Category: ROBOTICA


stanford

En un momento en el que cada vez hay más avances en inteligencia artificial, lo que tampoco disminuye son los temores a que las máquinas acaben convirtiéndose en nuestras peores enemigas al más puro estilo película de ciencia-ficción. Pero los científicos ven ese futuro con mejores ojos o, mejor dicho, más realistas, y un primer estudio sobre el futuro de la inteligencia artificial dicen que no hay que temer que los robots nos asesinen.

Se trata del primer estudio publicado dentro del proyecto One Hundred Year Study on Artificial Intelligence por la Universidad de Stanford, una iniciativa a largo plazo cuya meta es publicar regularmente trabajos basados en una visión científica y asesorada de cómo la inteligencia artificial (AI) repercutirá en los aspectos cotidianos de nuestra vida. Este primero acaba de ser publicado y se titula Artificial Intelligence and Life in 2030, y plantea un futuro con AI mucha más ciencia que ficción.

Que no cunda el pánico

Las alarmas sobre el futuro de la hipotética invasión de la AI en nuestras futuras vidas parten en ocasiones de quienes son pioneros en aplicarla o desarrollarla, como es el caso de Elon Musk. El padre de los Tesla y del germen de Hyperloop ya dijo que el ve sus futuras fábricas sin presencia humana, y además se unía a los temores de un mal uso de la AI que planteaban Steve Wozniak y Stephen Hawking entre otros. Sin olvidar la prevención por parte de Google de que no se pierda el control sobre la AI.

Este estudio pretende en parte alejarnos de la idea de unos sistemas con AI capaces de aniquilar a la especie debido a una perdida de control sobre la misma
Si bien el presente estudio también menciona el hecho de que la AI influirá en el empleo, eliminando algunos y proporcionando otros, lo que se pretende con el es, en parte, alejarnos de la idea de unos sistemas con AI capaces de aniquilar a la especie debido a una perdida de control sobre la misma. Así, en este primer trabajo se plasman los efectos más probables que los avances en AI tendrán en una ciudad típica norteamericana dentro de algo más de una década.
Robot 01

El estudio es fruto del trabajo de un equipo liderado por Peter Stone, un científico de computación en la Universidad de Texas. En la introducción ya hacen referencia a este miedo o visión más de película de ciencia-ficción que en ocasiones tenemos de un futuro dominado (y no para bien) por robots y otras máquinas dotadas de inteligencia artificial y, por tanto, de autonomía.

El perfil de la inteligencia artificial en películas y literatura es ficticio. Hay una malinterpretación de la gente […] de que la AI es una cosa. También hemos visto que la opinión general es muy optimista de cara a la AI y es un tema que emociona, a veces de una manera que no es realista, o teniéndole miedo diciendo que nos va a destruir, lo cual tampoco es realista.

De este modo, los investigadores no han encontrado nada por lo que debamos temer una amenaza a la humanidad por parte de la AI, argumentando que ni existen de momento máquinas con metas propias ni se pretenden construir (ni ahora ni en un futuro próximo). De hecho Stone responde un rotundo “no” a la pregunta de que si debemos temer que los robots pasen a ser lo suficientemente inteligentes para destruirnos o alguna idea similar asociada con una hipotética presencia futura de la AI, según cuentan en fastcompany.

Una inteligencia artificial tan presente como los smartphones

La visión de estos científicos sobre la presencia de la IA es que será algo tan presente como lo es ahora el smartphone, es decir, mucho. Algo que aunque no sea imprescindible mucha gente no pueda plantearse su día a día sin él, y así es como ven la AI en 10 años.

No en vano, el equipo de Stone plantea que la AI será el detonante para que se rompa el status quo en la futura vida urbana por el potencial que tiene, si bien se muestran algo cautos en los planteamientos que van más allá de las repercusiones para científicos. Así, para sectores como el transporte, la educación o la salud pública plantean una participación casi esencial de la AI, llegando por ejemplo a que los médicos puedan delegar ciertas tareas a un sistema de AI.

El transporte será probablemente uno de los primeros sectores en el cual se planteará confiar en la seguridad y la fiabilidad de un sistema de AI para tareas críticas.

Aluden aquí a la conducción autónoma, cuyo avance es innegable viendo ejemplos como el Autopilot de Tesla o el que el formato de vehículo autónomo se plantee ya más allá del automóvil, pensando en camiones y otros. Lo que matizan de que la primera experiencia con sistemas de AI en el transporte tendrá un gran peso en la percepción de la AI por parte del público en general.

Robot

No nos asesinarán, nos cuidarán, pero ¿hasta qué punto?

Más que como Terminator, el equipo de Stone ve este futuro más bien como Robocop planteando la asistencia a la vigilancia policial y a la seguridad pública por parte de sistemas con AI. Aquí se menciona el reconocimiento facial, de modo que su mejora ayude en la prevención del crimen y en los procesamientos.

Las autoridades competentes cada vez tienen más interés en intentar detectar ataques planificados en el social media, además de monitorizar la actividad de grandes cantidades de gente para analizar la seguridad. Hay mucho trabajo en simulación de multitudes para determinar cómo éstas pueden controlarse.

Eso sí, lo que también recuerdan aquí es la posibilidad de que el enemigo no sea la herramienta, sino el propio ser humano. Recuerdan la creciente preocupación sobre el que las propias autoridades hagan un uso extralimitado de esas herramientas y puedan violar la privacidad de los ciudadanos, un debate que lejos de ser futuro es muy de actualidad con temas como el uso de malware por parte del FBI o el desbloqueo de terminales por parte de esta misma institución.

Veremos si las previsiones de estos científicos son acertadas y si logran su propósito de alejar ideas poco realistas sobre la AI. Su idea es que este estudio a largo plazo constituya tanto una agenda como una referencia para ver el progreso real de la AI desde este primer estudio.

 

Por Anna Martí

Fuente: xataka.com

Entre muchos otros obstáculos técnicos, no hay robots sexuales hoy que puede ponerse de pie.

En dos películas recientes, “Her” y “Ex Machina”, se exploró un concepto intrigante: la posibilidad de que los seres humanos se enamoren y quieran tener relaciones sexuales con robots o con máquinas de inteligencia artificial (IA).

No es la primera vez que alguien ha fantaseado con el sexo con seres humanos artificiales -fantasía que puede seguirse a través del tiempo hasta llegar al mito griego de Pigmalión-, pero a medida que la IA y la robótica avanzan, algunos aseguran que la fabricación de robots para el amor y el sexo está próxima a hacerse realidad.

En su libro “Amor y sexo con robots” David Levy estimó que el matrimonio con robots será algo normal en el año 2050.

Sin embargo, aunque a veces parezca que estamos en el umbral de una nueva revolución sexual, la verdad es más complicada.

¿Cuán reales podrán ser los robots sexuales?

Construir y diseñar robots para tener sexo va a ser más difícil de lo que la mayor parte de la gente cree. Hacer que sean convincentes sin que resulten atemorizantes será un gran desafío y superar las barreras que enfrenta la industria del sexo para obtener fondos requiere un esfuerzo enorme.

Creer que una compañía puede aparecer un día cualquiera y fabricar un robot sexual convincente y económicamente accesible es ignorar la realidad tanto de la investigación como de la legislación.

Técnicamente, un robot sexual es cualquier cosa robótica con la que puedes tener sexo. Esos aparatos ya existen en forma de juguetes sexuales que se conectan aapps que simulan sensaciones reales como, por ejemplo, los vibradores programables o manejados con control remoto.

“Hay montones de cosas disponibles en este momento que anatómicamente tienen reminiscencias humanas y que facilitan una experiencia de fantasía que es más práctica que la pornografía y más fácil de controlar que tener sexo con una pareja real”, explica Shelly Ronen, investigadora de la Universidad de New York (NYU) que estudia las relaciones, el sexo y los juguetes sexuales.

Algunos de estos juguetes han sido exitosos y otros no han logrado venderse.

Una experiencia realista que no funcionó

La película Ex Machina explora la relación entre el ser humano y la Inteligencia Artificial.

La película Ex Machina explora la relación entre el ser humano y la Inteligencia Artificial.

En 2009, empezó a comercializarse un aparato llamado RealTouch, que los hombres podían conectar con videos pornográficos y simulaba las sensaciones que sentía el actor en la pantalla en tiempo real. La experiencia era bastante realista, de acuerdo con una reseña publicada en la web de información de tecnología Gizmag.

Pero, pese a todo su realismo, RealTouch nunca encontró un mercado y, tras una pleito judicial por violación de patentes, dejó de ser comercializado en 2013.

Juguetes sexuales vs. robots

La mayor parte de estos aparatos son juguetes sexuales, no robots.

Lo que la gente quiere decir usualmente cuando habla sobre robots sexuales, son robots que tienen forma humanoide, construidos con la capacidad de tener actividad sexual, que tienen algún tipo de inteligencia artificial que les permite “pensar” en lugar de simplemente reaccionar a sus sensores.

Por ahora, lo más cercano a un robot plenamente humanoide es una muñeca sexual vendida por compañías como la californiana Abyss Creations. Ellos fabrican y venden algo llamado Muñeca Real (Real Doll), una línea de figuras humanas realistas que pueden ser ajustadas en algunos detalles (incluyendo cosas como tener pecas en la piel) y que tienen “personalidades”.

Muñecas Reales tiene un grupo de seguidores fieles, muchos de los cuales se conectan entre ellos para compartir sobre esta aún inusual relación. Incluso hay un pequeño grupo de “doctores de muñecas” que se dedican a reparar las Muñecas Reales.

Pero aún son extremadamente caras y pueden costar desde US$5.000 hasta US$10.000, dependiendo de las características que el comprador quiera ponerle.

Además, las Muñecas Reales son muñecas, no son parejas convincentes y no son tampoco robots sexuales. Al menos, no todavía.

Robots humanoides.

Los robots están muy lejos de ser semejantes al hombre.

¿Cómo debería ser un robot sexual?

Un verdadero robot sexual podría seguir la mirada de su usuario, responder a sus expresiones faciales y predecir e incluso iniciar acciones que el usuario pueda disfrutar. Aprendería las posiciones y la presión que el usuario más disfruta, preguntaría y respondería preguntas durante el sexo; y ejecutaría el tipo de trabajo emocional que realizan las parejas sexuales.

Los robots sexuales –no las muñecas, ni los aparatos– son algo mucho más complicado.

“Los robots sexuales van a necesitar de la participación de muchas tecnologías: desde la nanotecnología a la capacidad de replicar texturas de piel no uniforme, pasando por la inteligencia artificial con capacidad para entender el lenguaje natural”, explica AV Flox, un periodista que cubre la intersección entre sexo, legislación y tecnología.

Fabricar un robot sexual que realmente satisfaga estas características va a requerir de mucha ingeniería, empezando por la piel hasta las baterías y el procesador que llevará dentro.

Primero, tiene que fabricar algo que pueda mantenerse en pie. En este momento, las muñecas sexuales y otros objetos humanoides son pesados (una Muñeca Real puede pesar hasta 47 kilos) y no pueden soportar su propio peso.

Un robot sexual necesita además la capacidad para moverse por sí mismo y ponerse sobre sus extremidades. No es una tarea trivial. Los expertos en robots aún luchan para replicar el suave movimiento humano.

Cuestión de piel

El robot también necesita una piel que parezca real. Cualquiera que ha tocado un objeto de silicona sabe que no se siente como si fuera piel y, además, cuesta mucho trabajo mantenerlo limpio.

Replicar no solo las irregularidades de la piel humana, sino su sensación, su flexibilidad, elasticidad y tono es realmente difícil.

En octubre de 2015, investigadores en Singapur anunciaron que habían desarrollado piel artificial capaz de sentir la presión. Pero aún no puede sentir la temperatura, ni puede estirarse y ni se siente como la piel humana.

Emoción artifical

Dentro del robot, los científicos tendrán que desarrollar una inteligencia artificial que conecte y aprenda de su compañero humano. La inteligencia artificial ha avanzado a grandes pasos en los últimos tiempos pero todavía no puede estimular gran parte de todo lo emocional que acompaña al sexo y las relaciones.

Las computadoras quizá puedan batir a un humano al ajedrez, pero el sexo es más parecido a un baile, cada uno debe predecir y responder rápidamente al movimiento. Y ahora mismo, la inteligencia artificial y la comprensión del lenguaje natural están todavía lejos de ser convincentes.

La apariencia sí cuenta

Los diseñadores tendrán que hallar el camino para crear algo que sea lo suficientemente convincente pero que no dé demasiado miedo.

Ni siquiera los mejores robots animatrónicos pueden hacer esto todavía. Madeline Ashby, futurista y escritora de ciencia ficción dice que cree que los primeros robots sexuales no parecerán totalmente humanos.

“Creo que es más probable que veamos una apariencia de caricatura primero, creo que esa es la forma de sortear el problema, hacerlo como una viñeta o con una cara, cuerpo y apariencia más de videojuego”.

Estos son problemas técnicos interesantes y complicados. Hay gente trabajando en todos ellos de forma individual. Pero hacer que sea realidad requerirá un gran equipo, lleno de ingenieros, especialistas robóticos, diseñadores de juguetes sexuales, informáticos y más para crear un robot sexual convincente.

“No va a ser lo suficientemente simple como para que un genio solo lo construya”, opina Flox.

No sólo los retos de la ciencia y la investigación se interponen en el camino de los robots sexuales. Están también todas las cosas que se deben alinear antes y después de que se haga la investigación: las leyes, las actitudes culturales, ect…

Trabajo sexual

Para empezar, los argumentos a favor y en contra de estos robots son complicados.

Por ejemplo, a algunos les preocupa que los robots perjudiquen a los ya marginados trabajadores sexuales mientras otros pueden ver la llegada de estas máquinas como una forma de mantener a esos trabajadores seguros.

La Campaña Contra los Robots Sexuales basa gran parte de sus argumentos en la idea de que el trabajo sexual es, inherentemente, algo negativo, una idea que ha sido cuestionada repetidamente por los propios trabajadores sexuales así como por organizaciones como Amnistía Internacional.

Problemas de financiamiento

Los inversores son reacios a la hora de poner su dinero en productos para adultos.

También está el problema del dinero.

Para las empresas que trabajan en la industria del sexo, es difícil conseguir inversiones.

En Estados Unidos, hay toda una serie de reglas formales e informales que dificultan la vida de las empresas que trabajan en el sector adulto.

Los bancos no les dan préstamos a los pequeños negocios, las compañías de tarjetas de crédito declinan transacciones y los servicios que procesan pagos les cobran tarifas adicionales.

Plataformas tecnológicas como la tienda de aplicaciones de Apple y Google Play no aprueban el contenido para adultos, ya sea explícito o simplemente erótico.

Los buscadores no muestran contenido para adultos a no ser que específicamente lo pidas, e incluso entonces parte de ese contenido se filtra.

Los inversores son reacios a la hora de respaldar productos para adultos, no porque sean mojigatos “sino porque entienden que las avenidas para poner estos productos en el mercado son limitadas”, señala Flox.

“El adagio que dice que el sexo vende es verdad excepto cuando realmente estás intentando vender sexo”.

Y no sólo ocurre en Estados Unidos.

La segunda conferencia académica anual “Amor y Sexo con Robots” tenía que haberse celebrado en Malasia en noviembre de 2015.

Pero en octubre, el inspector general de policía declaró ilegal la conferencia y la tuvieron que cancelar de forma abrupta.

“Debido a circunstancias más allá de nuestro control, el segundo congreso internacional sobre ‘Amor y Sexo con Robots’ será pospuesto hasta 2016. La conferencia no se celebrará en ningún lugar de Malasia. Ofrecemos nuestras disculpas más sinceras a cualquier persona o autoridad que se haya podido sentir ofendido”, dice el mensaje que todavía aparece en la página web del evento.

¿Están los robots sexuales a la vuelta de la esquina?

Los robots sexuales llegarán, dando traspiés, a medidas y en formas altamente especializadas.

Serán extremadamente caros y se enfrentarán a regulaciones y encontrarán nuevas formas de ingreso. Pero la idea de que estamos al borde de una gran revolución de robots sexuales no es tan cierta.

Ronen añade que la idea de que de repente tendremos robots sexuales, surgidos de la nada, sin advertencia, simplemente no refleja cómo funciona la tecnología.

“Creo que a veces imaginamos que los avances tecnológicos aparecen de la nada y que un bien se nos presenta de golpe”, indica. “En realidad, el progreso tecnológico es mucho más gradual, más lento”.

“Para cuando llegue algún robot sexual, estaremos tan acostumbrados a mantener relaciones sexuales con nuestros compañeros a través de las computadoras, que la idea de cambiar a algo que se parece a un compañero no será una transición tan grande”

 

Por Rose Eveleth

Fuente: bbc.com

Fuente: futurism.com

Traducción y adaptación: Luciano Salellas

Dentro de 100 años la biología humana habrá confluído con la biología sintética para hacer algo “más que humano”, la inteligencia artificial será como otra forma de vida y la edición genética estará tan cerca como el click de un botón.

(Esta es la parte 3 de una serie de 4 partes. Ver parte 1 aquí)

 

El mundo del mañana

Samsung ha publicado su reporte “Objetos inteligentes para la vida futura”. Es una seria visión de la topografía del futuro, al menos en términos de promesas tecnológicas, lo que significará para nuestras vidas y cómo viviremos. Es una extrapolación de las tecnologías actuales y sus predicciones inevitables, y es menos extravagante que otras, más delineada en realidades científicas y tiene un convincente halo de realidad.

Lo que es estimulante, porque son las cosas que Samsung hace, esto quiere decir que en el próximo siglo (aproximadamente) estaremos en un muy interesante viaje.

 

Inteligencia artificial y el advenimiento de una nueva especie

Si ya has sido advertido, actualmente ya tenemos robots que parecen vivos. De todas formas, la tecnología avanza en forma increíble. Y en 100 años, las cosas serán totalmente diferentes.

Los autores del reporte Samsung imaginan una edad del “posthumanismo”, donde tecnología y carne humana convergerán en crear una forma de vida sin precedentes en la historia de la Tierra. Con avances en computación cuántica, biotecnología, nanotecnología e inteligencia artificial, es seguro que esto se volverá realidad en algún momento en el próximo siglo.

Creando una interfaz neural directa con internet, la humanidad será capaz de “conectarse” y aumentar su propia inteligencia con la vasta capa de pensamiento de la Tierra a la que el filósofo francés Teilhard de Chardin llamó “noósfera”. Y, si los transhumanistas tienen razón, en la unión con la inteligencia artificial ingresaremos en una nueva etapa de la evolución. Al mismo tiempo, cuando esto suceda, estaremos listos para ver algunas cosas extrañas.

Tener nuestras mentes “on line” nos permitirá “subir” y “almacenar” la memoria en la red. Podremos accederla y reemplazarla como hacemos hoy con fotos y videos. Y ni hablar de la “telekinesis sintética” (la habilidad de controlar nuestras máquinas con el pensamiento) y la “telepatía sintética” (una posibilidad real si somos capaces de leer e interpretar las ondas cerebrales complejas). En este punto, la tecnología convergerá en algo casi mágico.

Man controlling a robotic arm with brain waves using BCI. Credit: OpenBCI

Hombre controlando un brazo robótico usando ondas cerebrales usando BCI. Crédito: OpenBCI

 

Y no nos olvidemos del “wetware” (cuerpo y mente carnal) que todavía transportamos con nosotros. Con los avances de tecnología de edición genética podremos adaptar nuestros cuerpos a nuestro gusto.

Cuando podamos realmente reescribir nuestro ADN seremos capaces de “descargar” cambios biológicos en nuestros genes y la evolución ya no necesitará esperar cientos, miles, ni millones de años para lograrlo. Seremos capaces de eliminar las enfermedades, evitar tratamientos innecesarios, prolongar nuestra vida e incorporar las mejores innovaciones biológicas de otras especies.

 

Pero, seguiremos siendo humanos?

 

Fuente: futurism.com

Traducción y adaptación: Luciano Salellas (Humai Ambassador)

Experto cree que súper humanos llamados Homo Optimus lograrán hablar con las máquinas y serán inmortales digitales para 2050.

El futurólogo Dr. Ian Pearson ha predicho cómo los humanos evolucionarán hacia 2050.

Detalla que el transhumanismo será normal y crearán la especies Homo Optimus.

La nueva especie será una mezcla de humano y computadora con sentidos superiores.

También modificaremos nuestras mascotas en Furbies parlantes con vida real.

 

The year 2050 is not so far away, but by then, we may have been replaced by Homo optimus - a blend of human and computers (illustrated)

Si tienes debajo de 40 años hay una buena posibilidad de que puedas acceder a la inmortalidad digital.

Esta es la idea de que todos tus pensamientos y experiencias puedan ser subidos y almacenados on line para futuras generaciones.

Esto acorde al futurólogo (que no sólo cree que la tecnología ayudará a los humanos a fusionarse con las computadoras) creará una total nueva especie llamada Homo Optimus.

E indica que ocurrirá aproximadamente en 2050.

Cree que en el próximos 35 años los humanos podrá vivir on line y que nuestras mascotas podrán hablar con nosotros como Furbies con “vida real”.

También indica que el transhumanismo (la idea de que poder hacer personas tecnológicamente mejor) será la norma para 2050.

“Optimizaremos genes y cuerpos a través de links a tecnología externa, la gente podrá ser más hermosa, más inteligente, más sofisticada emocionalmente, más apta fisicamente, más socialmente conectada, con mejor salud y felíz.”

Como humanos fortaleceremos los avances tecnológicos y gradualmente nos volveremos androides, posiblmente veremos cómo el Homo Sapiens se transforme en Homo Optimus.

Veremos nuestro proceso evolutivo cambiar en respuesta a la tecnología.

“Es excitante que ya no será la naturaleza la que provoque cambios en nosotros, sino que nuestros pensamientos serán los que realicen los cambios que queramos” explicó el Dr. Pearson.

Futurologist Dr Ian Pearson claims that in the next 35 years, humans will be able to communicate with computers to evolve better senses, memory and even intelligence. Electronic gold skin and tiny implants between cells could enable a direct link with devices, while we could 'wear' muscle too (illustrated above)

Esto nos permitirá crear extrañas y maravillosas formas (desde un display en nuestro rostro que nos permitirá controlar nuestros propios sueños). Nuestra imaginación será el único límite.

El Dr. Pearson cree que con un buen link entre el cerebro humano y una computadora la gente podrá mover su mente a un cuerpo androide.

“Esto le permitirá a la gente tener múltiples existencias e identidades, o trasladarse para vivir más después de la muerte biológica” escribió en Future Human Report.

Mientras esta tecnología esté disponible como pronto en 2050 será más accesible económicamente para 2070.

Además, para finales de este siglo habrá diversos tipos de humanos, incluyendo híbridos humano-máquina y gente viviendo en cuerpos robóticos además de “criaturas inteligentes”.

Research from academics and experts, collated by Dr Pearson for The Big Bang Fair, suggests humans will be able to directly communicate with electronics  and we could clone teeth, fix surfaces and edit genes to make them self-replace (illustrated above)

Tenemos la certeza de que los avances tecnológicos sobre nuestras mascotas y la vida salvaje nos permitirá crear nuevas especies como Furbies reales continuó el Dr. Pearson.

Las predicciones futurísticas como el perro Dug (de Pixar) y los híbridos humano-robot populares en series de TV podrían ser una realidad.

La Feria Bing Bang da acceso a tecnologías para estos desarrollos (desde sensores que se colocan debajo de la piel que les permiten a l gente escuchar música a orquestas robots.)

'We will certainly technologically advance some of our pets and even wildlife too and we might create entirely new species such as real Furbies,' Dr Pearson continued

 

Cómo engañar a la muerte, del transhumanismo a la criónica

El libro “Muerte y después de la vida” de Clifford A. Pickover plantea ideas futurísticas de cómo los humanos pueden engañar a la muerte.

Incluye la idea del transhumanismo planteada en 1957 que consiera el uso de la tecnología para fortalecer las capacidades mentales y físicas humanas.

Esto, gradualmente, podría hacer gente “post humana” por lo que podrían volverse inmortales.

La criónica, creada en 1962, ofrece la esperanza de volvernos a la vida después de haber sido congelados.

La idea es que este tecnología avanzará a punto donde la gente podría ser revivida y curada de enfermedades que los podrían haber matado y tendrían una segunda posibilidad de vida.

La compleja idea de la “inmortalidad cuántica” fue divisada en 1987 a raíz de la interpretación de “muchos mundos” de la mecánica cuántica.

La teoría mantiene que cuando el universo fue confrontado a diversas elecciones a un nivel cuántico, siguió las posibilidades dividiéndose en múltiples universos. Esto quiere decir que si morimos, en muchos universos paralelos estaremos muertos. Pero en algún pequeño grupo, estaremos vivos.

La Resurrección Cuántica es la idea de que en un grupo de tiempo infinito todo es posible y que podríamos reaparecer, acorde a la física Katherine Freese.

Sería posible que tome la forma de la “mente de Boltzmann” (una inteligencia autoconsciente flotando a través del espacio.

 

Por Sarah Griffths (Mailonline)

Fuente: dailymail.co.uk

Traducción y adaptación: Luciano Salellas

La muerte es algo que ha plagado a los seres humanos desde el inicio del tiempo.

Si usted ha vivido un estilo de vida saludable o no, todos tenemos la misma desaparición inevitable.

¿Por qué la función de la naturaleza de una manera tal que todos debemos dejar de existir?

La gran pregunta es, ¿qué pasa después de la muerte?

¿Hay vida después de la muerte?

La incógnita ha inspirado un sinnúmero de teorías y especulaciones sobrenaturales destinadas a explicar el significado de la vida y la muerte.

Una creencia popular es que el cielo y el infierno son las dos frases inmortales en función de si eras o no una buena persona en la Tierra (o lo que está escrito).

Pero ¿qué pasaría si no tuviéramos que morir?

Como resultado, se cree que la inmortalidad será posible entre muchos científicos de una amplia gama de disciplinas.

En realidad es un trabajo en progreso.

Humai (#Humai) es una empresa de tecnología con sede en Los Ángeles, cuya misión es “reinventar el después de la vida.”

Bastante ambicioso, ¿no?

Te estarás probablemente preguntándote cómo diablos podrá ser posible.

Aquí están las cinco tecnologías (entre muchas) que los científicos, los investigadores y los empresarios están utilizando para ayudarnos a vivir para siempre:

1. Nanotecnología

Antes de que lleguemos a la inmortalidad humana, vamos a reconocer la nanotecnología.

En pocas palabras, la nanotecnología son super computadoras pequeñas.

Deja que te ayude a entender lo pequeño que estamos hablando.

1. Hay 25,400,000 nanómetros de una pulgada.

2. Una hoja de papel es de aproximadamente 100.000 nanómetros de espesor.

3. Si el diámetro de un mármol era un nanómetro, un metro sería el tamaño de diámetro de la Tierra.

Si lo se.

Como pasan los años, esta tecnología pronto será del tamaño de una célula de la sangre, y pasará a ser aún más pequeña que el tamaño de un átomo.

Esto hace posible que los pequeños robots puedan examinar tu cuerpo de adentro hacia afuera, conectarse a sus células y manipular tu cuerpo a funcionar de una manera más saludable.

Hoy en día, los científicos están trabajando en pequeños nano-robots que podrían ser programados para actuar como anticuerpos.

Podrían ser ingeridos en el cuerpo humano para descubrir y eliminar las células cancerosas o los virus.

Es bastante innovador.

2. La criónica

La criónica es la preservación de un organismo recientemente muerto en temperaturas extremadamente bajas (generalmente nitrógeno líquido) con la esperanza de que el futuro de la tecnología avanzada será capaz de descongelar con seguridad el organismo, reparar el daño causado por la muerte y restaurar la vida.

¿No es esto lo más fascinante que has leído hoy?

El proceso es bastante interesante, de hecho.

Usted puede leer más sobre el proceso exacto de la criónica aquí.

Si bien esto puede parecer extraño para algunos, la criónica está en aumento.

Al 30 de noviembre del año 2015 una empresa de criónica muy popular, Alcor Life Extension Foundation tiene 1.046 miembros y 141 pacientes.

Otra empresa, el Cryonics Institute, está en su paciente 135.

Una de las preguntas más frecuentes en la página Alcore fue: “¿Por qué no tienen más personas inscriptas para la criónica?”

Estoy seguro de que también se está preguntando esto.

Ellos respondieron:

La gente no se inscribe para la criónica porque no es tradicional, son escépticos de cualquier cosa que no han visto funcionar, cuesta dinero, tienen miedo de lo que sus amigos puedan pensar, viven en la negación de su propia muerte, que no quieren pensar en el tema, que posponer las cosas, que no les gusta la vida lo suficiente como para querer más de lo mismo, o tienen miedo de un futuro en el que puedan ser enajenados de amigos y familiares y un entorno social familiarizado .

Esa es la dura realidad.

Y perdón por darle la noticia, pero a pesar de los rumores, Walt Disney no fue preservado.

3. Inteligencia Artificial

En caso de que no lo sabía, la inteligencia artificial es una rama de la ciencia que se ocupa de ayudar a las máquinas a encontrar soluciones a problemas complejos en una forma más similar a la humana.

Los seres humanos tienen una capacidad extraordinaria para aprender.

A través de la resolución de problemas, el pensamiento abstracto, el razonamiento de alto nivel y el reconocimiento de patrones, nuestro intelecto y el conocimiento progresa continuamente.

A diferencia de los humanos, las computadoras tienen problemas para entender las situaciones específicas y la adaptación a nuevas situaciones.

Pero no se preocupe; estamos haciendo grandes progresos.

La inteligencia artificial tiene previsto mejorar el comportamiento de la máquina en la adopción de este tipo de tareas complejas.

La investigación en IA es realmente lo que nos permite entender nuestra propia conducta de manera que no podía empezar a comprender.

En poco tiempo, una computadora será capaz de emular y superar el intelecto humano. Sólo entonces seremos capaces de mejorar más allá de nuestra imaginación más salvaje. Yo no sé ustedes, pero yo no puedo con la maldita espera.

4. Tecnología Biónica

La definición de biónica es bastante épica.

Significa tener partes artificiales del cuerpo.

Sé lo que estás pensando.

“Ven conmigo si quieres vivir”, ¿verdad?

En la sociedad actual, la gente suele asociar la idea de seres humanos biónicos con Arnold Schwarzenegger en “The Terminator”, pero aclaremos algo:

Los Terminator son androides, no cyborgs.

Androides son robots que se hacen para lucir y actuar como seres humanos o tienen características similares a las humanas en forma, pero los Terminator son “máquinas de matar con tejido vivo con material orgánico sobre un endoesqueleto robótico”.

Los Cyborgs son organismos vivos que tienen partes robóticas o mecánicas.

Esto es lo más exacto que esperamos lograr.

Cada vez que vea un brazo o una pierna robótica, fue creado con la biotecnología.

El control de los robots con sus pensamientos es similar a cómo se puede controlar partes del cuerpo de prótesis con tus pensamientos.

Sí, esto ya existe.

5. Tecnologías de sensores

En la medicina y la biotecnología, los sensores son herramientas que detectan procesos físicos, biológicos, químicos y luego transmiten o reportan la información.

Algunos trabajan fuera del cuerpo, mientras que otros están diseñados para ser implantados en el cuerpo.

¿Suena aburrido, ¿verdad?

Ya estamos utilizando tecnología de sensores en nuestra vida cotidiana.

Para nombrar unos pocos:

1. Sensores de humedad supervisan peligro de incendios en los bosques remotos, a lo cual los californianos están agradecidos.

2. Los sensores sísmicos proporcionan un sistema de alerta temprana para terremotos, los californianos también están agradecidos.

3. Al encender el teléfono de lado, cambia a pantalla ancha.

4. Los dispositivos de presión arterial que usan las enfermeras para apretar el manguito alrededor del brazo es un sensor.

5. Su detector de humo y monóxido de carbono es un sensor.

6. Los termómetros son sensores.

7. Su luz del porche frontal que se enciende cuando alguien pasa es un sensor de movimiento.

8. Su touchpad en su computadora portátil es un sensor.

9. Varios juguetes sexuales tienen sensores de humedad y presión.

10. Todo lo que utilizan en “Ghost Hunters” (Cazadores de fantasmas) está basado en sensores.

11. La nueva función de la fuerza táctil en el iPhone 6+ es un sensor.

12. Pruebas de embarazo caseras basados en papel son sensores.

Por lo tanto, usted lo entiende. La tecnología de sensores no es nada nuevo.

Los sensores no nos ayudarán a vivir para siempre directamente, pero pueden aumentar nuestra calidad de vida mediante la mejora de nuestros sentidos como ver, tocar, sentir, etc.

#Humai está construyendo la tecnología de sensores en cuerpos biónicos que podrás controlar con tus pensamientos.

Al igual que con muchas de estas tecnologías, la combinación de todas ellas son las que te harán vivir probablemente para siempre.

La parte triste es que la gran mayoría de las personas están sin educación, incluso en los conceptos básicos de la asignatura.

Tenemos que llegar a más personas interesadas en el avance de la tecnología.

Necesitamos más empresas y pioneros como Humai para asumir el reto.

Gen-Y existe en un momento en que todo esto es posible.

Para nuestros padres y abuelos, estas ideas eran desconocidas.

Y a pesar de que se ponen en marcha ahora, pocos de nosotros saben qué demonios está pasando.

Es nuestro trabajo difundir la palabra y no dejar que el miedo del juicio sea un factor decisivo de si contribuimos a esta era revolucionaria.

Sólo imaginen si nunca tuvieramos que decir adiós.

¿Cómo sería la vida?

 

Fuente: elitedaily.com

Por Jeanine Fuentes

Traducción y adaptación: Luciano Salellas

La inteligencia artificial ha avanzado muchísimo en este siglo, aunque por supuesto el trabajo continúa. Hoy en día ha llegado incluso a nuestros móviles en forma de asistentes como Google Now o Siri.

Robots

Un equipo de científicos de Cambridge quiere impedir la rebelión de las máquinas

Por supuesto hay quienes han mostrado una preocupación real por el avance de la tecnología y su relación con la inteligencia artificial. Las películas y series ya nos han mostrado cómo podríamos terminar si algún día las máquinas deciden ponerse en nuestra contra.

Quizá nunca lleguemos a un punto tan dramático, pero aún así hay un equipo de científicos, sociólogos y filósofos de la Universidad de Cambridge que están trabajando para impedir una posible rebelión de las máquinas.

El equipo está siguiendo muy de cerca el avance de la inteligencia artificial, evaluando las posibles situaciones que puedan presentarse y los riesgos que las mismas acarrearían para los humanos.

Es importante saber qué tan peligrosa se podría volver la IA en el futuro, ya que algunos estiman que para fines de este siglo ya se habrá logrado un nivel en el cual sea comparable a la inteligencia humana.

El equipo ha recibido fondos millonarios para realizar una gran investigación y determinar el curso que la inteligencia artificial tomará en el futuro. Actualmente apenas se han comenzado a considerar sus ramificaciones, ya sea buenas o malas, ha indicado el profesor Huw Price.

¿Quién sabe lo que pasará en el futuro? Quizá las máquinas sí se vuelvan tan inteligentes como las personas pero decidan no exterminar a la raza humana, o bien podría suceder exactamente lo que hemos visto en pelis como Terminator.

 

Fuente: Tecnomagazine

La Inteligencia Artificial y la nanotecnología harán posible que la mente humana siga viviendo en un cuerpo artificialmente creado.

HUMAI AI DEATH cover

Muchas compañías, como Google, están trabajando en diferentes maneras de extender la vida de decenas a cientos de años, pero Humai quiere convertirse en la primera en lograr una solución radical.

En lugar de permitir al ser humano vivir físicamente más tiempo, la firma de Los Ángeles quiere que la gente regrese de la muerte utilizando la inteligencia artificial.

Los detalles sobre la tecnología son escasos, y no está del todo claro si se trata de una broma o no, pero los planes implicarían congelar el cerebro de una persona antes de insertarle un chip de “personalidad”.

El fundador de Humai, Josh Bocanegra, ha asegurado a sus críticos que habla muy en serio sobre la resurrección humana y cree que podría incluso ser posible dentro de los próximos 30 años.

Según el sitio web, Humai es una: “empresa AI (Inteligencia Artificial) con la misión de reinventar la vida futura”.

“Queremos traerte de vuelta a la vida luego de que mueras”.

Bocanegra explicó que planea utilizar la inteligencia artificial y nanotecnología para “almacenar datos de estilos conversacionales, patrones de comportamiento, los procesos de pensamiento e información acerca de cómo funciona el cuerpo de una persona de adentro hacia fuera”.

Estos datos luego se codificarán en “múltiples tecnologías de sensores”, que se insertarán en un cuerpo artificial con el cerebro de un ser humano fallecido.

Además, ya que el cerebro madura, la compañía dijo que usaría la clonación nanotecnológica para restaurarlo y “traerlo de vuelta a la vida”.

No se sabe cuánto costaría el proceso, o cómo se obtendría el cerebro, pero Bocanegra dijo a PopSci: “Tras la muerte, vamos a congelar el cerebro mediante tecnología criónica”.

“Cuando la tecnología se haya desarrollado plenamente, vamos a implantar el cerebro en un cuerpo artificial”.

Agregó que las funciones del cuerpo artificial serían controlados por los pensamientos de la persona utilizando las ondas cerebrales, algo muy similar a la forma en que se controlan las prótesis avanzadas en la actualidad.

Cuando se le preguntó por qué se desarrolló la idea, dijo que un cuerpo artificial podrá “contribuir a la experiencia humana” y que hará que la muerte sea más fácil de aceptar.

Aunque la idea suena similar al concepto de “singularidad”, hay una diferencia importante  entre los dos.

La singularidad tecnológica es el desarrollo de “superinteligencia” a partir del uso de la tecnología.

Dicho de una manera más simple, la idea es la posibilidad de cargar nuestras mentes a las computadoras y sustituir partes del cuerpo con máquinas para hacernos más inteligentes y más “adaptables” mientras estamos vivos.

El primer uso del término “singularidad”, para referirse a las mentes tecnológicas, se le atribuye al matemático John von Neumann a mediados de la década de 1950.

El Director de Ingeniería de Google, Ray Kurzweil, recientemente citó el término de von Neumann.

Kurzweil predice que la singularidad acurrirá alrededor del año 2045.

Por otra parte, el presidente de Google Ventures, Bill Maris, cree que será posible algún día para los seres humanos vivir hasta los 500 años de edad, y esto se verá favorecido por los avances médicos, así como un aumento de la biomecánica.

“Tenemos las herramientas de la ciencias de la vida para lograr cualquier cosa que usted tenga la audacia de imaginar. Sólo espero vivir lo suficiente para no morir”, dijo Maris.

Maris fundó Google Ventures, en 2009 y supervisa todas sus actividades globales desde entonces.

Sin embargo, sus afirmaciones contradicen las realizadas recientemente en una conferencia de gerontología por el profesor Sir Colin Blakemore.

Sir Blakemore, neurobiólogo y ex director ejecutivo del Consejo de Investigación Médica Británica, dijo que hay un límite para la vida del ser humano, y lo mucho que el cuerpo puede envejecer.

El científico agregó que 120 años podría ser un verdadero límite absoluto a la vida humana, a pesar de cualquier soporte vital tecnológico.

 

Fuente: elsol.com.ar

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La Inteligencia Artificial ha sido tomada en muchos casos por la ciencia ficción, y entonces se han creado personajes terribles, como por ejemplo, Terminator, el cual está programado para liquidar a Sara Connors a como dé lugar. Terminator representa de alguna manera la maldad automatizada y eso parece ser terrible. Si se programa un robot para matar y asesina a una persona, ¿quién tiene la culpa? ¿quien lo programó? ¿el programa que controla al robot? Incluso en otros ámbitos, por ejemplo la medicina, si un programa diagnostica mal a un paciente, ¿de quién es la culpa? Entramos pues al problema de la ética y la moral.

Por ello quizás, figuras líderes en la ciencia y la tecnología han llamado a una prohibición de armas que “pueden elegir sus blancos sin la intervención humana”. Stephen Hawking y Steve Wozniak están entre los que dicen que tales armas podrían socavar el amplio uso de la inteligencia artificial.

La carta fue presentada en la Conferencia Internacional de Inteligencia Artificial, la cual se celebró la semana pasada en Buenos Aires, Argentina. Ésta trata con la posibilidad hipotética, pero plausible, de las armas autónomas. La carta da el ejemplo de los cuadricópteros con la habilidad de buscar y atacar personas de acuerdo a un criterio particular. Es incluso posible involucrarlos en un intento de asesinato contra algún individuo o simplemente elegir un blanco de acuerdo a la apariencia de las personas en lo que han denominado “limpieza étnica”.

Los firmantes dicen que la objeción no es para toda la tecnología que se usa en la guerra. Su definición de armas autónomas no cubre mísiles o drones que tengan sus trayectorias o disparen bajo el control de los seres humanos. Vamos, que en este caso siempre alguien carga con la responsabilidad de las decisiones tomadas.

De acuerdo a la carta, si alguna potencia militar empieza a usar armas autónomas, podría crear una carrera armamentista particularmente peligrosa que a diferencia de las armas nucleares, virtualmente cualquier “potencia militar significativa” podría hacerse de armas autónomas. La carta concluye que las armas que sacan ventaja de la inteligencia artificial podría provocar “un rechazo público contra la IA que coartaría sus beneficios sociales en el futuro”.

Como un ejemplo de cómo esta prohibición podría trabajar, los firmantes de la carta apuntan a una convención que se dio en 1998 y que ahora la apoyan más de 100 países, prohibiendo el uso de cualquier arma laser diseñada específicamente para dejar ciega a las personas permanentemente. Fue la primera vez en el siglo que un tratado de esta naturaleza prohibió un arma antes de que se usara ésta en un combate.

 

Por Manuel López Michelone

Fuente: unocero.com

ATRIAS

En el pasado hemos visto desarrollos como el robot BigDog y el bípedo ATLAS, con una capacidad sorprendente para desplazarse y evitar obstáculos. Por suerte, las iniciativas robóticas de alto nivel continúan multiplicándose, y así es como nos encontramos a ATRIAS, el robot bípedo de la Universidad del Estado de Oregón, al que han sacado a dar un paseo por el campus.

No importa si es tierra, barro, agua, césped, asfalto, piedras, arena, escaleras, o una combinación de todos ellos, cualquier robot moderno que busque ser considerado como todoterreno necesita superar cada tipo de superficie en su camino. Las pruebas de laboratorio hacen lo posible por simular condiciones extremas, pero tarde o temprano, los proyectos necesitan abandonar la seguridad de sus entornos estériles y enfrentar al mundo. Todos recordamos bien lo que generó el guepardo robótico del MIT cuando atravesó el campus del instituto dando saltos y corriendo a una velocidad de casi veinte kilómetros por hora. Hoy es el turno de ATRIAS, creado por la Universidad del Estado de Oregón, y aunque no es tan independiente como el guepardo, sorprende por el hecho de ser bípedo.

ATRIAS utiliza seis motores eléctricos para desplazarse y conservar el equilibrio, alimentados por una batería li-po con un volumen aproximado de «dos litros de leche». En comparación con otros robots similares, la batería del ATRIAS es mucho más pequeña, y una buena parte de la eficiencia en el consumo (tres veces más que en otros robots bípedos) llega gracias al diseño elástico de sus piernas. Como era de esperarse, la naturaleza es la fuente de inspiración principal para ATRIAS, y si lo observamos detenidamente, casi se mueve como si se tratara de un caballo. El desarrollo de ATRIAS se llevó a cabo con colaboradores de las universidades de Michigan y Carnegie Mellon, además del Colegio Veterinario Real, que forma parte de la Universidad de Londres. Los fondos iniciales totalizaron 4.7 millones de dólares, entregados lógicamente por nuestros amigos de DARPA.

Uno de los objetivos principales de ATRIAS es derivar su tecnología hacia otros proyectos más cercanos a la gente, como la creación de prótesis avanzadas y exoesqueletos para asistir en casos de debilidad muscular general. Al mismo tiempo, la capacidad que posee ATRIAS de caminar en diferentes tipos de terreno lo convierte en un candidato ideal para aplicaciones militares, y de rescate en zonas extremas.

 

Fuente: neoteo.com

Como mamífero inteligente busco respuestas. Parte de la comunidad científica están vaticinado un despertar de las máquinas. Acudo a la ciencia ficción. Una idea precisa de cómo serán los robots del futuro. Profecías de máquinas poderosas, superinteligencias. Tengo la curiosidad innata de un androide Nexus 6 dispuesto a matar a su creador, como en Blade Runner. Quiero jugar al oráculo de Matrix. Empiezo por lo básico. Lo más cercano y doméstico. Le pregunto al asistente de voz de Google Now “qué es inteligencia”.

La voz mecánica del móvil responde con tono agudo al llamado de mi tráquea: “Facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea de la realidad”. No sabe lo que significa. Lee lo que encuentra en el buscador. Pero ha tomado la decisión, ha entendido el lenguaje natural humano, y en cierto modo ha comprendido lo que se le ordenaba… Es solo una aplicación que imita habilidades.

No puede “formarse una idea” de que su algoritmo, su protocolo, es como un trilobites mecánico, la forma primitiva, el germen de una inteligencia que pueda llegar a hacer sombra a la humana… Cuando estas aplicaciones de asistencia fueron lanzadas en 2011, las calificaron como “el mayor proyecto de inteligencia artificial”.

En 2015 parecen poca cosa, si las comparamos con otros prototipos experimentales basados en computación cognoscitiva. Es la ley de Moore. La tecnología crece exponencialmente. Como una especie invasora aprovechándose de los nuevos recursos surgidos por los modernos procesadores. Parece dispuesta a llegar a la inteligencia que soñó en los 50 Alan Turing, padre de la computación moderna.

Asistimos por ello al deshielo de la inteligencia artificial. Ha sido un largo invierno desde que soñáramos por primera vez con ellas. Es puro músculo computacional. Fuerza bruta, por el momento. No son inteligentes en términos absolutos o autónomos. Pero están aquí, o al menos, su embrión. Crecen sus habilidades, y esto genera desconfianza. Un terror antiguo a la máquina que cobra un nuevo cuerpo en la boca de científicos e inventores. Miedo a que nos superen, a que empiecen a desarrollarse por ellas mismas y que nos abandonen en la próxima cuneta evolutiva. ¿Parecen acertadas estas alertas?

“Que la computadora se vaya a rebelar y a dominar a los humanos, eso no va a pasar por ahora, el peligro siguen siendo los humanos”, explica Raúl Rojas, director del departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Libre de Berlín. Están dotadas de potentes memorias y de protocolos aún simples, si los comparamos con otros seres vivos. Pero tienen un poder para el análisis de datos ciclópeo, como demuestran estas ‘inteligentes’ cosechadoras del oro moderno, que llamamos Big Data. Se encuentran ocupadas analizando y clasificando la información de la red. Identifican imágenes, y empieza a hacerse una idea de lo que tienen delante. Comienzan a imitarnos y a superarnos en algunas disciplinas.

Gatean como niños miopes por un universo matemático. Necesitan ecuaciones para entender el mundo. Pero se están abriendo nuevos caminos inspirados en el cerebro humano, la biología o la genética… Nadie sabe en realidad a qué velocidad se desarrollarán. Puede que tengamos cerca otro invierno matemático –como ocurrió en los años 80 cuando se estancó la investigación– o la temida “explosión de inteligencia”. Es difícil preverlo si hablamos de software o algoritmos.

“Hace una década no teníamos teléfonos móviles, y mira el avance. Tarde o temprano llegaremos a tener estos robots e inteligencias de las películas. Llegaremos a algo que nos despiste mucho, nos costará diferenciar si es humano o máquina”, explica Concepción Monje, investigadora del Robotics Lab de la Universidad Carlos III, y asesora de la película Autómata. Y así empieza el miedo. Vemos posible, aunque lejano, lo que han descrito el cine y la literatura. “Podríamos estar invocando al diablo”, según comento en una entrevista el director de Tesla Motors, Elon Musk.

Los robots asesinos

Organismos como Global Challenge Foundation las incluyen entre las amenazas futuras, junto a meteoritos y pandemias globales. La ONU ha celebrado su primer encuentro para regular los llamados robots asesinos y el Parlamento Europeo ya dispone de un grupo jurídico de robótica… Pero lo cierto es que estas inteligencias no tienen la capacidad autónoma de un escarabajo.

“Hay muchos niveles de inteligencia, desde la de un insecto hasta la de un humano. Un insecto es quizás todavía más ágil y capaz de sobrevivir de lo que sería una computadora que tuviera que hacer lo mismo. Estamos aún muy lejos de poder simular insectos”, explica el profesor Rojas, Catedrático del Año 2014 en Alemania, y padre de unos de los prototipos de coche de conducción autónoma más solventes, made in Germany.

Durante las pruebas, este vehículo ha conseguido circular sin dirección humana. Se une su invento a otros proyectos en ciernes, como el coche de Google o Autopía, desarrollando en España por el CSIC, y que ya ha recorrido su vehículo Platero 100 kilómetros por la Comunidad de Madrid sin conductor.

“Se trata de conseguir que las máquinas hagan lo que hacen los humanos sin cavilar, procesamiento inconsciente. Todo lo que se puede expresar en reglas es fácil para la computadora (como el ajedrez), lo que no se puede reducir a reglas es lo difícil, es lo que llamamos intuición”, añade. Resulta más fácil hacer razonar a una máquina que conseguir que juegue al fútbol. Es una paradoja. Estas ‘inteligencias’ ya se mueven como un virus en el magma primordial que le propicia una de las disciplinas con mayor futuro.

Google, Microsoft, Facebook y Apple han iniciado una escalada de compras de empresas tecnológicas del sector (Boston Dynamics, DeepMind, Dark Blue Labs, Titan Aerospace, etc.) y de desarrollo de prototipos. Robótica e inteligencia artificial van cogidas de la mano, como la nueva medicina que estudia distintas partes de un organismo. China ha entrado en la batalla, y Japón lleva la delantera en lo que concierne a humanoides (robots que imitan el cuerpo humano). Están desarrollando máquinas capaces de aprender.

El algoritmo DeepMind aprende solo a jugar a los videojuegos de Atari. Máquinas que parecen razonar y entienden el lenguaje natural. Watson, la IA de IBM, ganó a los mejores concursantes del programa estadounidense Jeopardy, y está ‘aprendiendo’ Medicina. Es capaz de sacar respuestas de varias enciclopedias en segundos siguiendo procesos deductivos. Máquinas que engañan a los humanos con falsas emociones.

En 2014 Eugene Goostman superó el Test de Turing –según el cual, aquella máquina que lo salvara podría ser considerada inteligente– haciéndose pasar por un ucraniano de 13 años. Embaucó al 33% del jurado, pero recibió críticas; vencer en esta prueba no implicó una inteligencia real, sino una hábil estrategia de programación. Máquinas que publican discos y tocan con la prestigiosa London Symphony Orchestra. El ordenador Iamus, desarrollado por el español Francisco J. Vico, es capaz de generar música original… La prensa lo han bautizado como el Mozart-Machine.

Inteligencias y robots todavía torpes, necesitadas de la atención de sus padres que las miman, las guían y enloquecen cuando chocan contra un obstáculo evidente… “Aún tenemos que vigilarlo”, ironiza el matemático Valeri Makarov, de la Universidad Complutense, al referirse a su robot. Este ser deambula por los pasillos de la Facultad cuando los alumnos se han marchado y los trabajadores de la limpieza se cruzan con él. El equipo de Valeri está experimentando una teoría que llaman GPS dinámico. Quiere comprobar si nuestro cerebro sabe en qué lugar del espacio se encuentra utilizando atajos, un sistema similar a la creación de una foto fija, en la que trazar un mapa de posibilidades y decisiones.

“Los algoritmos actuales pueden pensar en un cierto sentido, no son rígidos, han avanzado muchísimo, y son capaces de generar información nueva, no solo aquello con lo que fueron programados”, explica. Buscan desarrollar un robot que se puede mover de un modo natural, como hace un humano que discurre entre una muchedumbre, casi sin pensar. “Para un robot este es un problema complejo”, añade.

¿El fin de la raza humana?

Recientemente, un robot acabó fundido en la central nuclear de Fukushima. Pero el Curiosity sigue enviando información desde Marte, y es capaz de abrir agujeros, y de protegerse en caso de tormenta de polvo, además de analizar el terreno y ambiente por el que se mueve. Carecen estas máquinas de la versatilidad humana y del signo de la auténtica inteligencia: responder de forma novedosa ante situaciones no previstas por el programador. “El problema no es que puedan abrir una puerta o no. El problema es que solo pueden hacerlo con determinadas puertas y condiciones”, explica Monje. Son pruebas aún de ensayo. Lo cual no impide que Amazon ya planee repartir su mercancía mediante drones.

“Tenemos algoritmos capaces de minimizar al máximo el error, e incluso para tareas de manipulación, tú al robot le enseñas como manipular una taza y luego puede llegar a detectar si esta se ha movido, y es capaz de extrapolar esa misma trayectoria hacia su nueva posición. Eso ya denota una cierta inteligencia», dice. Esta primitiva compresión es la que ha puesto en alerta al mundo. Porque tenemos la capacidad de crear armas autónomas. La campaña Stop Killer Robots, lanzada por el Comité Internacional para el control de las armas robóticas (ICRAC), está aunando esfuerzos para lograr la prohibición de esta tecnología antes de que se materialice.

“Las armas autónomas ya no requieren de una tecnología futura”, alega Mark Avrum, miembro del ICRAC y profesor de la Universidad de Carolina del Norte (EE UU). El miedo subyacente no es que una inteligencia artificial tome conciencia y destruya a la raza humana. Asegura que hoy ya podemos crear “robots estúpidos” que maten. Y eso es “suficientemente peligroso”.

“¿Nos destruirán las máquinas?” La voz mecánica del asistente del móvil responde: “Aquí tienes algunas imágenes que coinciden”. Horror, pálpitos, incertidumbre futura programada por el cine espectáculo. Por suerte solo se trata de dibujos animados y en ellas no aparece ningún robot. Lo más parecido en su selección es Stephen Hawking, un físico que habla a través de su inteligente asistente de voz fabricado por Intel.

“El desarrollo de una completa inteligencia artificial podría propiciar el fin de la raza humana”, dijo en una entrevista a la BBC. Filósofos como Nick Bostrom, de Instituto del Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, se han unido a esta distopía.

“La IA supone un peligro mayor que el cambio climático”, afirmó. Ambos aseguran no hacer un pronóstico: solo una advertencia. Existe divergencia de opiniones en la comunidad científica acerca de posibilidad e inminencia de una IA que iguale o supere la inteligencia humana. “No sería imposible, en principio. Pero creo que es perder el punto de la discusión. El principal peligro de esta tecnología es la guerra en sí misma. La presión que les dará una mayor autonomía para ejecutar aquellas acciones con las que están programados”, añade Avrum.

Elaborar informes, dar clases, preparar actividades…

Vuelvo a preguntar a mi asistente de voz prehistórico: “¿Te levantarás contra los humanos?”. La primera respuesta me alivia. Una web católica. No mentirás ni levantarás falso testimonio. El Juicio Final sigue en manos de Dios. La segunda es más enigmática. Guerra, definición: “Cada guerra es una destrucción del espíritu humano”. “Debemos pensar cuidadosamente el modo en que emergerá esta tecnología y qué clase de problemas creará. Estamos alertados del peligro e instituciones tan poderosas no desarrollarán sistemas que escapen de su control. Pero existen otras preocupaciones, como el impacto que podrían tener en el empleo y los poderes económicos, o la delegación del cuidado de mayores y niños en los robots”, apunta Avrum. Para el doctor Rojas, los posibles efectos negativos se centran en cómo afectarán al empleo y especialmente en su poder para invadir nuestra privacidad. La estadounidense NSA y otros servicios de Inteligencia ya utilizan IA para monitorizar nuestros datos.

La filial de Airbus en Cádiz, por ejemplo, está probando humanoides en su fábrica. Los científicos se preguntan si podrán hacer lo mismo en el sector servicios. Elaborar informes, preparar actividades, dar clases en la universidad.

Un estudio de la Universidad de Oxford cifra que en los próximos años los robots cubrirán el 47% de los actuales empleos, pero también se crearán nuevos empleos. Ya existen IA que redactan noticias. O asistentes de cirugía muy precisos, como Da Vinci o el español Córdoba. La previsión más inmediata es que todo el transporte va a sufrir una gigantesca revolución entre los próximos diez o 20 años. Para el Reino Unido representa una prioridad, pues aseguran que reducirán atascos y accidentes.

El traductor de idiomas instantáneo tampoco parece demasiado lejano. Hagamos entonces que las máquinas sirvan al bien y no al mal. Usémoslas para el arte, la cultura, el desarrollo genético (ya eligen las mejores moléculas para encontrar nuevos fármacos) o la nanotecnología (enviemos en el futuro micro robots a nuestras arterias para repararlas). Crucemos nuevos horizontes con este poder. Este es el enfoque que ha llevado al experto en IA Francisco J. Vico a crear Iamus en la Universidad de Málaga. Su descubrimiento ha causado impacto.

“Me han acusado de acabar con los músicos. Pero mi objetivo no es quitarle el trabajo a nadie, sino abrir nuevas vías”, asegura. No ha buscado una IA que imite al cerebro humano, sino una computación con inspiración biológica. Un software capaz de componer música, no como un pastiche, o una mezcla de canciones ya existentes, sino como materia prima, composiciones originales, recombinando, evolucionando la melodía a cada paso, hasta conseguir algo nuevo y único. Vico no teme a las máquinas. “Yo les diría a personas como Elon Musk que miraran qué hacen sus gobiernos, y cómo el ser humano está destruyendo vidas y el mismo planeta, y no tanto enfocarse a unas máquinas limitadas y que están bajo nuestro control. Si los drones pueden acabar matando autónomamente, que dejen de fabricar armas, que desarrollen programas compositores”, comenta.

Para Vico el proceso que debería seguir la IA no es el de imitar el cerebro humano, creando redes neuronales artificiales. Esta obsesión nos acompaña desde los años 50, y tiene su plasmación actual en apuestas como la de IBM con Numenta, basada en algoritmos cerebrales que imiten el neocórtex.

Garry Kasparov

“Podemos desarrollar otro tipo de inteligencias”, dice, del mismo modo que existen otras inteligencias en el mundo animal. No necesariamente tienen que ser neurofórmicas. «Hay mucho marketing en intentar copiar al cerebro humano. Cuando Deep Blue ganó a Kasparov por ejemplo, subieron las acciones de IBM, pero en realidad ese avance era previsible por la potencia de las computadoras en el momento», explica. Plantea un ejemplo claro: el día que aprendimos a volar fue cuando empezamos a dejar de imitar el vuelo de los pájaros. Dejar de jugar a ser dioses para hacerlas a nuestra imagen y semejanza.

«Todo este miedo de Hollywood no deja ser una excusa para la endogamia y el antropocentrismo. A mí no me sorprende que una máquina pueda componer música y generar con ello emociones», explica. Cuenta que IAMUS empezó a componer música contemporánea entre 2010 y 2012. Realizaron experimentos con oyentes con conocimientos musicales previos, para ver si podían distinguir su obra de otras compuestas por humanos. «Acertar era como tirar una moneda al aire», dice. Y ello provocó ansiedad en los oyentes. Saber que algo tan poderoso como la música, vinculada a lo espiritual y la emoción, era un producto creativo artificial, despertó un conflicto interno. «De algún modo se sentían dominados por la máquina», dice. Ahora quiere desarrollar su proyecto Melomics, busca encontrar nuevas fronteras para el uso de la música en términos terapéuticos, ya que gracias a IAMUS las melodías son materia prima a nuestra disposición, no es un esfuerzo de creación personal. Existen otras fronteras aún más turbadoras. Cruzar los límites entre la carne y la máquina. Esta es la idea matriz de Bina48, un proyecto que quiere crear máquinas unidas a clones mentales. Traspasar nuestra mente a organismos cibernéticos.

Martine Roth-blatt ha creado un prototipo de robot basado en su esposa, Bina Aspen. Se trata de un busto parlante que imita el rostro, los gestos o incluso el humor de la Bina real. Es un experimento futurista de ‘mindupload’ o transferencia de conciencia (cargar recuerdos, experiencias, datos para crear un análogo de la mente de una persona en un cuerpo mecánico). Quieren demostrar si estas hipótesis, defendidas por las teorías de la singularidad –por las que en un tiempo no muy lejano se producirá una explosión tecnológica que modificará nuestros cuerpos para siempre– son ciertas. Copias de mentes humanas viviendo en cuerpos robóticos. Sí, buscan la inmortalidad, o por lo menos, el eterno recuerdo. Este ámbito de investigación también está siendo desarrollado por empresas como Microsoft. El ingeniero Gordon Bell lleva años volcando su recuerdos, experiencias, fotografías, vídeos, grabaciones de su voz, pensamientos… en un clon mental, dentro del proyecto Mylifebits. Es una idea parecida a la que subyace en le proyecto Lifenaut de Bina48. «Por el momento es aún primitivo, pero Bina48 constituye una de las IA’s más avanzadas en su campo. Puede mantener conversaciones, reconocer rostros, interactuar con el lenguaje humano, realizar expresiones faciales y recordar conversaciones para encuentros futuros», explica Bruce Duncan, director gerente de Fundación Terasem que se encarga de dicho experimento. Asumen que para 2050 podremos usar este tipo de dispositivos como prótesis cerebrales. Máquinas y humanos unidos. Quizás la verdadera frontera y el futuro. Hay dos ideas subyacentes en el campo de las IA. La primera es la que constató Rodney Brooks en su célebre artículo Los elefantes no juegan al ajedrez. Para tener seres inteligentes no es necesario que hagan lo mismo que nosotros. La segunda es que quizás esa inteligencia necesite de un cuerpo para que sea nuestra hermana.

Estamos muy lejos de que tomen conciencia, y con el tipo de maquinas que tenemos ahora es posible que nunca suceda. «Hay quien opina que inteligencia verdadera requiere un cuerpo y sentimientos, para poder confrontar al mundo y aprender de él. Maquinas de metal no lo podrán hacer. Quizás haya en el futuro sistemas bioquímicos mas adaptables, pero eso es pura especulación», apunta el profesor Rojas. «¿Quieren las máquinas parecerse a los seres humanos?», pregunto al asistente del teléfono móvil. Responde con un foro en el que hablan sobre conspiraciones: «Las máquinas han hecho que los humanos dependan de ellas». Alguien delira en la Red. Son los humanos los que seguimos soñando con ovejas eléctricas y no los androides.

Por Javier Rada

Fuente: 20minutos.es

 

 

 

 

Expertos de la universidad de Oxford consideran que los gobiernos del mundo deben trabajar conjuntamente para entender y regular al nuevo orden mundial que se ha formado en el mundo virtual. Según los catedráticos, si se toma en cuenta la utilización de satélites, redes marinas interoceánicas, y hasta la llegada definitiva de los drones controlados a remoto desde grandes distancias, se puede concluir que un nuevo orden mundial basado en el control y el conocimiento de la tecnología se ha impuesto en el siglo XXI.

Tal como se podía observar en las películas o series animadas de finales del siglo XX, los robots al servicio de los humanos, y el control del mundo a tan solo un click, ya son una realidad que se vive diariamente, tanto en países desarrollados como en las regiones más apartadas del mundo.

De acuerdo con Sadie Creese, titular de la casa de estudio inglesa, y quien es citada en un reportaje de la revista colombiana “Dinero” (www.dinero.com), “el ciberespacio es el nuevo sistema nervioso para el mundo donde todos son interdependientes e interconectados, motivo por el cual destacó algunos de los desafíos de gobernar y proteger este espacio colectivo”.

¿Cómo entender las Tecnologías de la información (T.I)?, ¿Quién va a pagar los procesos de aprendizaje?, ¿Qué costos compartidos tienen que asumir las naciones? y ¿Quién va a pagar los estragos del rezago?, son algunos de los planteamientos que la experta ha puesto sobre la mesa de los jefes de estado y legisladores del mundo.

Sin embargo, como en toda película o historieta futurista de la niñez, no todo es color rosa. A la par que la tecnología ha crecido, los desarrolladores de malvares así como las personas que le dan mal uso a estas herramientas, también han encontrado una oportunidad para cometer delitos. Esto le ha costado millones de euros, dólares y pesos a compañías y gobiernos.

¿Revolución T.I = revolución industrial?

Según un informe del World Economic Forum, en 2019 el número de dispositivos conectados a la Internet de las Cosas crecerá casi diez veces, de $2,5 millones en 2014 a casi $24.000 millones, de acuerdo a estimaciones de Business Intelligence.

El sector privado a nivel mundial ha entendido en su mayoría, la importancia de invertir en desarrollo de Tecnologías de la Información (T.I) para potenciar sus inversiones, proteger su información y sus empresas de quienes a la par han desarrollado mecanismos para vulnerar los sistemas.

Según Megan Anderle, editor en el sitio de información de tecnología de Dell, Tecnología Page One, “los dispositivos conectados a la IO utilizados en entornos de negocios apenas están comenzando a hacerse popular en un cambio similar a la Revolución Industrial.

 

Por Mario Beroes

Fuente: cioal.com

Robot Wars 1

Las guerras no desaparecerán. No al menos si hacemos caso a toda la historia de la humanidad y a esa evolución que hemos visto en las estrategias y armamento militar. Nuevos descubrimientos en este área han hecho que matar sea cada vez más fácil, rápido y eficiente. Ocurrió con el arco, la artillería, los barcos, los aviones, o las armas nucleares.

Como indica el profesor Ronald Arkin, de la Georgia Institute of Technology, esos avances han provocado las llamadas Revoluciones en Asuntos Militares (RMAs), y los robots y la tecnología robótica es considerada como la próxima RMA. ¿Cuál será el papel de esos robots en el campo de batalla? Es lo que hemos tratado de dilucidar en una conversación telefónica con el profesor Ronald C. Arkin en la que este experto nos ha explicado las implicaciones positivas de su utilización.

Los robots podrían salvar vidas en conflictos armados

En un artículo del profesor Arkin publicado en julio de 2013 (aquí en PDF) en la revista trimestral de la AISB (The Society for the Study of Artificial Intelligence and Simulation of Behaviour) este expero explicaba los fundamentos de su trabajo y sus conclusiones, en las que la idea esencial es la respetar los esfuerzos humanitarios y lograr que en las guerras se salven el mayor número de vidas posible, reduciendo el número de bajas de no combatientes.

En esa labor los sistemas robóticos podrían ser cruciales. La introducción de este tipo de sistemas es ya una realidad, y hace tiempo que se aprovechan sus ventajas en misiones de reconocimiento y vigilancia, adquisición de objetivos o recolección de datos e inteligencia militar. Las capacidades autónomas de algunos de estos sistemas es limitada pero esos avances provocarán cambios en las tácticas militares que si se hacen correctamente -como defienden en el Georgia Tech Mobile Robot Laboratory (GT-MRL)- podría “reducir las atrocidades” cometidas en las guerras.

Como nos explicaba por teléfono, en sus investigaciones el profesor Arkin destacaba una idea sobre todas las demás: el objetivo -que es además factible según el trabajo de este experto y su equipo- es el de crear sistemas robóticos militares autónomos capaces de reducir las bajas civiles e incluso los daños materiales en comparación a los que producirían los combatientes humanos. Este objetivo precisamente contradice la intención de grupos que abogan por el veto total a la introducción de robots en enfrentamientos armados, y en opinión de Arkin su correcta introducción sería consistente con el Derecho Humanitario Internacional (DHI).

Las ventajas en el uso de estos sistemas son evidentes cuando se habla de reducción de bajas del mismo bando, respuesta rápida a las acciones del campo de batalla y mayor precisión. Todo ello parece dejar claro que el desarrollo e implantación de sistemas autónomos “letales” es inevitable, pero aquí es donde el DHI debe actuar.

Los robots no disparan primero y preguntan después. Si hay dudas o incertidumbre, los robots no deben actuar. Y esa es la clave: deciden cuando no actuar.

Arkin nos explicaba cómo el comportamiento humano es, en el mejor de los casos, ética y legalmente cuestionable. Los crímenes de guerra se explican según este experto por temas como un alto número de bajas de nuestro bando que llevan a un deseo de venganza, cambios en la cadena de mando que provocan un liderazgo más débil, tropas poco preparadas, enemigos que no están claramente definidos y órdenes confusas que dan lugar a interpretaciones erróneas. Los sistemas robóticos podrían solucionar muchos de estos problemas o minimizarlos, y en opinión de Arkin esto llevaría al objetivo final: que las bajas de no combatientes en esos enfrentamientos fueran las menos posibles.

Missionlab

Los estudios de laboratorio realizados por Arkin y su equipo indican que los sistemas robóticos podrían respetar ese DHI y lograr salvar vidas inocentes, lo que “si se consiguiera eso resultaría en un requisito moral según el cual sería necesario el uso de estos sistemas“. Aunque Arkin aclara que los resultados de laboratorio proporcionan una solución fidedigna al problema, sí que destaca que estos primeros pasos permiten pensar en que este tipo de soluciones son posibles en el futuro.

El objetivo es el de crear sistemas robóticos militares autónomos capaces de reducir las bajas civiles e incluso los daños materiales

Para Arkin hay factores claros que permiten que sean optimistas en lo que esta tecnología puede lograr en el campo de batalla. Los robots, por ejemplo, tienen la capacidad de actuar de forma conservadora: no necesitan protegerse a sí mismos en caso de que la identificación del objetivo no sea precisa. La auto-preservación o supervivencia de los “robots-soldado” o de vehículos robóticos no es un parámetro clave, de modo que se pueden sacrificar en caso necesario. Como decía Arkin, “los robots no disparan primero y preguntan después. Si hay dudas o incertidumbre, los robots no deben actuar. Y esa es la clave: deciden cuando no actuar, y no lo inverso“.

Ventajas y desventajas: ante todo, ir paso a paso

Los sensores robóticos también aportan mejor capacidad de observación, pero también está presente una ventaja fundamental hoy en día: no son conscientes de sí mismos y no tienen emociones o conciencia que puedan nublar su juicio. “El miedo y la histeria que están siempre latentes en combate y a menudo son reales nos presionan a tomar medidas terribles y a tener comportamientos criminales“. Los robots también serían inmunes a distorsionar la información según la situación y sus propias emociones, además de contar con una capacidad de análisis y recolección de información que lleva a responder de forma más precisa y rápida que los seres humanos en muchas situaciones.

Drone Wars

Los argumentos en contra existen, desde luego: hay que discutir quién es responsable de crímenes de guerra en los que se ha utilizado armamento autónomo o qué ocurre si esta introducción de sistemas robóticos hace que la intervención en conflictos armados sea más sencilla de aprobar por parte de los países que deciden intervenir. Pero como dice Arkin, “si se logran salvar vidas de no combatientes en ese esfuerzo humanitario, incluso existiría un imperativo moral para su uso. Esto parece contradecir la intención de vetar directamente los robots autónomos letales sin antes determinar a través de la investigación si se podría lograr de hecho mejor protección par a los no combatientes“.

La prohibición de este tipo de armamento parece complicada, y aquí el profesor Arkin pone el ejemplo de cómo la ballesta fue prohibida por el Papa Inocencio II en 1139. No serviría de mucho, como tampoco serviría tratar de vetar el uso de artillería, misiles de crucero o bombardeos aéreos. Según este experto debe establecerse una moratoria para el uso de estos sistemas autónomos y demostrarse que en efecto pueden comportarse de acuerdo al DHI y salvar vidas inocentes.

Si se logran salvar vidas de no combatientes en ese esfuerzo humanitario, incluso existiría un imperativo moral para su uso

El futuro que pinta Terminator está muy lejos si es que existe

Quisimos comentar con el profesor Arkin cuánto de verdad hay en ese futuro que nos pinta Hollywood y las novelas de ciencia ficción en las que las distopías son frecuentes y acabamos sometidos a un planeta dominado por los robots. Las recientes declaraciones de personalidades como Bill Gates,Elon Musk o Stephen Hawking para prevenirnos de la amenaza que representa la Inteligencia Artificial son en opinión de Arkin muy respetables, pero ese futuro está muy lejano.

Robot Wars 2

No obstante, Arkin reconocía que es absolutamente recomendable tratar de prepararnos para ese momento en caso de que llegue, y aquí es interesante que recordemos cómo en la actualidad hay diversos organismos y agrupaciones que precisamente están tratando de allanar el terreno para que esa futura convivencia con robots que tienen consciencia de sí mismos sea mucho más natural y adecuada.

Aún así, Arkin era escéptico y creía que contar con una solución real en sistemas robóticos para enfrentamientos armados tardará del orden de 10 o 20 años, y que esa inteligencia artificial que nos venden desde Hollywood está aún más lejos de ese plazo. Inevitable era también la pregunta sobre las tres leyes de la robótica de Asimov y si estas leyes eran aplicables en escenarios reales. Aunque Arkin reconocía el mérito de Asimov, también aclaraba que dichas leyes “no son prácticas en la mayoría de situaciones. Deberían ser consistentes con las leyes humanas“.

A día de hoy esas consideraciones son poco prácticas para el profesor Arkin, que coincidía con nuestra visión de la situación actual. Hoy por hoy los robots militares son herramientas. “Son como tostadoras: son autónomas hasta cierto punto, no son objetos con moral o consciencia de sí mismos y no estamos cerca de ello“.

Las tres leyes de la robótica de Isaac ASimov fueron inspiradoras, pero no son prácticas

Estos robots podrían lograr reducir los daños colaterales, pero como ha pasado durante toda nuestra historia, su introducción producirá Revoluciones en Asuntos Militares que cambiará la forma en la que se lucha en las guerras: Las ventajas asimétricas modificarán la estrategia, las tácticas y el desarrollo de estos conflitos armados. Pero la idea central de todo el trabajo de Arkin es clara y contundente: el objetivo es salvar el mayor número posible de vidas, y no quitarlas. “Ganar guerras es el objetivo, pero no quiero que las naciones pierdan su alma en esa lucha“.

Ronald C. Arkin es Regent’s Profesor -un cargo especialmente importante y muy prestigioso en instituciones dedicadas a la investigación- y Decano Asociado de Research and Space Planning, College of Computing, Georgia Institute of Technology. Durante su dilatada carrera ha realizado decenas de publicaciones en revistas científicas y en conferencias, y es el autor de varios libros sobre esta materia, entre los que destacan “Behavior-Based Robotics”, “Governing Lethal Behavior in Autonomous Robots” y “Robot Colonies”.

 

Fuente: xataka.com

 

 

Cumbre en Ginebra.La semana que viene especialistas de todo el mundo analizarán el fenómeno de los llamados “sistemas de armas autónomas letales” cuya tecnología ya está lista para usar.

“Imaginate: una guerra estalla en un lugar lejano, proliferan el caos y la destrucción, e innumerables civiles mueren o son heridos por autómatas tipo Terminator encargados de eliminar a los combatientes enemigos”, alerta Rasha Abdul-Rahim, responsable de la campaña sobre control de armas, comercio de material de seguridad y derechos humanos, de Amnesty International.

Y sigue: “En el mundo entero, manifestantes pacíficos salen a la calle a reclamar sus derechos pero se ven violentamente reprimidos por policías tipo Robocop y vehículos robóticos armados que siguen cada movimiento de los manifestantes y les disparan balas y gas lacrimógeno”.

Estas situaciones, aclara Rahim, pueden parecer sacadas de una película pero, dentro de no mucho, los robots que pueden apuntar, atacar, matar y herir dejarán de ser ciencia ficción.

Tan acertado está Rahim, que este lunes 13 de abril, se llevará a cabo la segunda reunión multilateral sobre “sistemas de armas autónomas letales” o  “lethal autonomous weapons systems”, en otras palabras: “robots asesinos”, a la que asistirán los miembros de la Convención de Armas Convencionales (CCW) de 1980, en el Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra.

Desde el lunes y hasta el viernes 17, esta cumbre buscará dar respuesta a las implicancias de los llamados Robots Asesinos, con la idea final de intentar que la ONU impulse su prohibición.

El mismo lunes, la Campaña para Detener a los Robots Asesinos llevará a cabo un encuentro paralelo a la cumbre, que tendrá sus propios tags en Twitter  #CCWUN y #KillerRobots.

Los robots asesinos no andan sueltos por ahí, pero su tecnología está lista para que eso ocurra. Y si estas máquinas entran en acción y matan gente, quién será responsable, es uno de los principales interrogantes. Porque un robot asesino es un arma completamente autónoma que puede seleccionar y atacar objetivos sin intervención de los humanos.

Quienes están a su favor creen que las actuales leyes de guerra son suficientes para atender el fenómeno y cubrir cualquier problema que pueda surgir si alguna vez estas máquinas son desplegadas.

Sin embargo, quienes se oponen a su uso creen que se trata de una amenaza a la humanidad y que todo tipo de funciones autónomas capaces de matar deberían ser prohibidas.

El lunes comienza el debate.

 

Fuente: clarin.com

Durante 20 años, el renombrado futurista y el director técnico de Google, Raymond Kurzweil, ha descrito en sus libros, blogs y entrevistas cómo será el futuro. Estas son todas sus predicciones año por año en orden cronológico.

Raymond Kurzweil, director técnico de Google, y uno de los investigadores principales en el campo de la inteligencia artificial, lleva formulando predicciones desde los años 90. El portal ruso Slon.ru ha recogido todos sus vaticinios año por años, de tal forma que podemos hacernos una idea de su visión del futuro por órden cronológico.

2019: Desaparecen los cables para dispositivos personales.

2020: Los ordenadores personales alcanzan el poder de computación del cerebro humano.

2021: WiFi cubre el 85% de la superficie de la Tierra.

2022: En EE.UU. y Europa se aprueban las leyes que regulan las relaciones entre los seres humanos y los robots. La actividad de los robots, sus derechos y responsabilidades se formalizan.

Nanorobots, inmortalidad e impresoras de órganos: El futuro que viene, año a año

2024: Elementos de la inteligencia artificial pasan a ser obligatorios en coches. Se prohíbe a las personas conducir vehículos, que no estén equipados con ayudantes computerizados.

2025: Aparece un gran mercado de implantes-gadgets.

2026: La gente va a prolongar su vida por un período más largo.

2027: Un robot personal será algo tan habitual como un frigorífico.

2028: La energía solar se abaratará, su uso se extenderá y cubrirá todas las necesidades energéticas del mundo.

Nanorobots, inmortalidad e impresoras de órganos: El futuro que viene, año a año

2029: El ordenador podrá someterse al test de Turing, lo que probará la existencia de inteligencia en una máquina.

2030: La prosperidad de la nanotecnología en la industria abaratará la producción de todos los productos.

Lea más: El mundo en 2030: ¿qué predicen las personas más inteligentes de la actualidad?

2031: Las impresoras 3D de órganos humanos se utilizarán de forma regular en hospitales.

2032: Los nanorrobots se utilizarán con fines científicos, suministrarán alimentación a las células y escanearán detalladamente el cerebro.

2033: Los coches autodirigidos llenarán las carreteras.

Nanorobots, inmortalidad e impresoras de órganos: El futuro que viene, año a año

2034: Primera cita de un ser humano con la inteligencia artificial. Al amante virtual se le puede equipar con un cuerpo.

2035: La tecnología espacial protege a la Tierra de los asteroides.

2036: La humanidad logra programar células para el tratamiento de enfermedades.

2037: Encuentran cientos de subregiones del cerebro humano con funciones especializadas.

2038: Aparecen personas robóticas con inteligencia adicional y cámaras en los ojos.

2039: Se insertan en el cerebro nanomáquinas capaces de llevar a cabo la introducción y la retirada de las señales de las células cerebrales.

2040: Sistemas de búsqueda se introducen en el cerebro. La búsqueda se realiza por medio de pensamientos y sus resultado aparecen en gafas o lentes.

Nanorobots, inmortalidad e impresoras de órganos: El futuro que viene, año a año

2041: La capacidad de Internet aumenta en 500 millones de veces más que ahora.

2042: Los nanorobots curan enfermedades, la humanidad alcanza la inmortalidad.

2043: El cuerpo humano puede adoptar cualquier forma. Los órganos internos son reemplazados por dispositivos cibernéticos.

2044: La inteligencia no biológica se hace mil millones de veces más inteligente que la inteligencia biológica.

2045: Llegada de la singularidad tecnológica. La Tierra se convierte en un ordenador gigantesco.

Nanorobots, inmortalidad e impresoras de órganos: El futuro que viene, año a año

2099: El proceso de la singularidad tecnológica se extiende a todo el universo.

Sepa más: Científicos revelan cómo predecir el futuro

 

Fuente: rt.com

“Primero decían que no podrían jugar a las damas, y pudieron. Después al ajedrez, y lo hacen mejor que las personas. Le garantizo que cualquiera que diga que las máquinas “no pueden hacer tal cosa” se va a arrepentir” – Paul Saffo, experto en inteligencia artificial.

 

Por @raquelmorgar

Un día Skynet tomará conciencia de sí misma y nos barrerá como especie. Así de simple. Un mono bajará del árbol y otro se quedará atrás, con cara de espanto, mientras el mundo que conoce se desvanece. Nuestro propio progreso tecnológico creará la superinteligencia artificial con capacidad de autoaprendizaje que nos deje obsoletos. Si tomamos como velocímetro la Ley Moore, que parece demostrar el crecimiento exponencial del progreso tecnológico fijándose en el hardware, nuestra fecha de caducidad se acerca. Será el momento en que la inteligencia artificial sufra el crecimiento hiperbólico que nos saque de la carretera como especie. El complejo de Frankenstein 3.0. O al menos, eso es lo que postula la teoría de la singularidad tecnológica.

La cinta del director Gabe Ibáñez, protagonizada por Antonio Banderas, pivota entre este concepto y un universo distópico cercano, en el que la humanidad vive recluida en las ciudades debido a los altos índices de radiación que despide el Sol. En ese futuro, Jacq Vaucan (Banderas) es un agente de seguros de una corporación que se dedica a la fabricación de autómatas, robots programados para ayudar al hombre en sus tareas y controlados por un estricto protocolo de seguridad. Cuando comienza a investigar un caso de posible transgresión de estas leyes de la robótica, Vaucan se ve inmerso en algo que no debería existir.

Banderas, correcto en su primer papel dentro del género de la ciencia ficción, soporta el peso de la acción acompañado por el televisivo Dylan McDermott (Stalker), Birgitte Hjort Sorensen, Robert Forster y su exmujer Melanie Griffith.

Este largometraje es una rara avis, un producto de ciencia ficción que intenta escapar de lo que últimamente entendemos por este género. No espere grandes persecuciones, efectos especiales brutales o un protagonista carismático capaz de acabar con todos. Banderas interpreta a un hombre corriente en un futuro cercano, un hombre lleno de dudas que se enfrenta al final y al comienzo de la vida sin ninguna garantía. Y como no puede ser de otra manera, está aterrado. El futuro es desalentador, el mundo se deshace, es tóxico para los seres humanos y él va a ser padre. Padre de una niña en un mundo moribundo. ¿Se lo imaginan? “La vida siempre se abre camino”, le dice su mujer en un momento del film pero… ¿qué clase de vida le espera?

La distopía que Gabe Ibáñez y su equipo nos plantean resulta interesante gracias a su cercanía con el mundo actual. No hay coches que vuelen, ni pistolas laser, ni robots con pieles humanas. Es terriblemente contemporáneo (después de las gafas presentadas esta semana por Microsoft, ni los hologramas de las ciudades me sorprenden). Es una cinta que no juega a la pirotecnia ni intenta quemarse. Participa de forma correcta con los medios que tiene a su alcance, pero no consigue mantener el pulso a la trama. Por momentos, se enroca demasiado en algunos planteamientos y no acaba de desarrollar la acción con ritmo.

En resumen, Autómata es una cinta de ciencia ficción que ahonda un poco más en ese concepto de la singularidad tecnológica que tantas veces hemos conocido (Her, The Machine o la próxima Ex Machina, por mencionar algunas recientes), pero sin dar por sentado el carácter negativo de este salto evolutivo. Y en este aspecto está quizás su valía. Sin embargo, se queda en la superficie pudiendo resultar lenta y sin poso en su intento constante de resultar “más humana”.

 

Fuente: expansion.com

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