presuntos delitos sexuales contra Assange ocultan el motivo real de su persecución, esto es la filtración de documentos secretos de los EE.UU. y otros países donde se comprobaban casos de espionaje, detenciones ilegales, intervenciones en otros estados, etc.
Sin embargo, es hora de evaluar cuán correcta fue la actuación de la Cancillería ecuatoriana al dar asilo a Assange, más allá de un gesto con evidente posicionamiento político frente a los EE.UU. y otros países de Occidente.  Diplomáticamente, fue un paso aventurado por decir lo menos, conociendo la estrecha identidad de los gobiernos sueco, británico, con los EE.UU. que de antemano hacían virtualmente imposible una negociación sobre la salida de Julian Assange a un tercer país, tomando en cuenta además que si hubiera sido del caso que Rusia o China, por citar un ejemplo, hubiesen concedido asilo diplomático al fundador de WikiLeaks, el peso de esos estados hubiera logrado algún arreglo, algo impensable respecto a nuestro país con Suecia o Gran Bretaña. (O)

 

Fuente: eltiempo.com.ec

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