A pesar de los mil millones para investigar las cuestiones éticas de la inteligencia artificial, la mayoría de los avances no las tienen en cuenta

A pesar de toda la preocupación acerca de los riesgos en potencia de una inteligencia artificial (IA) superinteligente, ha habido pocos esfuerzos prácticos por abordar el tema. Ahora, algunos emprendedores de renombre han creado una organización sin ánimo de lucro de mil millones de dólares (unos 910 millones de euros), llamada OpenAI (ver Mil millones de dólares para evitar que la IA sea ‘mala’ con la humanidad). La organización se dedicará al desarrollo de una inteligencia artificial que no deje atrás a los humanos. Así describe el esfuerzo la página web de OpenAI:

“Nuestro objetivo es hacer avanzar la inteligencia digital para que tenga más probabilidades de beneficiar a la humanidad en global, sin las limitaciones impuestas por la necesidad de generar un retorno financiero. […] Creemos que la IA debería ser una extensión de la voluntad humana individual y, en el espíritu de la libertad, de forma tan amplia y distribuida como sea posible de manera segura”.

El esfuerzo cuenta con el respaldo de algunos emprendedores importantes, incluidos Elon Musk, Sam Altman de Y Combinator, Reid Hoffman de LinkedIn y Peter Theil. OpenAI también incluye a algunos ingenieros prominentes, como Ilya Sutskever, un experto prodigio en el aprendizaje profundo de Google (y uno de nuestros Innovadores del Año 2015).

El anuncio ha coincidido con la mayor conferencia técnica centrada en la inteligencia artificial, la reunión de Sistemas Neuronales de Procesamiento de Informaciones (NIPS, por sus siglas en inglés), celebrada recientemente en Montreal (Canadá). Pasé una semana allí, y me fijé en que muchos investigadores de la inteligencia artificial están empezando a pensar en las implicaciones de la IA a largo plazo. Hubo un simposio dedicado a los problemas éticos: desde el desempleo hasta la existencia longeva de la raza humana.

Sin embargo, esto choca con la mayor parte del contenido técnico del evento, que consistió en novedosos enfoques matemáticos y algoritmos para mejorar los últimos métodos de aprendizaje de máquinas. Para nada el tipo de cosas que provocan preocupaciones acerca del futuro de nuestra especie.

Sin duda, la inteligencia artificial ha logrado unos avances espectaculares en años recientes, especialmente gracias al aprendizaje profundo. Pero mientras que este método ha lograzo hazañas increíbles en el reconocimiento de voz e imágenes, parece probable que se necesitará mucho más para conseguir incluso unos niveles infantiles de inteligencia.

Aun así, mientras aumenta la importancia del aprendizaje de máquinas en la vida cotidiana, no es un mal momento para hablar de las implicaciones de esta tecnología. Desde luego resultará interesante observar cómo se desarrollan los esfuerzos de OpenAI.

 

Por Will Knight

Fuente: technologyreview.es

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