La guerra cibernética es una nueva forma de guerra, pero silenciosa. Sobre todo por el secreto con el que la llevan los gobiernos. Sus principales armas, aunque no son reconocidas como tales, son programas maliciosos capaces de apagar las luces de una ciudad entera, bloquear los circuitos de una central energética o dejar sin recursos a un hospital.

Este tema lo ha vuelto a poner sobre la mesa el documental Zero Days de Alex Gibney, presentado en febrero en la Berlinale, y que explica el ciberataque supuestamente creado por EE.UU. e Israel, para acabar con el programa nuclear iraní en 2010 a través del virus ‘Stuxnet’. Ninguna de las agencias que trabajan en la ciberguerra o en el gobierno estadounidense han dicho una palabra sobre el tema.

Según cuenta el documental, el virus informático se introdujo en una central nuclear en Natanz (Irán) a través de un pendrive infectado. Este servía para espiar y reprogramar sistemas industriales. Sólo con este malware fueron capaces de destruir más de dos mil centrifugadoras nucleares y retrasar por lo menos dos años el desarrollo nuclear iraní. Más tarde serían los bancos estadounidenses quienes sufrieron importantes ataques informáticos atribuidos a Irán.

Sin embargo, como pone de manifiesto el documental, esto es solo la punta del iceberg de la gran operación Nitro Zeus, un conjunto de ciberoperaciones militares contra objetivos dirigidos donde Irán solo era el principio. Esta metaoperación habría sido coordinada por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y el U.S. Cyber Command.

“Lo que descubrimos con la ciberguerra y las ciberarmas, es que forman parte de tres tecnologías que los presidentes usan para evitar una guerra tradicional: una es el uso de fuerzas especiales para actuar rápidamente; en segundo lugar, el uso de drones contra vehículos como se ha hecho en Pakistán, Afganistán o en Yemen; y el tercero es el cibernético, que permite inutilizar instalaciones del enemigo sin pisar el terreno”, contó Gibney en la rueda de prensa del festival de Berlín.

Los indicios descubiertos por el documental nos alertan sobre las guerras que en estos momentos están existiendo con unos y ceros. Quizá en el futuro, definitivamente, se acaban sustituyendo las armas de fuego por virus informáticos, los soldados por hackers y la demolición de ciudades por ataques contra sistemas financieros, bancarios, militares y sistemas de comunicación.

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De hecho, los ataques atribuidos a países específicos contra los Estados Unidos han aumentado en cantidad y frecuencia en los últimos años, lo que ha provocado que la ciberseguridad se haya convertido en una prioridad por las pérdidas económicas multimillonarias que les ha supuesto. Los últimos vienen de China, que mandó un ciberataque a cientos de cuentas de Gmail incluyendo altos funcionarios del gobierno, de Corea del Norte. Esta, a su vez, atacó a Sony Pictures tras lanzar la polémica película La entrevista.

Por si fuera poco, también la famosa y polémica NSA ha elaborado un programa secreto que puso en marcha hace 9 años, bautizado como Politerain y destapado por el ex-agente Edward Snowden, para ganar la III Guerra Mundial. De momento, este equipo de francotiradores cibernéticos está diseñando estrategias de combates en Internet, destinados a infiltrar y paralizar las redes de ordenadores enemigas y, de esta forma, tener acceso al suministro de agua potable, electricidad, fábricas, aeropuertos y transacciones de pago y capitales.

El último en añadir leña al fuego ha sido John McAffe, creador del famoso antivirus que lleva como nombre su apellido, al asegurar en su última columna en elInternational Business Times, que la Tercera Guerra Mundial “será una guerra cibernética”, entre Occidente y los yihadistas, donde EE.UU. perderá por los buenos hackers que tienen los yihadistas.

En el futuro la tecnología puede seguir aportándonos mejoras o llevarnos al abismo.La decisión está en nuestros gobiernos.

De momento podéis haceros una idea con el documental Zero Days:

 

Fuente: codigonuevo.com

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