Google entregó un paquete de correos privados de tres periodistas del WikiLeaks al Gobierno de Estados Unidos. El Departamento de Justicia anunció que su prioridad es arrestar a Julian Assange.

El pasado 20 de abril el sitio de filtraciones WikiLeaks informó en su cuenta de Twitter que Google fue “forzado” por el Gobierno de los EEUU a entregar correos personales de tres de sus investigadores. El tuit contiene el enlace de una publicación de 2015 que refiere que Sarah Harrison, Joseph Farrell y Kristinn Hrafnsson fueron notificados tres años después por Google sobre un pedido del Gobierno norteamericano de entregar todos sus correos electrónicos (enviados, recibidos, borradores y borrados),  cuentas bancarias asociadas a las direcciones IP y datos de navegación para la investigación de presuntos hechos de conspiración y espionaje. Los responsables del sitio se enfrentan a una pena de prisión de 45 años.

“El Gobierno de los Estados Unidos está reclamando la jurisdicción universal para aplicar a los periodistas y editores la Ley de Espionaje, el Estatuto General de Conspiración y la Ley de Fraude y Abuso Informático, un horroroso precedente para la libertad de prensa en todo el mundo”, denunció WikiLeaks. La organización añadió que a pesar de que sus periodistas no utilizan los servicios de Google para comunicarse entre ellos y sus fuentes, las órdenes de búsqueda representan una agresiva invasión a la privacidad.

Una prioridad

La cadena CNN informó que fuentes del Departamento de Justicia confirmaron que están en preparación cargos criminales contra el fundador del sitio, el australiano Julian Assange. En una conferencia de prensa, el fiscal general Jeff Sessions dijo que el arresto de Assange era una “prioridad”. El funcionario sostuvo que las filtraciones fueron muy lejos y algunas de ellas son bastante graves. “Sí, es una prioridad”, afirmó respecto al arresto de Assange, quien se encuentra refugiado hace cinco años en la Embajada de Ecuador en Londres. El país suramericano le concedió el asilo, pero el Gobierno británico le niega el salvoconducto para salir del país y mantiene una estricta vigilancia sobre la sede diplomática para arrestar a Assange en caso de que ponga un pie afuera. El programador está acusado de delitos sexuales en Suecia. No obstante, el temor del ciberactivista es que si se presenta ante la justicia sueca termine siendo extraditado a los EEUU, donde manifiesta que podría ser condenado a la pena de muerte bajo la acusación de espionaje.  Sessions agregó que están intensificando los esfuerzos para llevar a la cárcel a todas las personas que puedan estar involucradas en nuevas filtraciones. En cambio, se negó a responder si la investigación y eventual condena se harían extensivas a medios como CNN o el New York Times, que en su momento publicaron los documentos filtrados por WikiLeaks. La pregunta lo tomó por sorpresa y, tras farfullar tanteando unas palabras, terminó evadiendo la consulta.

Por su parte, el presidente Donald Trump se mostró conforme con el proceso entablado contra WikiLeaks a pesar de que durante la campaña presidencial se había declarado admirador del portal. Su excontendiente, la demócrata Hillary Clinton, resultó muy golpeada por las filtraciones que revelaron los métodos poco limpios utilizados en las primarias demócratas para sacar de la carrera a Bernie Sanders, su posición favorable a intervenir secretamente en Siria, los elogios proferidos a los banqueros de Wall Street en una conferencia por la que recibió un pago de USD 225.000, entre otros puntos. Clinton había apuntado a Rusia de estar detrás del robo de información para beneficiar a Trump.

Entretanto, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Mike Pompeo, acusó a WikiLeaks de ser una agencia de inteligencia no estatal hostil y que opera fuera de las protecciones de la primera enmienda de la Constitución norteamericana, que en uno de sus puntos prohíbe la creación de leyes que restrinjan la libertad de prensa y de expresión.

Por su parte, Google alegó que la entrega de datos se efectivizó en cumplimiento de una orden oficial del Gobierno, que además incluyó una orden judicial de no hacer público el pedido. En tanto, desde Wikileaks cuestionaron que no se haya dado un aviso previo a fin de preparar la defensa para un litigio donde se discuta y se garanticen los derechos a la privacidad, asociación y libertad contra posibles pesquisas ilegales. El equipo legal del sitio sostuvo que la orden de “tomar todo” es inconstitucional y que Google entregó los datos sin dar tiempo a los afectados para ejercer el derecho a la defensa de su privacidad.

El complejo militar-industrial

En un artículo publicado en el Washington Post, Assange salió al paso de los ataques contra su equipo, pero que lo tienen a él como principal objetivo. En un pasaje recordó un discurso pronunciado por Dwight D. Eisenhower durante el último día de su mandato como presidente, el 17 de enero de 1961. “«Ike » famosamente había advertido a la nación de «ponerse en guardia contra la adquisición de una influencia injustificada, sea deseada o no, por parte del complejo militar-industrial. El potencial de un desastre por el ascenso de un poder fuera de lugar existe y persistirá«”, recordó Assange.

A renglón seguido comparó el discurso de Eisenhower con la misión de WikiLeaks resaltando que su actividad es publicar verdades sobre los excesos y abusos cometidos en secreto por los poderosos. Enfatizó que está convencido de que su labor no conviene a quienes pretenden evitar uno de los principales valores que caracterizan a la sociedad norteamericana: “el debate público”.

En otro pasaje aseveró que sus motivaciones son las de publicar contenidos de interés periodístico, como lo hacen el New York Times y The Post, verificando previamente su autenticidad y protegiendo la identidad de los agentes que puedan estar en riesgo.

Posteriormente, en clara alusión a las declaraciones del director de la CIA, Assange respondió que “somos caracterizados erróneamente como servidores de potencias extranjeras hostiles que odian a Estados Unidos. Sin embargo, tengo una gran admiración por América y por la idea de América. El único interés de WikiLeaks es expresar verdades constitucionalmente protegidas, las cuales sigo convencido de que son la piedra angular de la extraordinaria libertad, éxito y grandeza de los Estados Unidos”. El cambio de estrategia

El Gobierno de EEUU habría estado expectante respecto a una eventual victoria de la oposición en las elecciones presidenciales de Ecuador realizadas a principios de este abril. De esta manera, estaban a la espera de que un gobierno contrario a la línea de Rafael Correa expulse a Assange de la Embajada y facilite su arresto. En cambio, en los comicios resultó ganador el oficialista Lenin Moreno, quien garantizó que seguiría brindando refugio al periodista australiano. Las presiones serían tales que el gobierno de Rafael Correa terminó cediendo en parte, pues en noviembre pasado, una semana antes de las elecciones en EEUU, la Embajada cortó la conexión de internet a Assange con el supuesto fin de evitar posibles injerencias en los comicios.

El “perdón”

Entre sus últimas medidas antes de abandonar la Casa Blanca, el 17 de enero pasado Barack Obama concedió el “perdón” a Bradley Manning, un exagente de la inteligencia militar que filtró en 2010 miles de documentos clasificados sobre la guerra de Irak y Afganistán, entre ellos un video llamado “asesinato colateral”. El material es una grabación tomada desde la cámara de un helicóptero del Ejército norteamericano y registra un ataque contra civiles ocurrido en Irak en 2007, que provocó la muerte de doce personas, entre ellas dos corresponsales de la agencia de noticias Reuters.

Manning, quien se sometió a una operación para cambiar de sexo y adoptó el nombre de Chelsea, fue condenado a 35 años de prisión e intentó suicidarse en dos ocasiones en su lugar de reclusión, una cárcel militar de Kansas. El exsoldado tenía 23 años cuando filtró los reportes y durante el juicio se comprobó que presentaba trastornos de identidad sexual y que quedó muy afectado por la guerra durante el tiempo que prestó servicios en Irak. Su liberación debe hacerse efectiva el 17 de mayo.

Por último, cabe recordar que en 2013 el Gobierno de EEUU se vio afectado por otro escándalo por las filtraciones de Edward Snowden, un excontratista de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que reveló las operaciones de espionaje contra ciudadanos norteamericanos y gobiernos extranjeros. Snowden se encuentra actualmente en Rusia, donde en primer lugar se le concedió un asilo temporal y luego un permiso de residencia por tres años. El plazo vencía en agosto de este 2017, pero el Gobierno ruso otorgó una prórroga por el término de “un par de años más”.

 

Fuente: es.rodexo.com

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