Esta película de Laura Poitras, que ganó un premio Óscar en el 2015, muestra al controvertido personaje durante los ocho días antes de las filtraciones

Desde junio del 2013, el analista informático Edward Snowden desató una tormenta de proporciones mundiales al desnudar, con sus filtraciones a The Guardia y The Washington Post , el espionaje masivo a cargo agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos. Se desencadenaron los problemas diplomáticos, las preguntas y dudas, así como la persecución del genio informático y los ríos de tintas de sus seguidores y enemigos.

El documental Citizenfour , de la periodista y cineasta Laura Poitras, ofrece un retrato de Snowden, una mirada a los ocho días previos a las revelaciones, un repaso trepidante acerca de las consecuencias de las filtraciones y siembra una expectativa: nuevos secretos a partir de otra fuente.

Seis meses antes del encuentro entre Snowden, Poitras y Glenn Greenwald, periodista de The Guardian , en la ciudad china, Poitras fue contactada por un usuario llamado Citizenfour –de aquí sale el nombre de la película–, por medio de un correo encriptado, con información acerca del espionaje secreto realizado por la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés). El confidente era Snowden, quien trabajó para esa agencia y ante laboró para la la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En la cinta de 114 minutos se muestra a un Snowden convencido de hacer lo correcto y consciente del cambio que se aproximaba en su vida; también se evidencia la paranoia al saber que lo podrían estar observando.

El valor de este largometraje, que ganó el año pasado el premio Óscar al mejor documental, no es solo anecdótico; es una obra que vale la pena ver. Al respecto, detalló el New York Times : “El cine, incluso al servicio del periodismo, siempre es más que reporteo y enfocarse en el tema del filme de Poitras es ignorar lo que es. Es un thriller tenso y aterrador que mezcla el frenético y ágil trotamundismo de las películas Bourne con los efectos tenebrosos y la atmósfera de una película de horror japonesa. También es una fábula política primaria para la era digital, un retablo en tiempo real de la confrontación entre el individuo y el Estado”.

 

Fuente: nacion.com

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