Después de haber exclamado que WikiLeaks es “un servicio de inteligencia hostil no estatal, a menudo incitado por entes estatales como Rusia”, tratando de echarle la culpa a Moscú de todas las filtraciones que los han dejado en vergüenza, por decir lo menos, el FBI y la CIA han admitido que están buscando un “delator interno” (no un ruso), que filtró miles de documentos secretos que describían las herramientas que la CIA utiliza para penetrar en los teléfonos inteligentes, televisores inteligentes y sistemas informáticos, según lo reveló la cadena CBS.
Fuentes familiarizadas con la investigación dicen que están buscando a un miembro de la institución –ya sea un empleado de la CIA o un contratista– con acceso físico al material. La agencia no ha dicho públicamente cuándo se tomó el material o cómo fue robado.
Gran parte del material era clasificado y almacenado en una sección altamente segura de la agencia de inteligencia, pero las fuentes dicen que cientos de personas habrían tenido acceso al material. Los investigadores están investigando esos nombres.

El mito de Assange y los rusos

En su primer discurso público el pasado 13 de abril, el director de la CIA, Mike Pompeo, arremetió contra WikiLeaks, y dijo que el fundador del grupo, Julian Assange, es el líder de una fuerza hostil que amenaza a Estados Unidos. “Es hora de llamar a WikiLeaks lo que realmente es: un servicio hostil de inteligencia no estatal” a menudo ayudado por naciones como Rusia, dijo Pompeo. “WikiLeaks trabaja como un servicio de inteligencia hostil y habla como un servicio de inteligencia hostil”.
Sin embargo, con el tácito reconocimiento de que fue un “delator interno” quien filtró los documentos a Wikileaks, la CIA y el FBI quedan otra vez patinando en falso.

 

Fuente: tribunahispanausa.com

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