Dice un clásico postulado filosófico que el mal no existe realmente, sino que es solo ausencia del bien, como la oscuridad es ausencia de luz. Así, el único modo eficiente de “combatirlo” —de defensa propia o de terceros— es poniendo bien donde no hay. Por ejemplo, mostrando la verdad donde hay secretismo. Combatir el mal con otro mal, como la violencia, no tiene sentido y potenciará la ausencia de bien. Así, la “autoridad” basada en el “monopolio de la violencia” es falsa y destructiva.

Alfred de Zayas, experto en derechos humanos de la ONU, pidió al Reino Unido y a Suecia acatar los fallos del grupo de trabajo del organismo internacional sobre la detención arbitraria en el caso de Julian Assange, fundador de Wikileaks. Dijo que deberán dar un “buen ejemplo” y acatar el veredicto anunciado el 5 de febrero sobre la “detención arbitraria” de Assange, y permitir que el periodista australiano pueda salir de la embajada de Ecuador en Londres sin temor a ser detenido, además recordó su derecho a ser indemnizado.

Assange fue investigado por un fiscal sueco hace cinco años por supuestos delitos sexuales; pero la investigación no ha avanzado y no se han presentado cargos formales. Ecuador otorgó asilo al fundador de Wikileaks por el temor expresado por éste de que si fuera extraditado a Suecia, después sería enviado a EEUU para enfrentar cargos penales por revelar secretos militares. Más allá de que existan o no argumentos jurídicos en su contra, de lo que nadie tiene dudas es de que ha enfurecido al Gobierno de EEUU precisamente porque si sus Fuerzas Armadas no pueden conservar el secreto, se tornan inútiles: de qué sirve el mejor bombardero, por caso, si el enemigo conoce anticipadamente su trayectoria. Pues éste es entonces el verdadero modo de defenderse: con la verdad.

Después de casi cuatro decenios de revolución islámica, los iraníes están hartos de la estricta moral que los ayatolás imponen y de la Policía religiosa, la Ershad, que persigue sobre todo a las mujeres que no se visten de acuerdo con la moral o que no llevan la cabeza cubierta. Así que, un grupo de desconocidos creativos ha lanzado una aplicación para móvil que avisa dónde se encuentran las temidas patrullas de la “policía moral”. Básicamente es el mismo tipo de app que avisa de los detectores de radares de tráfico, pero más dinámica e interactiva.

El 16 de febrero, la app empezó a funcionar en Teherán. Rápidamente el Gobierno iraní logró tumbarla, pero los creadores de Gershad, que así se llama la aplicación, no piensan ceder. La app, disponible de momento solo para Android, depende de la información que proveen los propios usuarios y va marcando con unos monigotes el lugar donde se encuentran las patrullas sobre un mapa.

Los usuarios quedan protegidos por un protocolo SSL encriptado y los servidores de la app están fuera de Irán, en manos de una empresa “cuya tecnología de seguridad se ha comprobado que es impenetrable”, según fuentes de Gershad, cuyos creadores señalan en su página de Google Play: “¿Por qué tenemos que ser humillados en derechos básicos como lo es el de llevar la ropa que queramos? Las redes sociales están llenas de videos y fotos de mujeres inocentes que han sido golpeadas y arrastradas por el suelo por los agentes de la Ershad”. Pues así se “combate” al mal, con bien, con información, con verdades donde hay secretos.

Por Alejandro A. Tagliavini

Fuente: la-razon.com

 

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