En vías de proteger los ecosistemas digitales, el fabricante establece el impacto empresarial de las vulneraciones.

Avándaro, Estado de México. Conforme la tecnología ha ido ganando terreno en nuestras labores diarias, más valor depositamos a merced de ese concepto, o arbitraria frontera, de lo digital. La realidad es que, por más que nos esforcemos, no existe una verdadera división entre la persona detrás del monitor, y lo que sucede al interior de los píxeles, bits y bytes de nuestros dispositivos.

Eso es lo primero que debemos considerar: los usuarios tenemos el control de lo que publicamos, igual que nuestro día a día en el terreno de lo tangible, existe una identidad digital que nos afecta en igual o mayor medida.

Sin embargo, no se trata solo de lo que somos, sino también de lo que decimos, lo que hacemos y, como en todo, lo que tenemos. Lo crítico, en este punto, es que el principal valor que poseemos en este entorno es la información; y para su protección es necesario impulsar una cultura de seguridad que vaya desde el usuario hasta las instituciones.

“Al no tener una cultura de seguridad, y medidas para prevenir ataques, estamos dándole puerta abierta, haciéndole fácil el trabajo a los criminales. La cuestión aquí es entender que el fabricante complementa con tecnología los hábitos de protección del usuario, y simplemente tomando medidas mínimas, el margen de riesgo puede convertirse en potencial de seguridad,” explicó Jimena Mora, Directora Jurídica de Seguridad Digital y Propiedad Intelectual en Microsoft México.

De acuerdo a la ejecutiva, las principales brechas se encuentran en tres tipos de fallas: humanas, de proceso y de tecnologías. Considerando esto, Microsoft identifica a la reducción de riesgo digital y la protección de poblaciones vulnerables como principales retos en lo que a seguridad respecta, bajo un enfoque de protección, detección y respuesta.

“Microsoft dejó de ser reactivo, ahora tenemos una política de protección 360, no solamente abarcamos dispositivos, sino que estamos en todo el tema de servicios, en un ambiente holístico, end to end. Avanzamos a temas como encriptación y malware detection, en pos de una nueva postura de seguridad. Creemos que como usuarios todos tenemos responsabilidad en la seguridad digital, es una cuestión de buenas prácticas, de cultura de seguridad,” agregó Mora.

Algunas de las cifras compartidas por la empresa, referentes al año 2014 señalan que:

  • Cada segundo 12 personas son víctimas de un ataque informático
  • 1 de cada 5 PyMEs es blanco de ciberdelincuencia
  • 50% adultos son víctimas del crimen cibernético
  • 53% de las bolsas de valores son blanco de ciberdelincuencia durante el año
  • En México, los ataques informáticos se dirigieron de la siguiente manera: a entidades educativas (39%), gobierno (31%), sector privado (26%)
  • La instalación de software pirata aumenta 30% la vulnerabilidad de un sistema

“La tecnología ha transformado la forma en que nos comunicamos, en que interactuamos, en que vivimos. Todos estamos conectados de alguna manera; se trata de empoderar, de cómo la tecnología puede cambiar vidas, puede transformar, puede contar historias. Hace mucho cuando hablamos de internet era un fenómeno que traspasaba fronteras, un concepto sacado de la ciencia ficción con un inmenso potencial y todas las posibilidades. Esa dimensión del ciberespacio comienza a presentar desafíos distintos a la seguridad tradicional, propone sus propias reglas y condiciones, por eso es tan importante la ciberseguridad,” describió Jorge Vega, Director Senior de Asuntos Corporativos en Microsoft México.

Tal transformación hace necesaria la regulación del entorno digital, ponderando un equilibrio entre la privacidad y la libertad de expresión, donde ningún derecho es absoluto sino que puede aplicarse una respuesta a una situación concreta.

Para Vega, una norma o una ley protege un bien jurídico, valores encargados de una regulación que impulsan ese péndulo hasta el medio justo. Con esto en mente, una Violación de la privacidad con fines de investigación legal, debe ser la excepción, no la regla.

“Porque si no existe la protección en este ambiente de la información, en definitiva no hay libertad de expresión. Hoy en día podemos decir que no existe seguridad nacional sin ciberseguridad. Internet crece a pasos agigantados, por lo cual la legislación tiene que ser sabia, establecer principios generales y especificar que responda a las demandas de un modelo para la dinámica de las nuevas tecnologías. Tiene que caer bajo la majestad de la ley, y la ley tiene que tener un marco regulatorio para el internet, de manera razonable y equilibrada, entendiendo la innovación y la economía de los datos como actores de cambio,” complementó.

Es así que la propuesta de la marca aboga por establecer a las leyes como gestores de ese equilibrio adecuado, donde la transparencia sirva como factor restaurador de la confianza. Esto postula la necesidad de saber que se hace con la información, donde está alojada, que todo se haga con consentimiento del usuario.

Para ello, Microsoft busca construir un compromiso con la confianza, fundamentado en las bases de privacidad, transparencia, cumplimiento y seguridad. De donde se desprenden objetivos estratégicos en cuestión de ciberseguridad:

  • Proteger a la sociedad contra las ciberamenazas
  • Proteger la prosperidad económica y social, en un contexto donde las actividades principales se basan en el uso de información y tecnología
  • En orden de alcanzar estas metas, las estrategias nacionales de ciberseguridad deben estar en armonía con los valores y derechos fundamentales, como privacidad, libertad de expresión y “due process”

“Lo que nos toca de alguna manera es darle forma a una nueva legislación, establecer cadenas de colaboración que cimienten los principios de un nuevo orden internacional que proteja el acceso a internet, la privacidad, la libertad de expresión y las políticas de seguridad pública,” finalizó el directivo.

 

Por Karla Pacheco

Fuente: boletin.com.mx

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